| |
|
Generalidades |
| El Área de Conservación La Amistad Pacífico (ACLAP) El Área de Conservación La Amistad Pacífico es uno de los 11 subsistemas que componen el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), cuyas funciones primordiales son las de planificar y administrar los recursos naturales protegidos en sus límites. El ACLAP se localiza en el Centro Sur de Costa Rica, extendiéndose desde el Sur del Valle Central, (iniciando a partir de los valles de Orosi y de El Guarco) por toda la Cordillera de Talamanca, hasta la frontera con Panamá. El sistema montañoso en esta área, la Cordillera de Talamanca, es el más largo del país, con 320 km de longitud. Con una extensión total de 631,782 ha, ACLAP posee un 28,9% (182.793 ha) de su territorio destinado a la conservación y protección de los recursos naturales. De este total, el 44% está bajo la oficial categoría de manejo de parque nacional, 41,4% reserva forestal, 14,5% zona protectora, el 0,02% refugio nacional de vida silvestre privado y 0.05% corresponde a humedales (Mora Carpio 2000). La extraordinaria riqueza de especies de plantas, animales y microorganismos y la gran variedad de climas, suelos, geomorfologías, etc.; así como la diversidad cultural de esta región, le han dado una gran importancia mundial al ACLAP, siendo declarada por la UNESCO como Reserva de la Biósfera La Amistad (RBA, con un área total de 6.126 km2) en 1982 y Sitio de Patrimonio Natural Mundial de la Humanidad en 1983 (MAB 1990; RBA 1991; Kappelle & Juárez 1994; Kappelle 1996; Mora Carpio 2000). Además, el sector de ACLAP que corresponde a la RBA, ha sido reconocido como Centro de Diversidad de Plantas (Chaverri et al. 1997), Área Endémica de Aves (Harcourt et al. 1996), y como parte del Punto Caliente de Biodiversidad (hotspot) de Mesoamérica (Myers et al. 2000). Además, la Reserva de la Biósfera La Amistad en el norte y oeste de ACLAP (Cordillera de Talamanca) compone un sector de bosque nublado de vital importancia para el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), el cual tiene como objetivo conservar núcleos de grandes áreas protegidas, que se conectan entre sí por medio de zonas angostas de hábitats relativamente bien conservados o restaurados, llamadas biocorredores (Miller et al. 2001; Obando 2002). A nivel nacional y local, el Parque Nacional Chirripó representa el sector occidental del Corredor Biológico Talamanca-Caribe (Talamancan-Caribbean Biological Corridor Commission & TNC 1993). Según Dinerstein et al. (1995), los bosques tropicales húmedos latifoliados de las montañas de Talamanca son notables por su ricas biotas y alto número de especies endémicas regionales y locales. Sin embargo, la quema, la tala y otros modos de conversión amenazan el futuro de estos bosques, lo que implica una gran necesidad y alta prioridad de conservación a nivel regional. Desde
el punto de vista de división político-administrativa, la
extensión del ACLAP está conformada por cuatro provincias
(Cartago, Limón, Puntarenas y San José). Se localiza, aproximadamente,
entre las coordenadas 8º 40' y 9º 52' latitud norte y 82º
42' y 84º 03' longitud oeste. Su jurisdicción comprende diez
cantones y un total de 33 distritos. Los diez cantones son: Buenos Aires
(2.382,61 km2), Cartago (3.124,67 km2), Coto Brus (935,52 km2), El Guarco
(167,69 km2), Jiménez (283,53 km2), Limón (1.765,79 km2),
Paraíso (411,91 km2), Pérez Zeledón (1.905,51 km2),
Talamanca (2.809,93 km2) y Turrialba (1.644,57 km2), para un total de
6.317,82 km2, lo cual representa un 12 % del territorio nacional.
Fuente: Censo Nacional 2000, Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), (www.inec.go.cr/cuadrosygraficos.htm).
Ecosistemas
del Área de Conservación La Amistad Pacífico (ACLAP)
Ecosistemas del Área de Conservación
La Amistad Pacífico (ACLAP)
Los principales centros urbanos presentes en ACLAP son las ciudades de: San Isidro (cantón de El Guarco), Orosí (cantón de Paraíso), San Isidro del General (cantón de Pérez Zeledón), Buenos Aires (en el cantón del mismo nombre) y San Vito (cantón de Coto Brus). Su economía está centrada en la producción agrícola, el comercio y los servicios; la industria es impulsada en menor escala. Otros centros donde se da una alta concentración de población son los distritos de Platanares y Río Nuevo en Pérez Zeledón, y Agua Buena, en Coto Brus (Mora Carpio 2000). La Región Brunca que ocupa gran parte de ACLAP ha sido históricamente una de las que concentran las mayores tasas de pobreza en el país. Ha sido una de las zonas más abandonadas y deprimidas del país desde el punto de vista social, económico y de servicios. En 1998 por ejemplo, el porcentaje de pobreza fue de 19.7% para el país y un 34.1% para la región Brunca (Mora Carpio 2000). El ACLAP se extiende sobre territorios ancestralmente ocupados por pueblos indígenas. Hoy en día, esa población ha sido reducida y confinada a las reservas indígenas, aunque sigue siendo un elemento fundamental de valor cultural y étnico (Mora Carpio 2000). Actualmente existen en ACLAP siete reservas indígenas, cuyo manejo y administración no son competencia del SINAC, sino de la CONAI. Sin embargo, las acciones y proyectos de protección y conservación del SINAC en estas reservas se realizan en coordinación con las asociaciones indígenas de desarrollo de cada reserva (Mora Carpio 2000). Estas Reservas Indígenas (RI) son: (1) la RI Chirripó (126.616 ha, grupo indígena cabécar), ubicada sobre la vertiente caribeña de la Cordillera de Talamanca al norte del Parque Nacional Chirripó; (2) la RI Boruca (grupo indígena brunca) y (3) la RI Térraba (grupo indígena brunca) en la Fila Costeña (26.975 ha en conjunto); las RI’s (4) Salitre (grupo indígena bribri), (5) Ujarras (grupo indígena cabécar) y (6) Cabagra (grupo indígena bribri) sobre las faldas de la vertiente pacífica de la Cordillera de Talamanca, entre el Cerro Dúrika y el Cerro Kámuk (61.199 ha en conjunto); y, finalmente la (7) RI Guaymí-Coto Brus (6.797 ha, grupo indígena guaymí), situada al oeste de la Unión y al norte de Piedras Blancas en el límite con ACOSA (ver también: Salazar 1980). De acuerdo con Mora Carpio (2000), ACLAP posee una variación altitudinal bastante considerable a lo largo y ancho de su territorio, ya que va desde altitudes aproximadas a los 100 m s.n.m., en sitios como Vegas de Chánguena (cantón Buenos Aires, provincia de Puntarenas) hasta 3.819 m s.n.m. en el Cerro Chirripó, Parque Nacional Chirripó. Esto se debe básicamente a la presencia del sistema montañoso más largo del país, la Cordillera de Talamanca, el cual se caracteriza por fuertes pendientes y terrenos escarpados. Este sistema montañoso se extiende por 320 km de largo y en el cual se localizan los cerros de más elevada altitud, de noroeste a sureste: Buenavista o de la Muerte (3.491 m s.n.m.), Cuericí o Chirripocito (3.345 m s.n.m.), Urán (3.664 m s.n.m), Chirripó (3.819 m s.n.m.), Amó (3.460 m s.n.m.), Dúrika (3.280 m s.n.m.), Utyúm o del Obispo (3.084 m s.n.m.), Kamuk (3.554 m s.n.m.), Bine (3.120 m s.n.m.) y Echandi (3.100 m s.n.m.), entre otros (Gómez 1986). En estas partes altas de la cordillera, por encima de los 3.300 m s.n.m. existen ciertos valles que obedecen a un origen de tipo glaciar donde predominan los llamados páramos (Kappelle, Horn & Chaverri, en prensa). Orientados
hacia el oeste de la Cordillera de Talamanca se encuentran los valles
de Coto Brus y de El General. Este último valle tiene una longitud
de 120 km, aproximadamente, es un relleno de materiales de origen volcánico
y es de tipo intermontano, ya que más hacia el Oeste limita con
la Fila Costeña, también llamada Cordillera Costera o Cordillera
Brunca (Mora Carpio 2000).
En términos generales, la precipitación promedio en ACLAP oscila en un rango de 2.000 a 5.000 mm anuales, generalmente comprendidos entre una estación lluviosa de finales de abril y/o principios de mayo hasta finales de octubre y/o inicios de noviembre, y una seca de noviembre/diciembre a marzo/abril (Mora Carpio 2000). Presenta temperaturas promedios anuales de 25º C en las partes bajas de la cuenca media del Río Grande de Térraba y de 5º C en las partes altas de la Cordillera de Talamanca, como en el Cerro Chirripó. La humedad relativa fluctúa entre el 70 y 90%, durante casi todo el año. Los recursos hídricos se caracterizan por conformar una extensa red fluvial de ríos primarios y secundarios permanentes y de gran caudal que abastecen de agua a grandes sectores de la población. Se presentan cuencas hidrográficas pertenecientes a tres importantes ríos: la cuenca media y superior del Río Reventazón que drena hacia el Mar Caribe, y las cuencas medias y superiores de los Ríos Térraba y Coto Brus que desembocan en el Océano Pacífico (Mora Carpio 2000). La cuenca del Río Grande de Térraba o Río Grande de Diquís, que con sus 507.680 ha representa la mayor cuenca del país, está subdividida en dos grandes subsistemas tributarios: los de los ríos General y Coto Brus. Vale la pena anotar que el Río Grande de Térraba, con una longitud de más de 160 km, tiene un potencial significativo para la producción de electricidad, aunque a la vez alberga en su cuenca media una biodiversidad extraordinaria por contener los únicos fragmentos de bosque semidecíduo en la zona sur del país (INBio 2000, consultoría sobre biodiversidad para el Proyecto Hidroeléctrico Boruca del ICE). ACLAP es excepcionalmente rica en biodiversidad terrestre, con especies endémicas y en peligro de extinción, como grandes felinos (jaguar y puma), anfibios como ranas, y aves propias del país. Por su posición geográfica, ACLAP constituye un puente natural entre las especies de alta elevación del norte y del sur del continente americano. Biogeográficamente, la flora de la Cordillera de Talamanca tiene una gran afinidad con la flora de la región de los Andes en Colombia (Kappelle 1996), mientras que la estructura de los páramos de los cerros Buenavista (La Muerte) y Chirripó tiene una fisionomía similar a la observada en, por ejemplo, el Nevado del Ruiz y Santa Marta en Colombia, aunque en Costa Rica no se presentan espectaculares plantas con grandes rosetas y tallos largos como las Espeletia, muy comunes en Suramérica (Kappelle, Horn & Chaverri, en prensa). Como Mora Carpio (2000) explica muy bien, los recursos naturales y en particular la biodiversidad en ACLAP enfrentan una serie de problemas en el campo ambiental: expansión de la frontera agropecuaria, deforestación, fragmentación de hábitat, incendios forestales de origen antrópico (sobre todo en los Parques Nacionales Chirripó y Amistad), sobre-uso de suelos, cacería ilegal, contaminación de suelos y aguas por agroquímicos, y tráfico ilegal de (sub)productos del bosque, entre otros. Por sí, el uso y abuso de los recursos naturales ha provocado un desequilibrio en los diferentes ecosistemas, lo cual ha originado el establecimiento de las Áreas Silvestres Protegidas y de los diferentes programas de manejo de los recursos naturales coordinados por el SINAC. Actualmente se encuentran en ACLAP nueve
Áreas Silvestres Protegidas que representan, conjuntamente, más
de una cuarta parte (28,9%) del total de su superficie. Áreas Silvestres Protegidas (ASPs) ubicadas en ACLAP y sus extensiones en hectáreas (ha).
Fuentes: Mora Carpio (2000), SINAC (1998; 2000).
Área relativa (%) que ocupan las Áreas Silvestres Protegidas en ACLAP. Se nota que el 70 porciento del territorio de ACLAP no están bajo algún régimen de protección silvestre. Fuente: Mora Carpio (2000).
Aspectos biofísicos Clima En general, el clima en ACLAP presenta diversas
facetas asociadas, básicamente, al gradiente altitudinal y a la
existencia de la cerrada cuenca del Río Grande de Térraba
donde prevalece una cierta sequía (sombra de lluvia). Por tales
razones, en ACLAP existen áreas donde la temperatura media anual
ronda los 5°C (cima del Cerro Chirripó) y en otras los 25°C
(10 km al noreste de Palmar Norte). La precipitación media anual
alcanza valores por debajo de los 2.000 mm (Reserva Indígena Boruca-Térraba),
mientras en otros áreas supera los 5.000 mm (Parque Nacional Tapantí-Macizo
de la Muerte, en la cuenca superior del Río Grande de Orosí).
La variación en la estacionalidad de las lluvias puede observarse de casi imperceptible, en lugares como la parte norte del Parque Nacional Tapantí-Macizo de la Muerte, a más de seis meses secos en otros, como en la Reserva Indígena Boruca-Térraba. Según Herrera
(1986), en ACLAP se pueden distinguir ocho tipos distintos de clima. Estos
son:
En el siguiente mapa se muestra la distribución de las provincias térmicas, según Herrera y Gómez (1993). Se notan seis pisos altitudinales que corresponden con un similar número de provincias térmicas:
Según Herrera y Gómez (1993) y basadas en el índice hídrico, en el ACLAP se notan cinco provincias húmedas:
Para el análisis climático, se derivó la capa de la duración de la época seca, medida en meses secos, del Mapa de Unidades Bióticas de Herrera y Gómez (1993). En este mapa, se nota que la zona norte del Parque Nacional Tapantí-Macizo de la Muerte, no tiene una marcada estación seca (0 meses secos). Mientras tanto, una parte de la Reserva Indígena Boruca-Térraba enfrenta una estación seca de cinco a seis meses al año. Ecosistemas
del Área de Conservación La Amistad Pacífico (ACLAP)
Geología La Cordillera de Talamanca con su origen vulcano-plutónico y sedimentos marinos antiguos ocupa la mayor parte de ACLAP y forma el eje vertebral de Costa Rica. Es a partir de dicho eje, con una longitud de 320 km, que se estableció el puente ístmico entre la parte sur de Centroamérica y Suramérica (Bergoeing 1998). Muchos picos de esta cordillera sobresalen los 3.000 m s.n.m. Más hacia el sur, en el límite con ACOSA, se ubica la Fila Brunka o Fila Costeña que mide 145 km de largo y está separada de la Cordillera de Talamanca por los valles del General y de Coto Brus. Geológicamente, ACLAP está principalmente
constituida de materiales provenientes de los períodos terciario
y cuaternario (Castillo 1984). De las nueve grandes clases geológicas
que se presentan en esta área de conservación, cuatro clases
corresponden a rocas originadas por magmatismo (rocas volcánicas
y plutónicas) con presencia de ignimbritas e intrusivos, y cinco
clases representan rocas de origen sedimentario del Terciario (Oligoceno,
Mioceno y Plioceno) y Cuaternario (Pleistoceno). En detalle, y de acuerdo
con Tournon y Alvarado (1997; ver mapa geológico), las nueve clases
geológicas corresponden a:
Ecosistemas
del Área de Conservación La Amistad Pacífico (ACLAP)
Geomorfología En
el mapa geomorfológico de Madrigal y Rojas (1980), es posible distinguir
las siguientes formas la tierra para ACLAP:
Suelos De
acuerdo con en el mapa de tipos de suelos de Costa Rica (CCT 1989, en:
ITCR 2000), se distinguen tres órdenes de suelo para la región
de ACLAP. Estos suelos son:
Ecosistemas del Área de
Conservación La Amistad Pacífico (ACLAP)
Fauna vertebrada Por falta de tiempo no fue posible incluir dentro de ECOMAPAS el estudio de la fauna que habita en los ecosistemas identificados en ACLAP. Sin embargo, existe alguna información acerca de las especies de fauna conocidas de ciertas partes de ACLAP como los parques nacionales Tapantí – Macizo de la Muerte, Chirripó y La Amistad a lo largo de la Cordillera de Talamanca (Janzen 1983; Boza 1984; Stiles & Skutch 1998; Carrillo et al. 1999; Mora Carpio 2000; Sánchez 2002). En cuanto a grupos de vertebrados terrestres, la alta región de Talamanca representa una de las cinco zonas de endemismo más importantes en Costa Rica (Elizondo et al. 1989; Obando 2002). Por ejemplo, el conejo de monte (Sylvilagus dicei) que aquí abunda es endémico en Costa Rica y Panamá (Carrillo et al. 1999). Se ha estimado que en el Parque Nacional
Chirripó y el Parque Internacional La Amistad (sector costarricense)
en los sectores central y oriental de ACLAP viven por lo menos 215 especies
de mamíferos, 560 especies de aves, 250 especies de anfibios y
reptiles, y 115 especies de peces (Boza 1984). Aquí es donde se
puede encontrar frecuentemente rasgos de saínos, conejos, coyotes,
dantas, venados y felinos. En terminos generales, se considera que ambos
parques incluyen más del 60% de todos los vertebrados e invertebrados
del país. En el sector norte de ACLAP (Tapantí, Río
Navarro y Sombrero), se han registrado 45 especies de mamíferos,
28 especies de anfibios, 260 especies de aves y 28 especies de reptiles
(Mora Carpio 2000). En el siguiente cuadro se muestra la lista de las
especies de mamíferos mejor conocidas (más de 50) que se
pueden observar en ACLAP, excluyendo los murciélagos (Orden Chiroptera).
Igual que el ACOSA (Kappelle et al. 2002), el área de ACLAP sostiene uno de los pocos sitios del sur de Centroamérica donde se pueden encontrar poblaciones, todavía viables, de especies que según el Apéndice I de CITES se encuentran amenazadas, como el jaguar o tigre (Panthera onca; ver: Tavares de Almeida 2000), el puma (Puma concolor), el ocelote o manigordo (Leopardus pardalis), el caucel o tigrillo (Leopardus wiedii), la danta (Tapirus bairdii) y el mono colorado (Ateles geoffroyi), (Carrillo et al. 1999). De la misma manera, 12 especies se encuentran en la Lista Roja de la UICN (2002), lo que significa que sufren algún grado de amenaza. Con la creación de corredores biológicos como el de Talamanca-Caribe que va desde el Parque Nacional Chirripó hacia la costa atlántica, se ha creado una estrategia de suma importancia para mantener la viabilidad de las poblaciones de estas especies amenazadas, al tiempo que se busca frenar el proceso de fragmentación de sus hábitats. Actualmente existen más de 60 especies faunísticas protegidas en Costa Rica por estar en peligro de extinción, a causa de la pérdida de su hábitat o por sobreexplotación (Carrillo & Vaughan 1994). La riqueza de especies de aves en ACLAP es realmente extraordinaria. Boza (1984) estima que en el Parque Nacional Chirripó y el Parque Internacional La Amistad (sector costarricense) viven por lo menos 560 especies de aves. En el Parque Nacional Tapantí – Macizo de la Muerte, con una superficie de tan sólo 58.495 ha y un ámbito altitudinal que va desde los 600 hasta los 3.491 m s.n.m., la diversidad avifaunística es también excepcional: aquí se encuentran por lo menos 415 especies (Sánchez 2002). Stiles & Skutch (1998) enfatizan la importancia de los bosques montanos de robles (Quercus) del Parque Nacional Chirripó como hábitat para especies de aves como Myioborus torquatus, Parula gutturalis, Pseudocolaptes lawrencii, Columba fasciata y Turdus plebejus. Aquí, el quetzal resplandeciente, Pharomachrus mocinno, también se presenta con cierta frecuencia ya que se alimenta de frutos de árboles comunes de la familia Lauraceae (aguacatillos, iras). Especies de aves que se observan regularmente en los páramos del Cerro Chirripó son Junco vulcani, Diglossa plumbea, Turdus nigrescens y Buteo jamaicensis (Stiles & Skutch 1998). Algunas de las grandes aves que se encuentran amenazadas pero que todavía se presentan en ACLAP son el pavón (Crax rubra), la pava (Penelope purpurascens) y la gallina de monte (Tinamus major), (Tavares de Almeida 2000). |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||