Resumen

Aquí se presentan los resultados de un estudio ecológico realizado por el proyecto ECOMAPAS en el Área de Conservación Amistad Pacífico (ACLAP) entre el año 2000 y el 2002, orientado al inventario y mapeo de los ecosistemas y de su vegetación.

Como una de las once áreas de conservación costarricenses, ACLAP está conformada por nueve áreas silvestres protegidas que ocupan en total más de una cuarta parte (28,9%) de la superficie de ACLAP. Esta área comprende la vertiente pacífica de la Cordillera de Talamanca, desde el Cerro de la Muerte (Cerro Buenavista) hasta la frontera con Panamá, más la vertiente caribeña o atlántica de la parte noroccidental de la misma cordillera, cubriendo los parques nacionales Tapantí-Macizo de la Muerte, Chirripó y Amistad. Es aquí donde se nota una excepcional biodiversidad debido a la presencia de dos vertientes (la húmeda atlántica/caribeña y la menos húmeda pacífica), y la cercania de diferentes pisos altitudinales que van desde los 3819 m.s.n.m. (cima del Cerro Chirripó) hasta el nivel del mar (aproximadamente 30 m de altitud, en la desembocadura de la Quebrada Cuachí en el Río Grande de Térraba, a 8 km de Palmar Norte, aguas arriba).

Según el sistema Atta del INBio (octubre 2002), en ACLAP se presentan por lo menos 3.658 especies de plantas vasculares, distribuidas entre 218 familias y 1.333 géneros. Entre 2000 y 2002, el proyecto ECOMAPAS hizo un total de 11.102 registros u observaciones de plantas vasculares individuales en ACLAP. Esto correspondió a un total de 1.720 especies de plantas vasculares (819 géneros en 201 familias), lo cual representa el 17,2 % de las ca. 10.000 especies de plantas registradas para Costa Rica y el 47,0 % de la flora vascular conocida de ACLAP. En este momento, un poco más de la mitad de la superficie de ACLAP (52,4 %) se encuentra bajo cobertura boscosa, concentrada en los parques nacionales Tapantí-Macizo de la Muerte, Chirripó e Internacional La Amistad, y la Zona Protectora Las Tablas. Solo el 2,5 % de esta área boscosa corresponde a bosques semideciduos (8.325 ha), que se ubican en la cuenca media del Río Térraba, en los alrededores de Paso Real y Potrero Grande.

La necesidad del inventario y la elaboración de mapas de los ecosistemas y la vegetación del país, surgió como respuesta a la demanda nacional de información ecológica que apoyara: (1) el mapeo, el inventario y el monitoreo de la biodiversidad; y, (2) la toma de decisiones en las áreas de conservación, con respecto a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad in situ. Para satisfacer esa necesidad, se creó el proyecto ECOMAPAS, financiado por el Gobierno del Reino de los Países Bajos (Holanda) con ayuda adicional del Gobierno del Reino de España y bajo la coordinación conjunta del INBio y del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) en Costa Rica.

Esta información pretende contribuir a conservar y promover el uso sostenible de los ecosistemas y sus especies, mediante el diseño de una metodología que orienta y facilita la identificación y descripción de los ecosistemas, su cobertura de la tierra y vegetación. La metodología se fundamenta en un sistema de clasificación de los ecosistemas, cuyos parámetros pretenden, tal y como lo indica la Ley de Biodiversidad No.7788, capítulo IV, artículo 51 (mayo, 1998), reunir la información necesaria para “...tomar medidas apropiadas, incluso la mitigación, el control, la restauración, la recuperación y la rehabilitación de los ecosistemas costarricenses...”.

En términos generales, la metodología de evaluación ecológica rápida utilizada por ECOMAPAS es una técnica eficiente y eficaz para recolectar y analizar información ecológica, a bajo costo y en corto tiempo. Esta metodología se concreta en las siguientes actividades:

revisión de literatura y de mapas existentes (p.ej.: hojas topográficas);
selección de mapas con información abiótica (clima, geomorfología, suelo);
análisis preliminar de fotografías aéreas;
reconocimiento de campo;
definición de una clave para la macroclasificación fisionómica (unidades de cobertura de la tierra);
diseño de formularios para la comprobación de campo;
interpretación de fotografías aéreas;
comprobación de campo;
recolección de especímenes botánicos para la identificación en el herbario y, desde luego, su depósito;
toma de fotografías digitales de los ecosistemas con fines ilustrativos;
sobrevuelos en avioneta para el reconocimiento de las zonas más inaccesibles;
ajustes de la fotointerpretación basados en la comprobación de campo;
almacenamiento y procesamiento de la información recolectada en formato de bases de datos;
clasificación y descripción de los ecosistemas y su vegetación;
digitalización de los polígonos interpretados y su procesamiento en una base de datos administrada por medio de un sistema de información geográfica (SIG);
producción de mapas;
capacitación de usuarios del material producido; y,
presentación y publicación de los resultados en foros nacionales e internacionales, en revistas especializadas y en libros.

El sistema de clasificación de los ecosistemas se elaboró con base en el Sistema Internacional para la Clasificación de la Vegetación Mundial, desarrollado por la UNESCO (1973). Posteriormente, para la adaptación del nuevo sistema a la situación particular de Costa Rica –por tratarse de un país extraordinariamente rico en especies biológicas (Burger, 1980; Janzen, 1980; Gómez, 1986; García, 1997)–, se siguieron las modificaciones propuestas por el USGS-NPS Vegetation Mapping Program (TNC, 1994). Durante el proceso de diseño y elaboración, se tomaron en cuenta diferentes sistemas aplicados anteriormente en Costa Rica (Holdridge, 1967; Tosi, 1969; Holdridge et al., 1971; Gómez, 1986; Herrera y Gómez, 1993).

Específicamente, el sistema de clasificación de los ecosistemas utilizado en este estudio, es un método jerárquico que se puede utilizar con múltiples escalas, lo cual permite el procesamiento de datos con diferentes niveles de clasificación, tales como los fisionómicos, florísticos, climatológicos, hidrológicos y antropogénicos. En resumen, este nuevo sistema es flexible, fácil de utilizar, científicamente riguroso, de utilidad internacional, compatible con otros sistemas internacionales de clasificación, eficiente y eficaz.

Como se puede comprender, la cobertura de la tierra y, especialmente, la vegetación, se encuentra entre los componentes más importantes para la descripción de los ecosistemas. Por esta razón, el nuevo sistema de clasificación enfatiza en este atributo, pues aporta la mayor cantidad de información para la identificación, caracterización, cartografía, monitoreo, conservación y uso sostenible de los ecosistemas.

En consecuencia, el estudio posibilitó identificar ochenta y siete (87) ecosistemas, distribuidos en sesenta y nueve ecosistemas naturales y seminaturales, y dieciocho ecosistemas culturales. Estos van desde diferentes tipos de bosque denso hasta plantaciones de café y mora. El ecosistema llamado bosque tropical denso siempreverde latifoliado montano-bajo bien drenado, abarca casi una cuarta parte (23,3%) de ACLAP. El bosque tropical denso siempreverde latifoliado montano-alto bien drenado dominado por robles (Quercus spp.), ocupa el segundo lugar en superficie (17,6% del territorio de ACLAP). Les siguen el pastizal premontano (herbazal tropical denso siempreverde premontano bien drenado dominado por gramíneas) con un 9,0%, el cafetal con árboles de sombra (plantación arbustiva frutal tropical de Coffea arabica con una mezcla de árboles de sombra) con un 5,1%, y el pastizal basal (herbazal tropical denso siempreverde basal bien drenado dominado por gramíneas) con un 3,3%.

Por su parte, en el análisis de los datos florísticos que fueron recolectadas en 298 puntos de muestreo en la zona, se registraron 1.720 especies de plantas vasculares. De ellas, veinte especies resultaron ser nuevos registros para Costa Rica, según el Sistema de Información Atta que almacena la información taxonómica generada por el INBio. También, se determinó que en ACLAP existen por lo menos 27 especies de plantas endémicas. Por otro lado, un total de 40 especies de plantas han sido declaradas amenazadas, de las cuales 27 especies son reconocidas a nivel mundial por la UICN (Lista Roja) y 13 especies sólo a nivel nacional. . Cuatro especies de árboles han sido declaradas en veda total de aprovechamiento, de acuerdo con el Decreto Ejecutivo 257000 del MINAE (La Gaceta 11, del 16 de enero de 1997): Copaifera camibar (camíbar, Fabaceae / Caesalpiniaceae), Myroxylon balsamum (bálsamo, chirraca, Fabaceae / Papilionaceae), Platymiscium pinnatum (cristóbal, Fabaceae / Papilionaceae), y Swietenia macrophylla (caoba, Meliaceae).


La información geográfica y ecológica fue incorporada en una base de datos de un SIG. Esta aplicación permite una gran flexibilidad para el diseño y la producción de mapas de cobertura de la tierra, de los ecosistemas y de su vegetación. El SIG podrá ampliarse, actualizarse y modificarse, dependiendo de las necesidades de los diferentes sectores de la sociedad costarricense. Con ello, se facilitará la creación de una variedad de productos tales como: (a) claves para la identificación y descripción de ecosistemas y su vegetación en una región definida; (b) mapas impresos; (c) mapas digitales en CD-ROMs y para la red Internet; y, (d) guías de campo, entre otros.

Finalmente, la información será utilizada por diferentes usuarios con la finalidad de conservar y promover el uso sostenible de la biodiversidad costarricense. En particular, la información presentada en esta obra podría sentar las bases para crear, en los años venideros, un programa de monitoreo de la biodiversidad utilizando imágenes de satélite. Del mismo modo, se propone un plan para el monitoreo de las poblaciones de grupos taxonómicos claves y de sus indicadores, en parcelas permanentes y mediante transectos, a través del tiempo. Estas nuevas propuestas permitirían obtener la información adecuada y hacer las recomendaciones necesarias para la toma de decisiones, con respecto a la planificación, el manejo y el uso sostenible de la biodiversidad en el largo plazo.