En esta página de web se puede consultar los primeros resultados
de un estudio ecológico del Área de Conservación
Osa (ACOSA), efectuado entre 1998 y 2000, por el Proyecto ECOMAPAS.
Este proyecto fue diseñado y ejecutado en conjunto por
el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) y el Sistema Nacional
de Áreas de Conservación (SINAC). Representa el
primer aporte digital on-line del proyecto. Reporta los primeros
datos acerca de los ecosistemas y su vegetación en el Área
de Conservación Osa, con base en un intenso inventario
y mapeo geográfico-ecológico.
ACOSA
es una de las once Áreas de Conservación de Costa
Rica e incluye 17 áreas silvestres protegidas. Esta Área
de Conservación comprende la Península de Osa y
sus alrededores en la costa pacífica, desde Dominical hasta
Punta Burica. Mantiene una extraordinaria riqueza en especies
de plantas, animales, hongos y micro-organismos. Según
el INBio (sistema Atta), en ACOSA existen por lo menos 2659 especies
de plantas vasculares, distribuidas entre 203 familias y 1029
géneros. El Proyecto ECOMAPAS ha podido reportar un total
de 794 especies de plantas vasculares en ACOSA, siendo eso el
7.7 % de las 10.350 especies de plantas registradas para Costa
Rica y el 30.9 % de la flora vascular conocida de ACOSA, según
el INBio (Sistema Atta). En este momento, sólo el 44.7
% de ACOSA se encuentra bajo cobertura boscosa, concentrada en
los Parques Nacionales Corcovado y Piedras Blancas.
El
sistema de clasificación de los ecosistemas aquí
utilizado, se desarrolló con base en el Sistema Internacional
para la Clasificación de la Vegetación Mundial desarrollado
por la UNESCO (1973). Se siguieron las modificaciones propuestas
por el USGS-NPS Vegetation Mapping Program (TNC 1994), y se adaptó
el sistema a la situación particular de Costa Rica por
ser un país extraordinariamente rico en especies. Para
el desarrollo de este sistema de clasificación se tomaron
en cuenta los sistemas anteriormente aplicados en Costa Rica.
El sistema de clasificación de los ecosistemas es un sistema
jerárquico que se puede utilizar a múltiples escalas,
y que utiliza diferentes niveles de clasificación, entre
las cuales destacan los niveles fisionómicos, florísticos,
climatológicos, hidrológicos y antropogénicos.
Es un sistema flexible, fácil de utilizar, científicamente
riguroso, de utilidad a nivel internacional, compatible con otros
sistemas internacionales de clasificación, eficiente y
eficaz.
La
vegetación y otros tipos de cobertura de la tierra, se
consideran uno de los componentes más importantes en la
descripción de ecosistemas, siendo a la vez unos de los
indicadores más claros del estado de la salud de estos.
Por esta razón la cobertura de la tierra y, en particular,
la vegetación existente, se aplican como los atributos
básicos de los ecosistemas que más ayudan en la
identificación, caracterización, cartografía,
monitoreo, conservación y uso sostenible de los mismos.
Se
analizaron datos florísticos recolectados mediante el muestreo
en 184 puntos en ACOSA. Con base en la identificación en
el campo y la recolección de 316 muestras botánicas
se registraron 794 especies de plantas vasculares. Un total de
59 especies resultaron ser nuevas según el Sistema de Información
Atta que almacena la información taxonómica generada
por el INBio. Existen por lo menos 82 especies en ACOSA que son
endémicas de dicha Área. Como resultado fueron identificados
38 ecosistemas, distribuidos entre 28 ecosistemas naturales y
seminaturales, y 10 ecosistemas culturales, desde diferentes tipos
de bosque denso a plantación de café y arroz.
Los
datos geográficos y ecológicos que se presentan
en el libro fueron incorporados en un Sistema de Información
Geográfica (SIG), que permite gran flexibilidad en el diseño
y la producción de mapas de la cobertura de la tierra,
de los ecosistemas y de la vegetación. Es un SIG que fácilmente
se ampliará, actualizará o modificará dependiente
de las necesidades de los diferentes sectores de la sociedad.
La
información puede ser utilizada, tanto por los generadores
y procesadores de ella, como por otras entidades nacionales e
internacionales, con el fin de contribuir a la conservación
y el uso sostenible de la biodiversidad costarricense. En particular,
la información aquí presentada sentará la
base para un proceso de monitoreo de la condición de los
ecosistemas en el espacio, a través del tiempo. Esto es
fundamental, para poder hacer recomendaciones necesarias para
la toma de decisiones con respecto a la planificación,
el manejo y uso sostenible de la biodiversidad a largo plazo.
Fuente:
Kappelle, M., M. Castro, H. Acevedo, L. González, &
H. Monge. 2002 (in press). Ecosistemas del Área de Conservación
Osa, Costa Rica. Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE)
& Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio). INBio, Santo
Domingo de Heredia, Costa Rica.