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Generalidades |
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El Área de Conservación Osa (ACOSA) El primer área silvestre protegida que fue establecida en la región de Osa fue el Parque Nacional Corcovado, en el año 1975. En aquel entonces, las oficinas de del antiguo Servicio de Parques Nacionales se ubicaron en la Estación Biológica Sirena. Es a partir de 1985, con motivo del desalojo de oreros presentes en Corcovado, que las oficinas regionales fueron establecidas en Puerto Jiménez. En 1978 la Dirección General Forestal (DGF), inició sus acciones con la creación de la Reserva Forestal Golfo Dulce, y su base de operaciones fue Rincón de Osa. Luego, el 30 de setiembre de 1991, ACOSA fue establecida por Decreto Ejecutivo No. 20790-MIRENEM, publicada en la Gaceta # 210 del 4 de noviembre del mismo año. Las primeras acciones de ACOSA fueron comandadas por el Servicio de Parques Nacionales (SPN), en donde se mantenía coordinación con las otras dependencias del Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas (MIRENEM). Es a partir de 1995, que se integran las tres direcciones de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Forestal, con la meta que toda la actividad sea realizada en forma conjunta (L. Barquero, com. pers.). El Área de Conservación Osa se ubica en la región sureste de Costa Rica y se localiza entre las coordenadas 8º.00 y 9º.00 Latitud Norte y 82º 30 y 84º.00 Longitud Oeste. Su jurisdicción comprende los cantones de Osa (2.085,38 km2), Golfito (1.598,82 km2) y Corredores (620,60 km2), para un total de 4.304,80 km2 (4.253,33 km2 mapeados), lo que representa un 8.6% del territorio nacional y un 36.40% de la Provincia de Puntarenas. Se subdivide en 13 distritos distribuidos entre los tres cantones: Osa (Puerto Cortés, Palmar, Sierpe, Bahía Ballena, Piedras Blancas), Golfito (Golfito, Puerto Jiménez, Guaycará, Pavón) y Corredores (Corredor, La Cuesta, Canoas, Laurel). Abajo se presentan los datos para los cantones y distritos, según la siguiente página de web: (http://www.inec.go.cr/cuadrosygraficos.htm).
En cuanto al recurso costero-marino, ACOSA presenta una costa irregular de aproximadamente 245 km, la cual se caracteriza por presentar una geomorfología litoral muy compleja determinada por tectonismo. El Golfo Dulce es importante por su particular hidrodinámica, la geomorfología del fondo, el origen de la depresión, la profundidad de sus aguas (más de 200 m en algunos lugares) y bajos niveles de oxígeno a mayor profundidad (R. Soto, com. pers.). Debido a esta morfología existe un limitado intercambio de aguas entre el golfo y las aguas oceánicas, resultando de esto un ambiente -temporal al menos- anóxico (pobre en oxígeno) en las aguas profundas de la cuenca interior, comparable a las condiciones de los fiordos en las altas latitudes como los de Canadá y Noruega (Hebbeln et al. 1996; Maldonado 1997). La existencia de grandes extensiones de manglar permite el intercambio de biomasa entre el mar y la tierra, considerándose un importante generador de nutrientes y criaderos para las especies de los diferentes ecosistemas entrelazados. Además, ACOSA contempla zonas costero-marinas de refugio para varias especies en vías de extinción y/o amenazadas (L. Barquero, com. pers.). Otros accidentes geográficos son la Península de Osa, la Punta Burica, la Isla del Caño, el Tómbola de Uvita, la Isla Violín y el Delta de los Ríos Térraba y Sierpe. En cuanto a la orografía de ACOSA sobresalen la Fila Costeña y la Fila Cruces, donde se encuentra el Cerro Anguciana (1700 m.s.n.m) -la máxima elevación en la región- así como las serranías que van desde la Península de Osa hasta Punta Burica, conformando un arco alrededor del Golfo Dulce (L. Barquero, com. pers.).
En términos generales la precipitación promedio en ACOSA oscila entre los 2.500 y 6.000 mm anuales, comprendidos en una corta estación seca de enero a marzo y una lluviosa de abril a diciembre. Se presenta una temperatura promedio de 25 ºC, con variaciones locales, producto de la topografía y de otros accidentes geográficos. La humedad relativa supera el 90% durante casi todo el año. En cuanto a los recursos hídricos, se caracteriza por una red fluvial de ríos primarios y secundarios permanentes y de gran caudal pero de corto trayecto. Sobresalen los Río Grande de Térraba (cuenca inferior), Río Sierpe, Río Coto Colorado, Río Claro, Río Tigre, Río Rincón, Río Esquinas y Río Corredor. Su importancia radica en que son fuente de abastecimiento de agua potable a comunidades de la zona así como para la agricultura. Además, tienen una importancia relevante como vía de comunicación (transporte), en los casos especiales del Térraba, Sierpe y Coto Colorado. La biodiversidad es extremadamente rica en especies terrestres y marinas, con especies endémicas y en peligro de extinción como los grandes felinos, el jaguar y el puma, y aves propias del país. Según Jiménez (1996) y Maldonado (1997), en la Península de Osa, se puede encontrar unas 700 especies de árboles maderables, y las especies maderables finas representan solo el 2.7 % del volumen total. Por lo mismo, se considera la Península de Osa un Centro de Diversidad de Plantas a nivel mundial. Por su posición geográfica constituye un puente natural entre especies del norte y del sur del continente americano. Biogeográficamente, la flora de la Península de Osa tiene una gran afinidad con la flora de la región del Chocó en Colombia Pacífica, mientras que la estructura de los bosques de Osa tienen una complejidad similar a los de la Amazonía. En este contexto ACOSA funciona como un importante banco genético de especies de flora y fauna. Presenta un mosaico de ecosistemas que se enmarca desde el manto oceánico hasta las estribaciones de la Cordillera de Talamanca. La población humana de la región tiene un bagaje cultural, que es producto de la colonización durante los últimos 100 años y la migración de habitantes en procura de tierras, provenientes de muchas partes del país, como también de Panamá. La colonización se dió a raíz de la escasez de tierras en Costa Rica y Panamá, la apertura de la carretera interamericana, el establecimiento de la Compañía Bananera, el hallazgo de oro en la Península de Osa y la presencia de los grupos étnicos indígenas Guaymí, Boruca y Cabécar (R. Soto, com. pers.). Actualmente existen cuatro Reservas Indígenas (RI) en ACOSA: la RI Boruca-Térraba (sólo en parte) en la Fila Costeña, la RI Guaymí-Abrojos, la RI Guaymí-Osa en la Península de Osa y la RI Guaymí-Conte-Burica, en la Península de Burica, fronteriza con Panamá. La población humana de ACOSA es rural y dispersa en su gran mayoría. Los centros de población más importantes son Ciudad Neily, Ciudad Cortés y Golfito, los cuales son a su vez cabeceras de las cantones. Otros centros de importancia son Palmar Norte, Sierpe, Río Claro, Puerto Jiménez, La Cuesta y Canoas. Existen poblaciones que aunque no cuentan con desarrollo urbano similar a las anteriores, presentan una actividad económica importante. Ellas son Drake, La Palma, Uvita, Laurel y Coto 47. Durante muchas décadas la región de ACOSA fue una región destinada en gran parte a la cosecha de banano para la exportación, y luego dependiente de plantaciones de palma aceitera y arroz, entro otros cultivos. A partir de la salida de la Compañía Bananera en 1984, ACOSA presenta un desarrollo económico inestable. Nuevas actividades económicas que se desarrollaron durante la última década incluyen el ecoturismo en la Península de Osa y el comercio en la zona libre de Golfito. Por estas razones, el desarrollo de nuevas alternativas productivas, mediante el fortalecimiento de la investigación, la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, es una pieza fundamental para la generación de empleo y el mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores de ACOSA (L. Barquero, com. pers.). Hoy
día, en ACOSA se encuentran 17 Áreas Silvestres Protegidas,
que conjuntamente representa una tercera parte (33.8 %) del territorio
terrestre de esta Área de Conservación.
Área relativa (%) que ocupan las Áreas Silvestres Protegidas en ACOSA. Se nota que dos tercios del territorio de ACOSA no están bajo algún régimen de protección silvestre.
Aspectos Biofísicos Clima En general, el clima en ACOSA presenta diversas facetas, asociada básicamente a los gradientes altitudinal y de norte a sur, así como a la existencia de áreas tanto a sotavento como a barlovento (influencia diferente de los vientos y la humedad provenientes de la gran masa oceánica del Pacífico). Esto lleva a que en el ACOSA existan áreas donde la temperatura media anual ronde los 18 °C y en otras los 27 °C, la precipitación media anual alcance valores cercanos a los 2000 mm mientras en otros supere los 6500 mm y la variación en la estacionalidad de las lluvias vaya en lugares de casi imperceptible a sitios con más de cuatro meses secos. Según Herrera (1986), se puede distinguir siete tipos de clima distintos en ACOSA. Estos son:
Con respecto a la precipitación, las lluvias en la Península de Osa son constantes durante todo el año, con una disminución durante los meses que van de diciembre a abril, época en que aumenta la velocidad del flujo alisio provocado por el movimiento hacia el sur de la ZCIT (Soto & Jiménez 1992). Estos autores mencionan que los picos de precipitación se presentan en los meses de setiembre y octubre. Las lluvias son más copiosas en la tarde y en las primeras horas de la noche. La humedad relativa registra poca variación a lo largo del año y alcanza valores máximos de 90 % durante la época lluviosa (Soto & Jiménez 1992). Como ya se mencionó, la precipitación media anual alcanza valores entre 1710 y 6840 mm (Herrera 1986). El siguiente mapa enseña la distribución de las Provincias Húmedas, según Herrera & Gómez (1993), basadas en el Índice Hídrico (ver Glosario). Se notan tres Provincias Húmedas, las cuales son: a)
subhúmeda húmeda con un Índice Hídrico de
1.00 a 0.83 (0-20%);
La estación seca, con poca nubosidad pero mayor brillo solar, dura de diciembre/enero a marzo/abril, siendo setiembre y octubre los meses más lluviosos del año. Durante la época seca las lluvias se dan por ocurrencia de un “rotor” generado por el paso de los vientos alisios sobre la Cordillera de Talamanca; además, la intensa incursión, en el Golfo Dulce, de brisas marinas durante los meses de febrero y marzo es otro importante factor generador de lluvias durante el período seco (Soto & Jiménez 1992). Para el análisis climático se derivó la capa de la duración de la época seca, medida en meses secos, del Mapa de Unidades Bióticas de Herrera & Gómez (1993). En este mapa se nota que la zona que corre desde el Parque Nacional Piedras Blancas hasta los alrededores de Golfito, en la costa norte del Golfo Dulce, no tiene una marcada estación seca (0 meses secos). Mientras tanto, la Península de Osa y la subregión de Corredores enfrentan una estación seca de 1 a 2 meses al año. Por su lado, los sectores de Dominical, los Humedales Térraba-Sierpe y Punta Burica cuentan con una época seca de 3 a 4 meses.
Geología ACOSA
está constituido geológicamente por material de los períodos
Cretácico, Terciario y Cuaternario. De las seis clases geológicas
que se presentan en este Área de Conservación cinco corresponden
a rocas de origen sedimentario e intrusivo de los períodos Paleoceno,
Eoceno, Oligoceno, Mioceno y Plioceno del Terciario, y Pleistoceno del
Cuaternario. Esto con excepción de los basaltos desde el Campaniano
cretácico al Eoceno terciario (Complejo de Nicoya), que son de
origen volcánico. Las rocas sedimentarias encontradas son, respectivamente,
del Campaniano – Maastrichtiano (del Cretácico), del Paleoceno,
del Oligo – Mioceno (Formaciones Térraba y Brito), del
Plio-Pleistoceno Marino (Formación Armuelles) y de origen sedimentario
aluvial del Cuaternario (Holoceno), las cuales se ubican en zonas que
corresponden a pantanos, depósitos fluviales, coluviales y costeros
recientes. Abajo se encuentra la sección de ACOSA del reciente
mapa geológico preparado por Tournon & Alvarado (1997).
A su vez, la Península de Osa representa una porción considerable del Arco Externo de Centroamérica Meridional, que se originó de una serie de islas volcánicas y por el levantamiento tectónico causado por la subducción de la Placa de Cocos bajo la Placa del Caribe (Lew 1983; ver en Soto & Jiménez 1992). Por si, en la Península de Osa se encuentran actualmente varios cerros aislados con ecosistemas de altura (ver abajo) en los cuales crecen plantas de géneros de origen templado como el holártico Quercus (roble, encino) y el relicto Terciario Alfaroa. Estos cerros, como el Cerro Mueller, el Cerro Rincón, el Cerro Brujo y el Cerro Chocuaco, con altitudes máximas entre los 620 y 750 m, funcionan como islas biogeográficas premontanas, a veces inclusive nubosas, en un “mar” de vegetación del piso basal caliente (0-500 m).
El
mapa geomorfológico de Madrigal & Rojas (1980), del cual
se presenta abajo la sección correspondiente, distingue las siguientes
formas de la tierra en ACOSA:
Suelos De acuerdo con el sistema de clasificación de suelos, desarrollado por la USDA, Pérez et al. (1978), en su mapa de asociaciones de sub-grupos de suelos de Costa Rica, distinguieron cuatro órdenes de suelo en la región de ACOSA (ver mapa abajo). Estos suelos son:
Fauna Vertebrada Dentro del marco del Proyecto ECOMAPAS no fue posible incluir, en una primera etapa, un estudio de la fauna presente en los ecosistemas identificados. Sin embargo, existe información detallada acerca de las especies de fauna conocidas de la Península de Osa (Vaughan 1981; Soto & Jiménez 1992; Ardón & García 1998). Hasta ahora se han registrados por lo menos 70 especies de cangrejos marinos, 61 peces de agua dulce, 46 anfíbios, 71 reptiles (incluyendo 1 cocodrillo, 1 caimán y 4 tortugas marinas (la baula, la lora, la negra y la carey), 375 aves, 124 mamíferos terrestres y 58 murciélagos (Soto & Jiménez 1992; ver también Maldonado 1997). Se hace referencia a Hill (1998) para conocer los 94 especies de aves más espectaculares conocidas de la Península de Osa (entre otras: loros, trogones, tucanes, cotingas, carpinteros, trepadores, mieleros, tángaras, mosquerones, garzas, palomas, martines pescadores, zopilotes, águilas, gavilanes, el guacamayo, el búho, el íbis, la pava, el pelicano, el cormorán y el rabihorcado). Como indica el documento de la Estrategia Nacional de Biodiversidad (MINAE 2000), ACOSA protege el último remanente de bosque tropical lluvioso en la vertiente del Pacífico de toda América Central. A la vez, es uno de los pocos sitios con bosques donde se pueden encontrar poblaciones todavía viables de especies amenazadas (más que todo felinos) en todo Centroamérica, como el jaguar o tigre (Panthera onca), el puma (Puma concolor), el ocelote o manigordo (Leopardus pardalis), el caucel o tigrillo (Leopardus wiedii), la danta (Tapirus bairdii), el mono colorado (Ateles geoffroyi), el mono ardilla o tití (Saimiri oerstedii), la lapa roja (Ara macao), el pavón (Crax rubra) y la pava crestada (Penelope purpurascens), (Soto & Jiménez 1992; Ardón & García 1998; Carrillo et al. 1999; Wong et al. 1999). El establecimiento de corredores biológicos es una estrategia de suma importancia para mantener la viabilidad de las poblaciones de estas especies amenazadas, al tiempo que se busque frenar el proceso de fragmentación del hábitat de las mismas. Otras especies de mamíferos grandes del Neotrópico que se observan, particularmente en el Parque Nacional Corcovado, incluyen al saíno (Pecari tajacu), el cariblanco o chancho de monte (Tayassu pecari), el cabro de monte (Mazama americana) y el venado cola blanca (Odocoileus virginianus). Entre otras especies reportadas se encuentran el mono congo (Alouatta palliata), el mono carablanca (Cebus capucinus), el perezoso de dos dedos (Choleopus hoffmanni), el tepezcuintle (Agouti paca), el zorro hediondo (Conepatus semistriatus), la nutria (Lutra longicaudis), el grisón (Gallictis vittata), el mapache o mapachín (Procyon cancrivorus), el pizote o coati (Nasua narica), la martilla (Potos flavus), la guatuza (Dasyprocta punctata), el tolomuco (Eira barbara), el armadillo (Dasypus novemcinctus), la ardilla (Sciurus granatensis) y una serie de ratones, murciélagos, un delfín (Tursiops truncatus) y dos ballenas (Soto & Jiménez 1992; Wong et al. 1999). Especies como el oso hormiguero gigante (Myrmecophaga trydactyla) se han registrado en el pasado pero en la actualidad se duda su presencia (Wong et al. 1999). Es evidente que la actual fragmentación de bosque en la Reserva Forestal Golfo Dulce (ver el Mapa de Ecosistemas, despliegue) pone en peligro la supervivencia futura de estas especies, particularmente el jaguar (ver también Maldonado 1997). Ardón & García (1998) también informan que la mayoría de las especies de aves que comen insectos o se alimentan sobre troncos o en las hojas secas de los árboles son las que se encuentran en mayor riesgo de extinción (las familias Dendrocolaptidae, Formacaridae y Traupidae). Mientras tanto, ACOSA protega 38 especies de aves que se consideran amenazadas o en peligro de extinción. Se cree que el águila arpía desapareció de ACOSA en los últimos diez años. Por otro lado, se ha reconocido que ACOSA, y en particular la Península de Osa es de gran importancia para la protección de la lapa roja, ya que contiene la única población biológicamente viable, o sea un número suficientemente grande de individuos para mantener una población genéticamente saludable (Ardón & García 1998). |
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