Metodología
 

Para el presente mapeo ecológico de ACOSA, se estudiaron diferentes mapas topográficos, ecológicos, climatológicos, edáficos, geomorfológicos y geológicos. Los parámetros climatológicos que fueron utilizados para analizar y definir los diferentes ecosistemas (provincias térmicas, provincias húmedas y zonas definidas por la duración de la estación seca, medida en meses) se basan en el mapa de unidades bióticas de Herrera & Gómez (1993). Mientras tanto, la caracterización de los suelos presentes en los ecosistemas mapeados se basó en los mapas edáficos de Pérez et al. (1978). Finalmente, para agregar información acerca de las grandes unidades geomorfológicas que predominan en los ecosistemas descritos, se utilizó el mapa geomorfológico de Madrigal & Rojas (1980).

Las fotos proceden de tres proyectos diferentes, siendo el Proyecto “Conservación de la Biodiversidad en las Áreas de Conservación La Amistad Pacífico y Osa”, financiado por el GEF y ejecutado por el INBio (1996), el Proyecto RECOPE-MINAE con apoyo de la Comisión TERRA (1998-1999), y la toma de fotografías aéreas por el IGN en el 1992, para aquellas zonas de que no se disponían de fotos de los dos primeros proyectos.

Como se ha mencionado arriba, se seleccionaron cinco parámetros, tres de las cuales son climatológicos, uno geomorfológico y uno edáfico. Los parámetros climatológicos se seleccionaron del mapa de Herrera & Gómez (1993). Estos son, para ACOSA: las provincias térmicas (modificadas por ECOMAPAS), que incluyen la provincia tropical (que coincide con el piso altitudinal de las tierras bajas, de 0 a 500 m.s.n.m.), la provincia subtropical (piso altitudinal de las tierras premontanas, de 500 a 1200 m.s.n.m.) y la provincia templada (piso altitudinal de las tierras montano-bajas, de 1200 a 2100 m.s.n.m.). Luego, se aplicó el sistema de clases geomorfológicas de Madrigal & Rojas (1980), que en ACOSA incluyen las siguientes seis unidades según su génesis: formas de denudación, formas litorales de origen marino, formas de origen estructural, formas de origen tectónico y erosivo, formas de origen volcánico, y formas a partir de la sedimentación aluvial. Finalmente, se cruzó la información cartográfica con el mapa de suelos de Costa Rica de Pérez et al. (1978). Esta actividad indicó que en ACOSA se presentan cuatro órdenes de suelo: entisoles, inceptisoles, mollisoles y ultisoles. Después, en el campo se comprobó los polígonos mapeados, utilizando diferentes parámetros fisionómicos (tipo foliar dominante, fenología), florísticos (composición florística), hidrológicos (inundabilidad) y antropogénicos (impacto humano); ver abajo.


Fotointerpretación

Para la fotointerpretación se logró contar en mayor medida con fotografías aéreas recientes (1995-1998), a color y a escalas que permite la realización de estudios de detalle (aprox. 1:40000). Este es el material ideal para ejecutar un inventario, mapeo, monitoreo e investigación ecológica, a una escala semi-detallada de un área geográfica (Zonneveld 1995; Muchoney et al. 1994). Las fotografías aéreas que se utilizaron tenían una escala de 1:40,000 a 1:60,000. Sin embargo, hubo algunas áreas de estudio donde, en primera instancia, no se contó con material fotográfico de las calidades arriba mencionadas, lo que nos llevó a recurrir en la utilización de fotografía aérea de años anteriores (1992), a blanco y negro y de una escala menor (aprox. 1:60,000).

La fotointerpretación fue realizada mediante el uso de dos estereoscopios de espejos con visor binocular y una ampliación de 3x. La interpretación incluyó el análisis del color (tono), textura (granulación), tamaño, forma y contexto de las unidades mapeables o polígonos identificables en las fotos. Como primer paso, se realizó un mosaico de las fotografías aéreas y se ubicaron un total de 255 fotos en las hojas topográficas del área (escala 1:50,000). Las 22 hojas topográficas utilizadas como referencia fueron, de norte a sur y de oeste a este: Dominical, Repunta, Coronado, General, Térraba, Chánguena, Coto Brus, Sierpe, Rincón, Piedras Blancas, Cañas Gordas, Llorona, Golfo Dulce, Golfito, Canoas, Madrigal, Carate, Pavón, Laurel, Río Caña Blanca, Puerto Armuelles y Burica.

Se delimitaron y delinearon los polígonos de cobertura de la tierra (principalmente vegetación) en el sector central (30% de la superficie de la foto) de cada una de las 255 fotos, basándose en la clasificación de vegetación a nivel fisionómico. La información delineada fue dibujada en hojas de acetato transparente utilizando rapidógrafos con un diámetro de 0.2 mm. Se interpretaron las fotografías según las líneas de vuelo que corren de oeste a este. Para fines de un mapeo con una alta aproximación se identificaron de 20 a 40 puntos de control en cada fotografía aérea. Otra información geográfica incluida en la interpretación incluyó: sistemas de drenaje, relieve (cumbres y valles), red vial y poblaciones.


Comprobación de Campo y Georeferenciación

La comprobación de campo fue diseñada para recolectar información sobre el estado de la biodiversidad en el campo, particularmente referente a los tipos de vegetación. Precisamente, constó de la verificación de las clases fisionómicas preliminarmente identificadas en las fotografías aéreas. Se condujo una evaluación florística con ayuda de varios (para)taxónomos, expertos de la flora de Osa.

Se realizó una gira de reconocimiento de campo en diciembre 1998 para (i) poder conocer bien las diferentes localidades de ACOSA, (ii) definir y detallar la programación de actividades con participación de personal de ACOSA, y (iii) refinar la metodología de campo. Esta gira ayudó significativamente para poder establecer el sistema de muestreo estratificado de campo. Para realizar sus giras al campo el equipo de ECOMAPAS contó con un vehículo. También fue alquilado un bote para desplazarse en la región de los manglares de Sierpe y se hizo uso de caballos para transportarse a través de la zona de la Península Burica. El equipo se hospedó en diferentes lugares en ACOSA.

Durante las giras de una a dos semanas por mes se recolectaron datos geográficos, biológicos y ecológicos para poder identificar y caracterizar los ecosistemas y su vegetación presentes en ACOSA. La recolección sistemática de datos mediante formularios estandarizados, así como videos y fotografías digitales, aseguró la precisión y nitidez de la labor, facilitó el establecimiento de la base digital de datos y el proceso de análisis y síntesis. De esta manera, los datos de campo digitalizados formarán la base para el monitoreo de los cambios en la cobertura de la tierra y su biodiversidad a mediano y largo plazo.

La lista de especies de plantas vasculares observadas fue establecida mediante el inventario o levantamiento florístico de los grupos taxonómicos observados en cada punto de muestreo. Se incluyeron árboles, arbustos, hierbas, lianas y helechos. Se anotaron los nombres de las especies conocidas y, dentro de las Áreas Silvestres Protegidas, recolectaron especímenes botánicos de las especies desconocidas, de aquellas especies que se estimaron poder representar nuevos registros para el Área y así como de especies muy raras. Los especímenes recolectados fueron identificados en el INBio y los ejemplares fértiles fueron depositados en los herbarios del INBio, Museo Nacional y el Jardín Botánico de Missouri, entre otros.

El tiempo invertido en cada levantamiento constó de un promedio de 50 minutos y fue limitado por el tiempo requerido para la comprobación florística conducida por los botánicos. Con la lista florística se pretende establecer un primer nivel de información sobre cuáles especies de plantas pueden ocurrir en un sitio muestreado. En ningún momento, la lista pretende ser completa o incluir las especies más dominantes de un punto de muestreo. En un futuro próximo se propone establecer parcelas permanentes en sitios seleccionados para poder cuantificar y monitorear la presencia y abundancia de las especies vasculares.

Adicionalmente fueron tomadas con una cámara digital, fotografías digitales de la composición vegetal presente en los puntos de muestreo. Estas fotografías servirán –entre otros usos- como material visual de apoyo para documentar los diferentes tipos de vegetación identificados.

Como se mencionó anteriormente, se hicieron mediciones de georeferenciación mediante el uso de GPS. En cada punto de muestreo se efectuaron mediciones con el GPS, buscando contar con una posición más precisa. Estos datos fueron utilizados para ubicar los puntos de muestreo tanto en las fotografías aéreas como en los mapa topográficos. En el siguiente mapa se presentan los puntos de muestreo que fueron establecidos en ACOSA.

Sobrevuelos

Con la ayuda del SINAC, se efectuaron dos sobrevuelos en ACOSA en el mes de abril de 1999, con el fin de hacer un reconocimiento de zonas (a) de difícil acceso, (b) ubicadas en reservas indígenas, (c) con mosaicos de vegetación compleja, (d) de las cuales no se dispone de fotografías aéreas recientes, (e) con mayor nubosidad, (f) con sombra en las fotografías aéreas, y (g) con vegetación estacional (p.ej. bosques deciduos). Los sobrevuelos fueron efectuados en mes de abril de 1999, en una avioneta Cessna de la ONG norteamericana LightHawk.

Durante los vuelos se tomaron fotografías oblicuas digitales y se hizo una serie de tomas de video con el fin de registrar de una manera visual las zonas críticas, las cuales fueron analizadas con respecto a su vegetación (fisionomía, estructura), que dicho de paso, también fueron usadas inmediatamente por funcionarios del MINAE para control de fuegos, cacería, etc. Las fotografías digitales fueron integradas en el sistema digital y pueden ser accedidas mediante los mapas digitales y de una manera interactiva.


Digitalización y Desarrollo del Sistema de Información Geográfica (SIG)

La información generada a raíz de la fotointerpretación y disponible sobre los acetatos, fue digitalizada por los técnicos utilizando el paquete de software ArcView de ESRI. Para ello, se escanearon los acetatos conteniendo la fotointerpretación revisada. La georeferenciación se realizó para reducir los errores causados por la distorsión de la fotografía aérea; fue usado el software TAS. Mapas preliminares fueron impresos con un plotter para luego analizar la información y definir los tipos de ecosistemas, según la distribución de ellos. Finalmente, la base de datos geográficos fue establecida utilizando el paquete de software ArcInfo de ESRI, instalado en una estación de trabajo SUN bajo un sistema operativo UNIX y con ArcInfo PC, instalado en una PC. De esta manera se elaboró el mapa final que viene con este libro.


Desarrollo de la Clave de la Clasificación de Ecosistemas

Una vez mapeadas las coberturas de las nueve clases fisionómicas, este mapa se cruzó con capas de información referidas al clima (provincias térmicas –ligeramente modificadas-, provincias húmedas, duración de la estación seca; Herrera & Gómez 1993), suelo (Pérez et al. 1978) y geomorfología (Madrigal & Rojas 1980). Luego, tomando en cuenta la información generada mediante el trabajo de campo (geografía, fisionomía, fenología foliar, espinosidad, hidrología, composición florística, influencia humana), se desarrolló la clave de la clasificación de ecosistemas. A continuación, se listan los parámetros que fueron utilizados para distinguir los diferentes niveles jerárquicos de la clasificación de ecosistemas:

  • Zona latitudinal (Costa Rica: tropical)
 
  • Origen de la vegetación dominante (natural y seminatural);
   
  • Temperatura media anual (pisos altitudinales basados en provincias térmicas según Herrera & Gómez, 1993);
     
  • Fisionomía dominante (estructura: bosques, matorrales o herbazales);
       
  • Fenología foliar (caducidad foliar: siempreverde vs. semideciduo vs. deciduo);
         
  • Tipo foliar del estrato dominante (latifoliado etc.);
           
  • Régimen hidrológico (drenaje e inundabilidad);
             
  • Densidad de la vegetación (denso, ralo, arbolado, arbustivo);
               
  • Composición florística (especies observadas).


Se adaptó esta clave, según la jerarquía abajo mencionada, para los ecosistemas culturales, es decir, aquellos que fueron desarrollados por el hombre mediante la siembra de plantas agrícolas o forestales útiles:

 

  • Origen de la vegetación tropical dominante (cultural);

 

 
  • Fisionomía dominante (estatura y arquitectura: bosques, matorrales o herbazales sembrados: plantaciones arbóreas, arbustivas y herbáceas, respectivamente);

 

 

 

 
  • Uso Actual de la Tierra (árboles maderables vs. árboles frutales vs. arbustos vs. hierbas);

 

 

 

 

 

 
  • Composición florística (especies dominantes);

Combinando ambas jerarquías, se llegó a la clasificación y descripción de los 38 ecosistemas de ACOSA que se presentan en el capítulo de los Resultados.