Resumen

Este libro tiene como objetivo presentar los resultados de un estudio ecológico del Área de Conservación Osa (ACOSA), efectuado entre 1998 y 2000, que enfatizó en el inventario y mapeo de los ecosistemas y su vegetación. Es el primer volumen en la serie Ecosistemas de las Áreas de Conservación de Costa Rica, editada por el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio).

ACOSA es una de las once Áreas de Conservación de Costa Rica e incluye 17 áreas silvestres protegidas. Esta Área de Conservación comprende la Península de Osa y sus alrededores en la costa pacífica, desde Dominical hasta Punta Burica. Mantiene una extraordinaria riqueza en especies de plantas, animales, hongos y micro-organismos. Según el INBio (sistema Atta, febrero 2001), en ACOSA existen 2659 especies de plantas vasculares, distribuidas entre 203 familias y 1029 géneros. El Proyecto ECOMAPAS ha podido reportar un total de 794 especies de plantas vasculares en ACOSA, siendo eso el 7.7 % de las 10.350 especies de plantas registradas para Costa Rica y el 30.9 % de la flora vascular conocida de ACOSA, según el INBio (Sistema Atta, febrero 2001). En este momento, sólo el 44.7 % de ACOSA se encuentra bajo cobertura boscosa, concentrada en los Parques Nacionales Corcovado y Piedras Blancas.

La necesidad del inventario y mapeo de los ecosistemas y su vegetación del país surgió como una respuesta a la demanda nacional por información ecológica que apoyara: (1) el mapeo, el inventario y el monitoreo de la biodiversidad a nivel de especies y ecosistemas; y (2) la toma de decisiones en las Áreas de Conservación, con respecto a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad in situ. Para poder dar respuesta a esta necesidad se desarrolló el Proyecto ECOMAPAS, financiado por el Gobierno del Reino de los Países Bajos (Holanda) y bajo coordinación conjunta del INBio y del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) en Costa Rica. Este libro, que viene acompañado por un mapa de los ecosistemas de ACOSA representa el primer producto impreso de este proyecto.

Este libro pretende contribuir a la conservación y al uso sostenible de los ecosistemas y especies, mediante la presentación de una metodología y una descripción que faciliten la identificación de los ecosistemas, su cobertura de la tierra y su vegetación, basada en un sistema de parámetros, necesarios para, como lo pide la Ley de Biodiversidad (Ley Nacional No. 7788, Capítulo IV, Artículo 51, Mayo de 1998) 'de tal manera poder tomar medidas apropiadas, incluso la mitigación, el control, la restauración, la recuperación y la rehabilitación de los ecosistemas costarricenses'.

La metodología de evaluación ecológica rápida (EER) aplicada en este proyecto es una técnica eficiente y eficaz para poder adquirir y analizar información ecológica a bajo costo y en un corto período de tiempo. Se basó en las siguientes actividades: (a) revisión de literatura y mapas existentes (p.ej. hojas topográficas); (b) selección de mapas con información abiótica (clima, geomorfología, suelo); (c) análisis preliminar de fotografías aéreas; (d) reconocimiento de campo; (e) desarrollo de una macroclasificación fisionómica (unidades de cobertura de la tierra); (f) desarrollo de formularios para la comprobación en el campo; (g) interpretación de fotografías aéreas; (h) comprobación de campo mediante 9 giras de 12 a 15 días (establecimiento de 184 puntos de muestreo); (i) recolección de especímenes botánicos para la identificación en el herbario y desde luego su depósito; (j) toma de fotografías digitales de los ecosistemas con fines ilustrativos; (k) 2 sobrevuelos para reconocer las zonas más inaccesibles; (l) ajustes de la fotointerpretación basados en la comprobación de campo; (m) almacenamiento y procesamiento de la información recolectada en formato de bases de datos; (n) clasificación y descripción de los ecosistemas y su vegetación; (o) digitalización de los polígonos interpretados en un SIG; (p) producción de mapas; (q) capacitación de usuarios del material producido; (r) presentación y publicación de los resultados en foros nacionales e internacionales.

El sistema de clasificación de los ecosistemas se desarrolló con base en el Sistema Internacional para la Clasificación de la Vegetación Mundial desarrollado por la UNESCO (1973). Se siguieron las modificaciones propuestas por el USGS-NPS Vegetation Mapping Program (TNC 1994), y se adaptó el sistema a la situación particular de Costa Rica por ser un país extraordinariamente rico en especies (Burger 1980; Janzen 1980; Gómez 1986; García 1997). Para el desarrollo de este sistema de clasificación se tomaron en cuenta los sistemas anteriormente aplicados en Costa Rica (Holdridge 1967; Tosi 1969; Holdridge et al. 1971; Gómez 1986; Herrera & Gómez 1993). El sistema de clasificación de los ecosistemas es un sistema jerárquico que se puede utilizar a múltiples escalas, y que utiliza diferentes niveles de clasificación, entre las cuales destacan los niveles fisionómicos, florísticos, climatológicos, hidrológicos y antropogénicos. Es un sistema flexible, fácil de utilizar, científicamente riguroso, de utilidad a nivel internacional, compatible con otros sistemas internacionales de clasificación, eficiente y eficaz.

La vegetación y otros tipos de cobertura de la tierra, se consideran uno de los componentes más importantes en la descripción de ecosistemas, siendo a la vez unos de los indicadores más claros del estado de la salud de estos. Por esta razón la cobertura de la tierra y, en particular, la vegetación existente, se aplican como los atributos básicos de los ecosistemas que más ayudan en la identificación, caracterización, cartografía, monitoreo, conservación y uso sostenible de los mismos.

Se analizaron datos florísticos recolectados mediante el muestreo en 184 puntos en ACOSA. Con base en la identificación en el campo y la recolección de 316 muestras botánicas se registraron 794 especies de plantas vasculares. Un total de 59 especies resultaron ser nuevas según el Sistema de Información Atta que almacena la información taxonómica generada por el INBio. Existen 82 especies en ACOSA que son endémicas de dicha Área. Como resultado fueron identificados 38 ecosistemas, distribuidos entre 28 ecosistemas naturales y seminaturales, y 10 ecosistemas culturales, desde diferentes tipos de bosque denso a plantación de café y arroz.

Los datos geográficos y ecológicos que se presentan en el libro fueron incorporados en un SIG, que permite gran flexibilidad en el diseño y la producción de mapas de la cobertura de la tierra, de los ecosistemas y de la vegetación. Es un SIG que fácilmente se ampliará, actualizará o modificará dependiente de las necesidades de los diferentes sectores de la sociedad. El uso de este SIG facilitará el desarrollo de una variedad de productos como: (a) claves para la identificación y descripción de ecosistemas y su vegetación en una región definida, (b) mapas impresos, (c) mapas digitales en CD-ROMs y para Internet, (d) guías de campo, etc.

La información será utilizada, tanto por los generadores y procesadores de ella - el INBio y el SINAC - como por otras entidades nacionales e internacionales, con el fin de contribuir a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad costarricense. En particular, la información aquí presentada sentará la base para un programa de monitoreo de la biodiversidad, utilizando imágenes de satélite en los años venideros. Entre otros, se propone el monitoreo de poblaciones de grupos taxonómicos claves e indicadores, en parcelas permanentes y medainte transectos, y a través del tiempo, para poder hacer recomendaciones necesarias para la toma de decisiones con respecto a la planificación, el manejo y uso sostenible de la biodiversidad a largo plazo.