La biodiversidad es un recurso
que tiene un enorme potencial, ya sea con fines
intelectuales, económicos o como instrumento
para el desarrollo de un país.
Las zonas tropicales del
continente americano (neotrópico), donde
se ubica Costa Rica, albergan mayor diversidad de
especies y ecosistemas y una gama más amplia
de interacciones, en comparación con las
otras regiones tropicales del mundo. Desde luego,
esta diversidad también es mucho más
rica que la de las zonas templadas y frías.
Con sólo 51.100 km2
de superficie terrestre (0,03% de la mundial) y
589.000 km2 de mar territorial, Costa Rica es considerado
uno de los 20 países con mayor biodiversidad
del mundo. Su posición geográfica,
sus dos costas y su sistema montañoso, que
provee numerosos y variados microclimas, son algunas
de las razones que explican esta riqueza natural,
tanto en especies como en ecosistemas. Las más
de 500.000 especies que se supone se encuentran
en este pequeño territorio representan cerca
del 4% del total de las especies estimadas a nivel
mundial. De estas 500.000, poco más de 300.000
son insectos.
La administración
de la riqueza biológica costarricense le
corresponde al Ministerio del Ambiente y Energía
(MINAE), y dentro de éste específicamente
al Sistema Nacional de Áreas de Conservación
(SINAC), responsable de la conservación y
promoción sostenible de la biodiversidad
del país. El SINAC cuenta con 11 áreas
de conservación en todo el país y
una Dirección Superior de apoyo técnico.
Estas 11 áreas de
conservación son las distintas regiones establecidas
por el MINAE para llevar a cabo una gestión
descentralizada de la biodiversidad, con la participación
activa de las comunidades aledañas a las
áreas protegidas que albergan. Esta participación
es de vital importancia para la conservación
y uso sostenible de la biodiversidad a nivel local,
nacional y global. El INBio trabaja en forma muy
estrecha con el SINAC desde su fundación
y especialmente a partir de 1998 con el establecimiento
del Programa Conjunto INBio-SINAC.
El país posee poco
más del 25% de su territorio bajo alguna
categoría de protección, que aumenta
gracias al apoyo de la iniciativa privada, al crear
reservas privadas dedicadas especialmente al ecoturismo
y la investigación. Este es un esfuerzo de
conservación que pocos países en el
mundo han realizado y en el que Costa Rica ha invertido
grandes recursos para el bienestar de las presentes
y futuras generaciones.
Para lograr la conservación
de las áreas protegidas y los recursos naturales
a largo plazo, su conocimiento a través de
inventarios y estudios científicos y su valoración
por parte de la sociedad, juega un papel fundamental.
Existen estudios que proporcionan información
tanto básica como aplicada sobre la riqueza
biológica del país (qué existe,
dónde, para qué sirve, estado de conservación,
etc.), elaborados por numerosas instituciones públicas
y privadas, así como por ONG . En los últimos
5 años especialmente se ha venido dando énfasis
a desarrollar estudios que incluyen metodologías
de valoración de los beneficios que proveen
las áreas protegidas y el recurso que protegen;
el turismo ecológico, la pesca, la flora
medicinal, la bioprospección y el pago de
servicios ambientales, son algunos ejemplos de temas
que se han analizado en estos términos .
Paralelamente a esta valoración económica
que está en desarrollo en Costa Rica y en
el mundo, instituciones y organizaciones públicas
y privadas desarrollan programas de educación
y conciencia pública, con el fin de contribuir
a un cambio de actitud hacia la naturaleza en la
sociedad.
El marco legal para la conservación
y uso sostenible de la biodiversidad es muy amplio
en el país. Se ha visto fortalecido con la
implementación de la Ley de Biodiversidad,
aprobada en 1998 y la formulación, mediante
un proceso altamente participativo a nivel local
y nacional, de la Estrategia Nacional de Conservación
y Uso Sostenible de la Biodiversidad, finalizada
y oficializada en 1999. La Ley de Biodiversidad
establece que la Comisión Nacional de Gestión
de la Biodiversidad (CONAGEBIO) es también
responsable junto con el SINAC de la administración
de los recursos naturales en el país. Complementando
la labor nacional en asuntos legales, a nivel internacional
y regional existen varios convenios firmados y ratificados
por Costa Rica, como el de Diversidad Biológica,
el que controla el tráfico de especies en
peligro, llamado CITES, y el de Humedales o RAMSAR
entre muchos otros.