Los ricos
ecosistemas que posee Costa Rica semejan un macrolaboratorio natural,
que puede ser usado en la investigación en sus distintas formas.
La investigación de especies y ecosistemas, como base para la
toma de decisiones, es de suma importancia para una adecuada gestión
de la biodiversidad. En Costa Rica, esta tarea la llevan a cabo principalmente
centros de investigación, escuelas de las universidades nacionales
e internacionales (por ej., investigadores que hacen sus trabajos de
graduación en este país), instituciones públicas
como el Museo Nacional y organizaciones privadas como CCT, OET, ACM,
CATIE, EARTH e INBio.
En
el tema marino-costero, el recurso humano que trabaja en los temas de
biodiversidad marina y costera en Costa Rica se concentra principalmente
en dos universidades estatales: UCR y UNA. También hay algunas
ONG que tienen personal laborando en este campo, entre ellas destacan
el INBio, la Caribbean Conservation Coorporation (CCC), la Asociación
Programa de Tortugas Marinas (PRETOMA), la Asociación ANAI, la
Asociación PROMAR, más recientemente el Corredor Biológico
Talamanca-Caribe y el INRECOSMAR. También existen ONG cooperantes
que aportan recursos para el trabajo marino-costero, como The Nature
Conservancy (TNC), el Programa PROARCA-COSTAS (CCAD-TNC-WWF-Unión
de Rhode Island), el Programa de Humedales de la UICN y recientemente
Conservación Internacional (CI), la cual está iniciando
el llamado Programa Global del Océano.109
Una
actividad de investigación fundamental para conocer la riqueza
natural del país, qué se tiene y dónde está
-y de esta manera poder definir usos sostenibles y conservarla adecuadamente-,
es el inventario de las especies y los ecosistemas. Este inventario
de recursos se lleva a cabo mediante actividades de campo y de laboratorio,
que implican la recolección de especímenes, los cuales
se mantienen en colecciones para facilitar su estudio.
| De
acuerdo con la Ley de Vida Silvestre, cualquier investigación
que se realice en áreas silvestres protegidas o esté
relacionada con biodiversidad silvestre debe contar con el permiso
del SINAC, y cumplir con obligaciones como presentar resultados
y copia de artículos de divulagación. 120 |
Las
instituciones, tanto nacionales como regionales, que administran colecciones
importantes de especies de plantas, animales y microorganismos con fines
taxonómicos, investigativos, educativos o divulgativos, entre
otros, son el Museo Nacional, la Escuela de Biología de la UCR
y la Escuela de Ciencias Biológicas de la UNA, por parte del
sector estatal.121 En el sector privado y complementando
ampliamente los esfuerzos del Estado, las colecciones del INBio son
las más importantes en tamaño y representatividad y sus
especímenes provienen principalmente de las áreas silvestres
protegidas estatales.122
Los
grupos de los cuales existen colecciones con mayor o menor grado de
desarrollo y sistematización son: virus, bacterias, diatomeas,
protozoarios (con usos médicos) y otros invertebrados (esponjas,
cnidarios, poliquetos, onicóforos, sipuncúlidos, crustáceos,
nematodos), hongos (microhongos y macrohongos con usos médicos
y generales, algunos específicos asociados a orquídeas
y variedades particulares), moluscos marinos, microalgas, cianobacterias,
plantas (cinco herbarios), germoplasma de importancia agrícola,
artropodología médica y general, entomología (insectos)
médica y general, insectos de importancia económica y
vertebrados.121, 123 Los grupos con mayor representatividad
son plantas y vertebrados. Las colecciones de material genético
se encuentran principalmente en la UNA, la UCR y el CATIE.
En
todas las instituciones mencionadas se hacen esfuerzos por sistematizar
la información en formato electrónico (bases de datos).
Hasta el momento, el INBio es la única institución en
el país que tiene todas sus colecciones sistematizadas en una
base de datos (llamada Atta), creada específicamente para
el manejo de inventarios de los diferentes grupos que se estudian en
el instituto. La sistematización de este tipo de información
es fundamental para su ágil actualización, así
como para dar respuesta a las necesidades de los diferentes usuarios
nacionales e internacionales.
El
programa conjunto INBio-SINAC, una iniciativa de integrar acciones para
alcanzar objetivos comunes, realiza esfuerzos para llenar los vacíos
de conocimiento sobre el estado de las especies en cinco áreas
de conservación (ACLAP, ACLAC, ACOSA, ACT y ACA-T) para la toma
de decisiones.
| La
investigación sobre la diversidad de especies y ecosistemas
es muy variada, pero todavía no se logra una conexión
real con la toma de decisiones en el campo de la conservación.
Existe un vacío de estudios integrales, que tratan aséctos
ecológicos y análisis de poblaciones silvestres. 124 |
El
programa incluye también fondos para la construcción y
mejora de estaciones de investigación en estas áreas.
De igual manera, bajo este marco, científicos nacionales han
iniciado 26 estudios ecológicos, de los cuales 12 ya concluyeron.
Su propósito es aportar bases científicas para la toma
de decisiones sobre el manejo y aprovechamiento de la biodiversidad
en las ASP. Los estudios generan información sobre algunas especies
de vertebrados e invertebrados, particularmente los que están
en peligro de extinción. Esto permite un mejor aprovechamiento
por parte de las comunidades locales que por muchos años han
utilizado estos recursos, sobre cuyo estado y uso no existe ninguna
información o ésta es insuficiente.
Los
temas que se investigan son diversos e incluyen anidación, biología
reproductiva, análisis poblacionales y causas de mortalidad,
efectos de usos como pesca, extracción y cacería, evaluación
de características de las ASP para el mantenimiento de especies
y reintroducción de especies en su hábitat natural.
Entre
las especies estudiadas están: danta, jaguar, tepezcuintle, chancho
de monte, murciélagos, lanas o musgos, suita (planta utilizada
por los indígenas para su artesanía), almeja miona, tortuga
lora, cocodrilo, venado, mono tití, oso perezoso y aves como
jabirú, jilguero, mozotillo de montaña, lapa roja, paloma
blanca y collareja.125
Dentro
del programa conjunto INBio-SINAC también se desarrolla el proyecto
ECOMAPAS, que se inició en 1998 e involucra seis áreas
(las cinco antes mencionadas y ACOPAC), lo cual representa el 58,2%
del territorio nacional. Este proyecto elabora los mapas de distribución
de ecosistemas en estas áreas, incluyendo un sistema de clasificación
más preciso para fines de conservación y ordenamiento
territorial. Hasta la fecha se han cubierto ACOSA, ACLAP y la cuenca
del río Savegre de ACOPAC; se está desarrollando ACLAC
y el resto de ACOPAC y se continuará con ACT y ACA-T. El promedio
de trabajo por área es de poco más de un año.126
Entre
los usos a los cuales se destina este tipo de información sobre
los ecosistemas del país están: definición de sitios
de muestreo de la biodiversidad; generación de conocimiento sobre
distribución, ecología e historia natural de las especies;
distribución potencial de especies de interés bioquímico;
información básica para políticas estratégicas
y proyectos futuros; creación de un sistema de seguimiento ambiental
de ecosistemas; planificación y manejo de las áreas de
conservación; protección de especies endémicas
y amenazadas; restauración de ecosistemas y hábitats;
regulación de los usos (bio-zonificación de áreas
silvestres protegidas) y apoyo a las comunidades y municipalidades.127
| Para
valorar la biodiversidad hay que conocerla. |
Además
de ECOMAPAS, instituciones como CIEDES-UCR, FONAFIFO, CIMAR-UCR, OET,
UNA y CCT realizan o promueven estudios de ecosistemas en temas como
cobertura forestal, seguimiento en arrecifes (Cahuita, el más
grande del país), Golfo de Nicoya (el ecosistema más estudiado),
manejo de humedales y análisis del estado de las cuencas hidrográficas
más grandes (por ej. Tárcoles).
En los apartados siguientes se encuentran más detalles sobre
investigación.