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3.3.1

Extinciones Conocidas, Especies Amenazadas, en Peligro, Raras y Vulnerables1

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        Hasta el momento no se tiene evidencia publicada sobre la extinción reciente de alguna especie en Costa Rica, sin embargo se habla de algunas especies como el sapo dorado de Monteverde, el sapo payaso, el oso caballo, el águila arpía y el halcón pechirrufo.

        Debido a una serie de factores como son la desaparición de la masa boscosa del país, la destrucción y alteración de ecosistemas, cacería furtiva, sobreexplotación, introducción de especies exóticas, uso indiscriminado de plaguicidas, comercio ilegal de especies y la contaminación, muchas especies están experimentando una reducción en sus poblaciones, de forma que pueden considerarse amenazadas o vulnerables en el país. Esta información es actualizada por el SINAC, mediante consulta a expertos, en el marco del Convenio Internacional CITES para la elaboración del decreto respectivo, que regula la comercialización de especies declaradas amenazadas y en peligro ( Rodríguez, J. SINAC,1999, Comun.Pers. SINAC).

        Según el último decreto publicado en 1997, se reconocen oficialmente 83 especies de aves, 15 de mamíferos, 81 de anfibios y 28 de reptiles con poblaciones reducidas o amenazadas y 16 especies de aves, 13 de mamíferos, 2 de anfibios y 8 de reptiles con poblaciones en peligro de extinción (Rodríguez, J., y J. Hernández, 1998). El cuadro siguiente resume el estado de las especies de los grupos más conocidos en el país. Las aves representan el grupo con mayor número de especies con poblaciones reducidas y en peligro de extinción. Esto puede relacionarse con la pérdida de cobertura boscosa que ha sufrido el país desde los años 80 y a que se trata de un grupo muy bien estudiado.

Especies de fauna y flora silvestres con poblaciones reducidas y en peligro de extinción
Decreto Nš 26435-MINAE, Gaceta del 3.12.97

       

FAUNA

FLORA *

Invertebr.

Aves
Mamíferos
Anfibios
Reptiles

  

Poblaciones reducidas o amenazadas

5
83
14
81
28
9 familias

Poblaciones en peligro de extinción

  

16
13
2
8
36 sp, y todas las sp. del género Notylia

     
Para estimar más confiablemente el porcentaje de flora amenazada y rara en el país, se toma como base el porcentaje de especies endémicas esperadas (10%). De las 12 000 especies de plantas que se espera existen en Costa Rica, entre 1300-1500 (10%-12%), podrían considerarse como especies amenazadas producto de la sobreexplotación (ej. árboles maderables) y de la extracción ilegal (ej. helechos arborescentes y orquídeas). De igual forma un, poco más de un cuarto del total de nuestra flora, es considerada como especies raras debido principalmente a que son escasas y conocidas en pocas localidades (Jiménez, Q, INBio, 1999,   Comun.Pers.).

        Como un producto del acelerado proceso de deforestación en el país, probablemente la mitad del total de la flora (6000 especies) podría clasificarse como especies vulnerables, o encontrarse a un paso de llegar a ser especies amenazadas (Jiménez, Q, INBio, 1999, Comun.Pers.).

        Se considera que todas las especies de peces de agua dulce (135), están amenazadas en este momento debido entre otros a la contaminación por sustancias agroquímicas, uso cada vez mas frecuente de los ríos, especialmente los grandes, como fuente de arena y grava para la construcción, desviación de cauces para controlar inundaciones de los terrenos bajos y sedimentación en los ríos y lagos. El daño es especialmente severo en el Pacífico Sur, donde los ríos, ya en la bajura, corren poca distancia antes de llegar al mar, donde la descarga de sedimentos y contaminantes químicos es igualmente nociva(Bussing W, 1998, UCR, Comun.Pers.).

        En aves vale la pena mencionar el caso de un accipítrido, el "águila arpía" (Harpia harpyja) y de un falcónido, el halcón pechirrufo (Falco deiroleucus); especies que no se han vuelto a visualizar en los últimos años, lo cual no significa que se hayan extinguido en el país, pues su hábitat todavía es relativamente abundante, especialmente en la Península de Osa, en la Cordillera de Talamanca, o en los bosques decrecientes de las Llanura de San Carlos, para el águila, y bosques densos de la Vertiente del Caribe, y faldas de la Cordillera Volcánica Central, para el halcón ( Elizondo L, INBio, 1991, Comun.Pers., Stiles y Skutch, 1995).

        Aunque Stiles & Skutch (1995), mencionan que este halcón posiblemente esté extinto en Costa Rica, ya que no ha habido registros definitivos en 30 años, hay que tomar en cuenta que son especies difíciles de observar, debido a que sus estrategias poblacionales implican un bajo número de individuos.

       El "piche cariblanco o careto" (Dendrocygna viduata) es una especie rara, localizada sólo en Guanacaste, en las cuencas de los ríos Tempisque y Bebedero, donde es ya muy difícil de observar, debido a la destrucción del hábitat (pantanos de agua dulce y charcas en las márgenes de los ríos).

        Otras especies como la lapa roja y la lapa verde están fuertemente amenazadas de extinción. Las poblaciones de la lapa verde han disminuido drásticamente hasta quedar solo unos 35 individuos, debido principalmente a la pérdida del almendro (Dipteryx panamensis) por deforestación, el cual representa su mayor fuente de alimento. su presencia en la Vertiente del Caribe coincide con la fructificación del almendro(Stiles&Skutch, 1995; SINAC, 1999)

        En mamíferos se habla de peligro de extinción especialmente para los felinos (jaguar, puma, manigordo, caucel y león breñero), los osos hormigueros, los monos (ardilla, colorado y congo) así como la danta y el manatí. Del oso hormiguero gigante u osos caballo (Myrmecophaga tridactyla), el mamífero más amenazado de Centroamérica, no se tienen informes para el país desde 1989 (en la Selva y Braulio Carrillo). Se podía observar en las tierras bajas de ambas vertientes, principalmente en zonas boscosas primarias (Reid, 1997., Carrillo y Wong, 1998, UNA. Comun.Pers).

        En los reptiles el peligro se refiere a especies de tortugas marinas, a la boa y al cocodrilo. Sin embargo es de esperar que las especies de tortugas terrestres (8) estén amenazadas, aunque aún no se hayan reportado como tal.

        Los anfibios son un grupo que está disminuyendo a nivel mundial, se cree que debido principalmente a 4 factores: aumento de rayos ultravioleta por disminución de la capa de ozono, cambio climático global, pesticidas y nuevas enfermedades, incluyendo una infección recientemente descubierta causada por una clase de hongo parasítico acuático, que se cree es el causante probable de la disminución de poblaciones en Australia y Centroamérica (Robinson, D. UCR, 1990, Comun.Pers. In MIRENEN, MNCR, INBio, 1992., Souder, 1998).

        Los científicos en el mundo coinciden sin duda en que los anfibios, por su piel permeable, dietas variables y su ciclo de vida que combina agua y tierra, son muy vulnerables a los cambios ambientales. En la década de los 80 se produjeron varias extinciones en el mundo. En Costa Rica se pueden citar los casos de tres especies de anuros: Atelopus senex, un sapo endémico, que habita las tierras altas de las Cordilleras Volcánica Central y de Talamanca, cuya población ha disminuído considerablemente en años recientes y se afirma que ya se extinguió en el país, quizás debido a la introducción de la "trucha" (Salmo gairdneri) en los ríos y quebradas de tierras altas donde habita este sapo. La trucha que es un pez carnívoro, probablemente se esté alimentando de los huevos y renacuajos de dicho sapo (Bolaños, F., UCR, 1991, Comun. Pers. In MIRENEN, MNCR, INBio, 1992, y 1999, Comun.Pers.). Sin embargo, el decreto del MINAE de 1997, coloca esta especie por el momento, como amenazada o con poblaciones reducidas.

        Otro caso es el sapo venenoso, también llamado sapo payaso o sapo pintado, Atelopus varius, de amplia distribución (desde los 30 m hasta los 2000 en todo el país) que tiene poblaciones reducidas, y cada vez es más difícil de observar (Bolaños, F., UCR. 1999, Comun.Pers.).

        La tercera especie es el "sapo dorado" Bufo periglenes, cuyo único hábitat conocido es el bosque nuboso ubicado en la Reserva Biológica Monteverde y por razones aún no claramente establecidas, no se ha vuelto a observar en los últimos 10 años (Bolaños, F., UCR. 1999, Comun.Pers.). Según Sauder, 1998, se especula que entre las causas de la desaparición de esta especie endémica estaría, además del calentamiento global y la posibilidad de enfermedades, la deforestación realizada por años en los alrededores de la Reserva, las que habrían producido una disminución de la humedad afectando la reproducción de esta especie. Otros opinan que la extracción ilegal pudo ser un factor importante, o que esta desaparición podría ser el efecto de la lluvia ácida originada por gases de origen volcánico y cabe la posibilidad de que la ausencia se deba meramente a una estrategia poblacional de esta especie ante una circunstancia adversa, como lo es la disminución de la humedad (Estudio, 1992).

        Recientemente J. Allan Pounds y varios colegas, determinaron que en esta misma reserva las fluctuaciones naturales de las poblaciones no pueden explicar la desaparición de 20 especies de ranas y sapos, lo que representa cerca de un 40% del total de anfibios locales. La investigadora Karen Lips reportó más disminuciones de poblaciones de anfibios en las regiones altas de nuestro país y Panamá. Las razones podrían ser enfermedad y la contaminación química. Ella encontró también un gran número de ranas muertas y muriéndose en los bosques. En sus pieles encontró un hongo parasítico (chytrido), que parece también puede atacar anfibios en zoológicos. Lo que no está claro es si este hongo en la principal razón de muerte o un efecto secundario de algún otro problema ambiental (Souder, W. 1998).

1 Ver Anexo 1: Conceptos

3.3.2

Especies en peligro de extinción para las que se han realizado estudios detallados