Casi todos los días
encontramos términos técnicos relacionados con la
vida y su variedad. Muchas veces no los entendemos bien o los
utilizamos mal. Por ejemplo, ¿conoce usted los significados
precisos de ántrax, citopatología, efecto de invernadero,
genoma, nanobio, quiróptero, servicio ambiental y zenit?
Es casi seguro que habrá alguno que le cueste definir y
que dificulte la comunicación entre usted y las personas
a su alrededor, acción clave en esta sociedad globalizada.
Es por esta razón que hace dos años decidí
desarrollar un libro con términos técnicos acerca
de la vida y su variedad, la llamada biodiversidad.
En vista de los problemas globales,
regionales y locales –como la conversión de los bosques,
el cambio climático, la desertificación y la pérdida
de especies– que nos afectan a todos, hoy en día
es indispensable contar con un Diccionario de la biodiversidad
que explique de una manera clara y concisa los innumerables términos
del diverso vocabulario relacionado con estos temas. Para evitar
malentendidos en la comunicación entre políticos
y científicos, entre universitarios y campesinos, entre
administradores de áreas e investigadores, inclusive entre
los biólogos mismos, es de suma importancia contar con
una terminología bien entendida por todas las partes.
Como Josefina Caraballo (1995) lo estipula
claramente, en las universidades muchas veces se carece de buenas
fuentes de información bibliográfica especializada,
así como del dominio del léxico de una ciencia,
como en este caso la de la biodiversidad, lo que incide negativamente
en el logro del óptimo nivel académico de los egresados
universitarios. Tal hecho motiva para preparar material didáctico
que sirva de guía a los estudiantes y les facilite el dominio
del lenguaje técnico requerido para comprender y expresarse
de una forma científica. De la misma manera, Fausto Sarmiento
señala que, hacer un diccionario especializado como instrumento
de consulta, resulta además una necesidad imperiosa, ya
que la terminología técnica define el campo de la
disciplina e identifica a sus ejecutores dentro de una jerga común.
Los términos claros juegan un papel importante para el
avance de esta ciencia (ecológica), lo cual fuera ya establecido
por Tansley, refiriéndose al uso y abuso de la nomenclatura
científica en estos campos (Sarmiento 2000).
La biodiversidad como objeto de estudio
es un concepto que integra una gran cantidad de ramas de la ciencia
moderna. Por lo mismo, es esencial para un diccionario especializado
incluir el vocabulario de una gamma de disciplinas. En el caso
de la presente obra, se han incluido términos procedentes
de más de noventa disciplinas y subdisciplinas científicas:
Agroecología, Agronomía, Algología, Anatomía,
Antropología, Astronomía, Autoecología, Bioclimatología,
Bioecología, Biofísica, Biogeografía, Biología
celular, Biología de conservación, Biología
molecular, Biosistemática, Biotecnología, Botánica,
Briología, Cartografía, Citología, Climatología,
Corografía, Corología, Criobiología, Dasonomía,
Demografía, Dendrología, Ecología, Ecología
humana, Economía, Economía ambiental, Economía
ecológica, Ecotoxicología, Edafología, Educación,
Educación ambiental, Entomología, Epidemiología,
Estudio del derecho, Etnobiología, Etología, Farmacología,
Fenología, Filosofía, Física, Fisiografía,
Fisiología, Fisionomía, Fitogeografía, Fitosociología,
Genecología, Genética, Geografía, Geología,
Geomorfología, Herpetología, Hidrología,
Histología, Historia Natural, Ictiología, Informática,
Limnología, Malacología, Matemática, Medicina,
Micología, Microbiología, Montología, Morfología,
Nematología, Oceanografía, Oceanología, Ornitología,
Paleobiología, Paleontología, Palinología,
Parataxonomía, Radiobiología, Silvicultura, Sinecología,
Sintaxonomía, Sismología, Sistemática, Sociobiología,
Sociología, Taxonomía, Tecnología informática,
Topografía, Toxicología, Virología, Vulcanología,
Zoología y Zootecnia.
Para facilitarle al lector el uso de
la terminología relacionada con la biodiversidad, se incluyen
en esta obra listados de los acrónimos utilizados, de varias
definiciones matemáticas básicas, de fórmulas
químicas de elementos y sustancias de importancia biológica,
de períodos geológicos, y de raíces griegas
que muchas veces forman la base (como pre o post fijo) de los
términos mismos. Para el significado de cada término
se menciona la fuente consultada por el Editor. Esta no siempre
es la fuente original del término, sino más bien
(una de) la(s) fuente(s) que hoy en día mejor explica su
significado. El Editor no ha querido ‘re-inventar’
términos que ya están (suficientemente) bien definidos,
de tal manera que la proporción de términos con
significados que conllevan el nombre del autor como fuente, es
relativamente menor. Además, es de suma importancia reconocer
la autoría de los términos y brindar los méritos
a aquellos científicos y científicas e instituciones
que han laborado arduamente para definir de la mejor manera cada
uno de ellos. Por lo mismo, las referencias bibliográficas,
incluyendo las páginas web consultadas, han sido mencionadas
alfabéticamente en la sección de referencias.
Se espera que este diccionario –que
no pretende ser completo– en el futuro se mantendrá
al día como referencia actual, y que será enriquecido
con la inclusión de nuevos términos, sabiendo que
el léxico de la ciencia de la biodiversidad se enriquece
a medida que se desarrolla a través del tiempo. Así
que una nueva edición deberá salir dentro de un
par de años. Esto no solo será una necesidad fundamental
sino un deber moral de los productores de la actual obra. Por
otra parte se espera pronto contar con una versión digital,
en CD-ROM e Internet, para alcanzar un mayor público alrededor
del mundo.
Por último, como bien lo dice
Gámez (1999), “...una de las tareas más trascendentales
que tenemos hacia el futuro es popularizar el conocimiento de
la biodiversidad, apoyándonos en lo que hemos denominado
entre nosotros la ‘bioalfabetización’. Es un
proceso de aprendizaje vivencial a través del tiempo que
permite al individuo valorar la biodiversidad, adoptar una ética
de respeto a la vida y asumir su responsabilidad en el manejo
y conservación de todos los seres vivos y sus ecosistemas.
Todo con el fin de promover cambios de conducta que favorezcan
una relación armoniosa con la naturaleza para un desarrollo
humano sostenible.” Es dentro de este marco que se desarrolla
la presente obra.
Maarten Kappelle
Editor científico