Premio al Árbol Excepcional 2004: Jícaro de Ciudad Colón

En el 2004, el INBio entregó por primera vez el Premio al Árbol Excepcional. En esa oportunidad, se destacó al gran jícaro (de la especie Crescentia cujete) ubicado en el centro de Ciudad Colón, en San José, por sus características naturales y su importancia para la comunidad.

Comparado con otros ejemplares de su especie, este jícaro es un árbol notoriamente grande. Ha alcanzado su tamaño gracias a la permeabilidad y a la riqueza del suelo de Ciudad Colón; además recibe más lluvias que en otras zonas de donde es originario.

Asimismo, bajo este árbol de frutos redondeados se realizaron los primeros intercambios entre las poblaciones de Pacaca, Tabarcia, los indígenas de Quitirrisí y la zona de Santa Ana. Este punto de encuentro lo convirtió en eje de las actividades económicas de la zona; de hecho, a su alrededor se construyeron el Mercado y la Municipalidad de Mora.

Entrega de premio al Árbol Excepcional 2004, 15 de junio en Ciudad Colón.
Acto de premiación, Ciudad Colón.

Más sobre el jícaro

Nombre científico: Crescentia cujete L.

Nombres comunes: Jícaro (Costa Rica, Guatemala y Nicaragua); calabacero (CR); calabazo (Panamá); guacal (CR); jícara (Estelí-Nicaragua)

El jícaro fue ampliamente cultivado en el trópico americano por los indígenas desde tiempos prehispánicos. Los usos de este árbol son muy variados, en especial por su gran fruto redondeado, y en algunas áreas son cultivados exclusivamente con este propósito.

Su fruto se utiliza como contenedor de líquidos, juguete, instrumento musical, recipiente para almacenar alimentos, artesanía (que en Costa Rica se denomina “huacal”) y otros usos. Además, sus semillas contienen un aceite comestible similar al aceite de oliva, y se mezclan molidas con arroz para la preparación de la bebida llamada “horchata“.

Su pulpa se ha usado tradicionalmente con fines medicinales como purgante, anticonceptivo y calmante de las molestias menstruales. Asimismo, por sus propiedades antibacterianas y antinflamatorias se ha utilizado para tratar hemorroides y diversas afecciones de la piel.

En general, los jícaros son árboles pequeños, hasta 8 metros de alto y 30 centímetros de diámetro, con ramas retorcidas y abiertas. El tronco es a veces recto, pero normalmente se ramifica desde la base.

Sus flores tienen pétalos blanco verdoso amarillentos, que crecen directamente del tronco y ramas más gruesas, en forma de campana irregular. Se abren por la noche, duran unos 8 días y son polinizadas por murciélagos. Su aroma recuerda a almizcle, alcanfor y aceite de mostaza.

El fruto es el rasgo más distintivo de los jícaros. Es una calabaza esférica con cáscara dura y leñosa y pulpa que contiene entre 300 y 900 semillas. Los frutos maduros son verdes-amarillentos y se mantienen en el árbol por 5-7 meses antes de volverse amarillos y caer, principalmente a medida que avanza la estación seca.

 

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