| Campaña
contra incendios forestales
La Amistad-Pacífico es una de las 11 áreas
de conservación del Sistema Nacional de Áreas
de Conservación (SINAC), del Ministerio de Ambiente
y Energía, que posee el país y una de las que
más sufre la amenaza de los incendios forestales.
Dos de sus principales áreas protegidas son el Parque
Nacional Chirripó y el Parque Internacional La Amistad
(PILA). Este parque es además Sitio de Patrimonio Mundial
debido a la riqueza biológica y cultural que posee,
y junto con el Chirripó y otras áreas protegidas
y territorios indígenas de la región, forma
parte de la Reserva de la Biosfera La Amistad.
Con un total de 199.147 ha, el PILA representa el bosque
virgen más extenso del país y el área
de mayor diversidad biológica, donde los ecosistemas
de páramo y los robledales son los mejor representados
en Centroamérica. Es la única área de
carácter binacional, ya que continúa en territorio
panameño donde abarca 207.000 ha. También cuenta
con una riqueza cultural impresionante en razón de
la convivencia de borucas, cabécares, guaymíes,
bribris, térrabas y campesinos.
Protege, además, el hábitat de gran cantidad
de animales, muchos de ellos amenazados de extinción
como la danta, el jaguar, el puma, el manigordo, el caucel,
el trigrillo y el quetzal.
El Parque Nacional Chirripó, por su parte, tiene una
extensión de 50.199 ha y alberga ecosistemas únicos
como los lagos glaciales y las sabanas de altura, además
del pico más alto del país, el Chirripó,
de 3.820 metros sobre el nivel del mar. Esta área protegida
única para el país ha sufrido los embates de
los incendios forestales en los años 1976, 1985 y 1992.
Estos devastaron parte de los ecosistemas de páramo
y bosques nubosos, tanto dentro como fuera del parque.
Consecuencias de las llamas
En el Parque Nacional Chirripó han ocurrido incendios
de baja intensidad a nivel de hojarasca y pastizales, pero
también se han dado incendios de muy alta intensidad
que se han extendido a las copas de los árboles más
altos (fuegos aéreos o de copa).
En ciertas secciones del parque, las bromelias a nivel de
suelo, las orquídeas que crecían entre los cañuelares
y las capas profundas de musgos de Sphagnum no se han vuelto
a ver. Especies faunísticas como el cabro de monte,
el venado, el puma y la danta son raras y de muy difícil
observación, pues ni siquiera sus excrementos se divisan
fácilmente.
Asimismo, el fuego ha provocado una reducción del
bosque nuboso pues los que inician en el páramo han
penetrado el bosque reduciendo su espacio. En otras ocasiones,
fuegos que se inician fuera del parque han corrido ladera
arriba abriendo camino por entre el bosque nuboso. De esta
manera, se crean condiciones para que la vegetación
habituada a altas radiaciones se apropie del espacio y dificulte
la repoblación de los robledales.
La mayoría de los incendios coinciden con la época
seca y han sido ocasionados por descuidos de expedicionarios,
cazadores o visitantes, quienes han dejado mal apagados fósforos,
colillas de cigarro y fogatas, o por quemas que se han propagado
desde fincas fuera del parque nacional, cuando los campesinos
preparan terrenos para la siembra de frijoles y cubaces o,
bien, para limpiar potreros.
Algunos incendios
• En febrero de 1953 en una expedición organizada
por el cura párroco de San Isidro de El General, Manuel
Quirós Solano, se suscitó un incendio en la
Sabana de los Leones cuando un muchacho del grupo encendió
estiércol de danta para calentarse. El incendio se
propagó, duró alrededor de 15 días y
quemó la mayor parte de la altura.
• En 1976, un incendio fue causado intencionalmente
en el propio Cerro Chirripó por un visitante que le
dio fuego a unas macollas de pasto. En el transcurso de 22
días se propagó antes de que las lluvias tempranas
de abril lo apagaran, destruyendo cerca del 90% de la vegetación
del páramo (unas 6.300 ha).
• En 1985, el fuego se inició el 10 de febrero
en San Jerónimo de Pérez Zeledón, debido
a quemas producidas por campesinos de la zona. Por lo difícil
del acceso, la densidad del humo y a la carencia de herramientas
y equipo especializado para el control de incendios forestales,
no se logró hacer ningún trabajo efectivo para
controlarlo. Este incendio destruyó unas 8.000 ha dentro
y fuera del parque, correspondientes a bosques nubosos, sabanas
de altura y páramo.
• El 20 de enero de 1987, se inició un fuego
en el sector de uso público, cercano a los refugios
en Valle Crestones. Cubrió unas 5 ha y se cree que
fue ocasionado por un descuido de algún visitante al
dejar mal apagados fósforos o colillas de cigarro.
• 1992 fue un año con muchos incendios en la
Cordillera de Talamanca y otros lugares altos. Chirripó
enfrentó uno de gran intensidad cuya causa se relaciona
con el uso de cocinas de leña en ese entonces, pues
algún visitante depositó carbones cerca del
pasto y el viento avivó los tizones. Este incendio
afectó unas 1.700 ha de las cuales 510 ha correspondieron
a bosque primario de robledales, 850 a bosques secundarios
de robledales y arrayanes en recuperación de incendios
anteriores, 300 de páramo y unas 40 de sabana.
• En el 2001 se atendieron dos incendios, uno de ellos
fue causado presuntamente por un rayo en las cercanías
del Cerro Amó a una altitud de 2600 m.s.n.m, el cual
afectó menos de un cuarto de hectárea de bosque
primario. El otro, de causa desconocida, sobre el límite
del parque en La Chuma de San Gerardo de Rivas, afectó
media hectárea de tacotal.
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