¿Sabías qué...?

Cambio climático y biodiversidad

El 22 de mayo, se celebra el Día Internacional de la Biodiversidad

Por: Rodrigo Gámez Lobo
Presidente del INBio

Al observar una fotografía del monte Kilimanjaro, ubicado en la frontera entre Kenia y Tanzania, uno no puede menos que maravillarse. El conjunto escénico de las nieves y el glaciar de la cumbre de este majestuoso volcán en medio de las sabanas del este de África, resulta de una belleza excepcional. Por eso precisamente ha sido objeto de fotos, documentales, narraciones y hasta películas, como el clásico del cine Las nieves del Kilimanjaro.

Precisamente en la portada de un documento publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Ambiente, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Diversidad Biológica, dedicado este año al cambio climático, aparece una bellísima fotografía de una jirafa en un primer plano, y en el fondo el monte Kilimanjaro.

Pero la razón de usar dicha foto es triste. Documenta el hecho de que las nieves perennes del Kilimanjaro se han venido derritiendo a una velocidad tan acelerada que los científicos anticipan que desaparecerán totalmente en un plazo de 20 años.

Problema global. Esto se debe al ascenso de temperatura –al calentamiento global, y a la consecuente disminución en las precipitaciones. Peor aún, junto a las nieves y el glaciar se extinguirán numerosas especies de flora y fauna típicas de las sabanas africanas. Y como el problema es global, el Día Internacional de la Biodiversidad se dedica a esta lamentable situación.

En los últimos meses, los medios de comunicación han cubierto profusamente el tema del cambio climático y han puesto énfasis especial en su impacto en la vida humana, particularmente por el aumento en las temperaturas que están derritiendo glaciares y provocando alteraciones ya documentadas en todo el mundo.

Igualmente han resaltado el hecho de que, por razones de carácter político y económico, grandes países industrializados están renuentes a tomar medidas que contribuyan a mitigar ese impacto. Por eso el tema, que es fundamentalmente ético, ha llegado a ocupar en un mismo mes las primeras planas de las principales revistas de circulación mundial.

Pero se ha destacado mucho menos el hecho de que cientos de miles de especies de plantas, animales y microorganismos también desaparecerán en el curso de este siglo, en la sexta extinción masiva que conoce la historia de la vida en la Tierra.

Variación acelerada. Y esto sucederá porque, a diferencia de otras variaciones climáticas y ciclos de calentamiento que ha experimentado el planeta, el actual está ocurriendo a un ritmo muy acelerado. Los científicos prevén que, durante este siglo, el ascenso de la temperatura media global será más rápido que el experimentado por el planeta al menos en los 10.000 años pasados.

Por esta razón, muchísimos seres vivientes no tendrán tiempo de adaptarse a un medio más caliente, puesto que dicha adaptación es un proceso que requiere varias generaciones y muchos años, en realidad, hasta siglos.

El calentamiento se suma a otros numerosos factores que están impactando negativamente la biodiversidad, provocando la extinción de especies y ecosistemas, esas complejas asociaciones entre seres vivos –desde microorganismos hasta los grandes depredadores y el medio físico que los rodea.

Resulta fundamental tener claro que, al afectarse los ecosistemas, también se afectan directamente bienes y servicios esenciales que estos nos suministran y que los humanos hemos explotado sin preocuparnos de si estamos agotando su capacidad de seguirlos brindando.

Bienestar en la picota. El suministro de agua, la madera, la formación y regeneración del suelo, la polinización, la producción de oxígeno, la fijación de bióxido de carbono, la pesca, la estabilización y control de riesgos climáticos, el control de plagas y hasta el ecoturismo son solo unos pocos ejemplos de servicios esenciales de los ecosistemas de los que depende en gran medida nuestro bienestar.

Es fundamental que, con la mayor seriedad del caso, el Gobierno y entes políticos, el sector empresarial, el sector religioso y la sociedad entera empecemos a hacer lo que se requiere para que las entidades científicas y conservacionistas puedan realizar los estudios que permitan prever los impactos que tendrá el calentamiento global en nuestra diversidad biológica y en los servicios de los ecosistemas. Solo así podremos tomar las medidas del caso para adaptarnos a dicho cambio, siempre que ello sea posible.

 

 
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