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Existen referencias sobre la
historia natural de nuestro país desde que los primeros cronistas
españoles llegaron a nuestras costas. Sin embargo, no es
sino hasta las últimas tres décadas que se ha llevado a
cabo una investigación en forma más contínua, debido
principalmente a la creación de la Escuela de Biología en
la Universidad de Costa Rica, y a una serie de instituciones públicas
y privadas, como el Centro Agronómico Tropical de Investigación
y Enseñanza (CATIE), la Organización de Estudios Tropicales
(OET), el Instituto Nacional de Biodiversidad, diversos centros de investigación
y programas en las Universidades de Costa Rica y Nacional, que cuentan
con científicos nacionales y extranjeros. El Museo Nacional ha
sido el depositario y a su vez generador, de mucha información
sobre la biodiversidad costarricense. Así mismo, la consolidación
del Sistema Nacional de Areas de Conservación y la prioridad que
se le está dando a la investigación en las Areas, está
generando conocimiento muy valioso sobre la biodiversidad a nivel local.
Sin embargo,
durante todos estos años las investigaciones y
publicaciones han estado dispersas y no es hasta hace una
década que se inició el ordenamiento e
integración de la información biológica en
forma sistemática, con el apoyo de la Informática,
pero siempre en forma aislada. A partir de 1996 con el
proyecto Red
BioData, se está tratando de que 60 instituciones
que están adscritas, intercambien la información
en biodiversidad que poseen.
Debido a esto
y a pesar de lo avanzado, no hay datos disponibles del todo
precisos, ni confiables del estado de las especies en el
pasado, y tampoco en el presente, a pesar de que se ha
avanzado. Actualmente existen lagunas de información
en la mayoría de los grupos, algunos como
mamíferos y aves son bien conocidos a nivel
taxonómico, mientras que de la mayoría de los
grupos de microorganismos y artrópodos, se sabe muy
poco.
Los expertos coinciden en que la clasificación como
especies raras, amenazadas, vulnerables o en peligro de
extinción es muy relativa, dependiendo del criterio
que se utilice, del grupo sobre el cual se habla y del
conocimiento que se tiene de éste tanto en el
país, como a nivel regional y mundial. Una especie
podría considerarse dentro de cualquiera de estas
categorías para el país pero no en la
región, o en el mundo.
Esta falta de
información es una gran limitante en el momento de
elaborar listas de especies en peligro o amenazadas. Por
esto es importante aclarar que la meta de estas listas es la
de hacer un intento por priorizar aquellas especies de fauna
y flora que tienen necesidad urgente de ser protegidas y
manejadas adecuadamente. Sin embargo, estos listados no
deben considerarse como dogmas científicos
establecidos, ya que para ello hacen falta comprobaciones de
campo e investigaciones, sumado a un monitoreo, que
determinen el estado real de estas especies en el
país, en la región y en el mundo (Elizondo, L.,
1993).
La
información que se presenta a continuación
resume datos recopilados especialmente por consulta a
expertos nacionales e internacionales, apoyado por
revisión literatura.
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