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Hasta el momento no se tiene
evidencia publicada sobre la extinción reciente de alguna especie
en Costa Rica, sin embargo se habla de algunas especies como el sapo dorado
de Monteverde, el sapo payaso, el oso caballo, el águila arpía
y el halcón pechirrufo.
Debido a una
serie de factores como son la desaparición de la masa
boscosa del
país, la destrucción y alteración de
ecosistemas, cacería furtiva, sobreexplotación,
introducción de especies exóticas, uso
indiscriminado de plaguicidas, comercio ilegal de especies y
la contaminación, muchas especies están
experimentando una reducción en sus poblaciones, de
forma que pueden considerarse amenazadas o vulnerables en el
país. Esta información es actualizada por el
SINAC, mediante consulta a expertos, en el marco del
Convenio Internacional CITES para la elaboración del
decreto respectivo, que regula la comercialización de
especies declaradas amenazadas y en peligro (
Rodríguez, J. SINAC,1999, Comun.Pers. SINAC).
Según el
último decreto publicado en 1997, se reconocen oficialmente
83 especies de aves, 15 de mamíferos, 81 de anfibios
y 28 de reptiles con poblaciones reducidas o amenazadas y 16
especies de aves, 13 de mamíferos, 2 de anfibios y 8
de reptiles con poblaciones en peligro de extinción
(Rodríguez, J., y J. Hernández, 1998). El cuadro
siguiente resume el estado de las especies de los grupos
más conocidos en el país. Las aves representan
el grupo con mayor número de especies con poblaciones
reducidas y en peligro de extinción. Esto puede
relacionarse con la pérdida de cobertura boscosa que
ha sufrido el país desde los años 80 y a que
se trata de un grupo muy bien estudiado.
Especies
de fauna y flora silvestres con poblaciones
reducidas y en peligro de
extinción
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Decreto Nº
26435-MINAE, Gaceta del 3.12.97
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FAUNA
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FLORA
* |
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Invertebr.
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Aves
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Mamíferos
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Anfibios
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Reptiles
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Poblaciones reducidas o
amenazadas
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5
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83
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14
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81
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28
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9
familias
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Poblaciones en peligro
de extinción
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16
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13
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2
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8
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36
sp, y todas las sp. del género
Notylia
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Para estimar más confiablemente el porcentaje de flora amenazada
y rara en el país, se toma como base el porcentaje de especies
endémicas esperadas (10%). De las 12 000 especies de plantas que
se espera existen en Costa Rica, entre 1300-1500 (10%-12%), podrían
considerarse como especies amenazadas producto de la sobreexplotación
(ej. árboles maderables) y de la extracción ilegal (ej.
helechos arborescentes y orquídeas). De igual forma un, poco más
de un cuarto del total de nuestra flora, es considerada como especies
raras debido principalmente a que son escasas y conocidas en pocas localidades
(Jiménez, Q, INBio, 1999, Comun.Pers.).
Como un
producto del acelerado proceso de deforestación en el
país, probablemente la mitad del total de la flora
(6000 especies) podría clasificarse como especies
vulnerables, o encontrarse a un paso de llegar a ser
especies amenazadas (Jiménez, Q, INBio, 1999,
Comun.Pers.).
Se considera
que todas las especies de peces de agua dulce (135),
están amenazadas en este momento debido entre otros a
la contaminación por sustancias agroquímicas,
uso cada vez mas frecuente de los ríos, especialmente
los grandes, como fuente de arena y grava para la
construcción, desviación de cauces para
controlar inundaciones de los terrenos bajos y
sedimentación en los ríos y lagos. El
daño es especialmente severo en el Pacífico
Sur, donde los ríos, ya en la bajura, corren poca
distancia antes de llegar al mar, donde la descarga de
sedimentos y contaminantes químicos es igualmente
nociva(Bussing W, 1998, UCR, Comun.Pers.).
En aves vale
la pena mencionar el caso de un accipítrido, el
"águila arpía" (Harpia harpyja) y de un
falcónido, el halcón pechirrufo (Falco
deiroleucus); especies que no se han vuelto a
visualizar en los últimos años, lo cual no significa
que se hayan extinguido en el país, pues su
hábitat todavía es relativamente abundante,
especialmente en la Península de Osa, en la
Cordillera de Talamanca, o en los bosques decrecientes de
las Llanura de San Carlos, para el águila, y bosques
densos de la Vertiente del Caribe, y faldas de la Cordillera
Volcánica Central, para el halcón ( Elizondo L,
INBio, 1991, Comun.Pers., Stiles y Skutch, 1995).
Aunque Stiles
& Skutch (1995), mencionan que este halcón
posiblemente esté extinto en Costa Rica, ya que no ha
habido registros definitivos en 30 años, hay que
tomar en cuenta que son especies difíciles de
observar, debido a que sus estrategias poblacionales
implican un bajo número de individuos.
El "piche cariblanco
o careto" (Dendrocygna viduata) es una especie
rara, localizada sólo en Guanacaste, en las cuencas de
los ríos Tempisque y Bebedero, donde es ya muy
difícil de observar, debido a la destrucción
del hábitat (pantanos de agua dulce y charcas en las
márgenes de los ríos).
Otras especies
como la lapa roja y la lapa verde están fuertemente
amenazadas de extinción. Las poblaciones de la lapa
verde han disminuido drásticamente hasta quedar solo
unos 35 individuos, debido principalmente a la
pérdida del almendro (Dipteryx panamensis)
por deforestación, el cual representa su mayor fuente
de alimento. su presencia en la Vertiente del Caribe
coincide con la fructificación del
almendro(Stiles&Skutch, 1995; SINAC, 1999)
En
mamíferos se habla de peligro de
extinción especialmente para los felinos (jaguar,
puma, manigordo, caucel y león breñero), los
osos hormigueros, los monos (ardilla, colorado y congo)
así como la danta y el manatí. Del oso
hormiguero gigante u osos caballo (Myrmecophaga
tridactyla), el mamífero más amenazado de
Centroamérica, no se tienen informes para el
país desde 1989 (en la Selva y Braulio Carrillo). Se
podía observar en las tierras bajas de ambas
vertientes, principalmente en zonas boscosas primarias
(Reid, 1997., Carrillo y Wong, 1998, UNA. Comun.Pers).
En los
reptiles el peligro se refiere a especies
de tortugas marinas, a la boa y al cocodrilo. Sin embargo es
de esperar que las especies de tortugas terrestres (8)
estén amenazadas, aunque aún no se hayan reportado
como tal.
Los anfibios
son un grupo que está disminuyendo a nivel mundial, se
cree que debido principalmente a 4 factores: aumento de
rayos ultravioleta por disminución de la capa de
ozono, cambio climático global, pesticidas y
nuevas enfermedades, incluyendo una infección
recientemente descubierta causada por una clase de hongo
parasítico acuático, que se cree es el causante
probable de la disminución de poblaciones en Australia
y Centroamérica (Robinson, D. UCR, 1990, Comun.Pers.
In MIRENEN, MNCR, INBio, 1992., Souder, 1998).
Los
científicos en el mundo coinciden sin duda en que los
anfibios, por su piel permeable, dietas variables y su ciclo
de vida que combina agua y tierra, son muy vulnerables a los
cambios ambientales. En la década de los 80 se
produjeron varias extinciones en el mundo. En Costa Rica se
pueden citar los casos de tres especies de anuros:
Atelopus senex, un sapo endémico, que habita
las tierras altas de las Cordilleras Volcánica Central
y de Talamanca, cuya población ha disminuído
considerablemente en años recientes y se afirma que
ya se extinguió en el país, quizás debido
a la introducción de la "trucha" (Salmo
gairdneri) en los ríos y quebradas de tierras
altas donde habita este sapo. La trucha que es un pez
carnívoro, probablemente se esté alimentando
de los huevos y renacuajos de dicho sapo (Bolaños,
F., UCR, 1991, Comun. Pers. In MIRENEN, MNCR,
INBio, 1992, y 1999, Comun.Pers.). Sin embargo, el decreto
del MINAE de 1997, coloca esta especie por el momento, como
amenazada o con poblaciones reducidas.
Otro caso es
el sapo venenoso, también llamado sapo payaso o sapo
pintado, Atelopus varius, de amplia
distribución (desde los 30 m hasta los 2000 en todo el
país) que tiene poblaciones reducidas, y cada vez es
más difícil de observar (Bolaños, F.,
UCR. 1999, Comun.Pers.).
La tercera
especie es el "sapo dorado" Bufo periglenes, cuyo
único hábitat conocido es el bosque nuboso ubicado en
la Reserva Biológica Monteverde y por
razones aún no claramente establecidas, no se ha vuelto a
observar en los últimos 10 años (Bolaños, F.,
UCR. 1999, Comun.Pers.). Según Sauder, 1998, se especula que
entre las causas de la desaparición de esta especie
endémica estaría, además del
calentamiento global y la posibilidad de enfermedades, la
deforestación realizada por años en los
alrededores de la Reserva, las que habrían producido
una disminución de la humedad afectando la
reproducción de esta especie. Otros opinan que la
extracción ilegal pudo ser un factor importante, o que
esta desaparición podría ser el efecto de la
lluvia ácida originada por gases de origen
volcánico y cabe la posibilidad de que la ausencia se
deba meramente a una estrategia poblacional de esta especie
ante una circunstancia adversa, como lo es la
disminución de la humedad (Estudio, 1992).
Recientemente
J. Allan Pounds y varios colegas, determinaron que en esta
misma reserva las fluctuaciones naturales de las poblaciones
no pueden explicar la desaparición de 20 especies de
ranas y sapos, lo que representa cerca de un 40% del total
de anfibios locales. La investigadora Karen Lips
reportó más disminuciones de poblaciones de
anfibios en las regiones altas de nuestro país y
Panamá. Las razones podrían ser enfermedad y la
contaminación química. Ella encontró
también un gran número de ranas muertas y
muriéndose en los bosques. En sus pieles
encontró un hongo parasítico (chytrido), que
parece también puede atacar anfibios en
zoológicos. Lo que no está claro es si este hongo
en la principal razón de muerte o un efecto secundario
de algún otro problema ambiental (Souder, W. 1998).
1 Ver
Anexo 1: Conceptos
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