Desde el
punto de vista florístico, los bosques nublados de las partes
altas de las cordilleras se consideran altamente endémicos, destacando
los helechos y las epífitas, especialmente orquídeas.
Dado que el 70% de las especies de helechos del país se encuentran
entre 1.000 y 2.500 m s.n.m. y que el grupo posee en general cerca del
5% de especies endémicas, es de esperar que exista un alto endemismo
de helechos en las cordilleras.64
La región
de Golfo Dulce, que comprende la Península de Osa y se
extiende hasta Punta Burica, es reconocida como centro de endemismo
en flora y fauna, principalmente herpetofauna, y en menor grado en peces
de agua dulce y especies de aves;65 posee cerca de 700 especies de árboles,
cifra que representa aproximadamente el 35% de las 2.000 especies conocidas
para el país.66
La región de la Isla del Coco tiene gran importancia como
centro de distribución de muchas especies de la región
Indo-Pacífico. La isla nunca estuvo conectada al continente,
por eso se le denomina isla oceánica y es de esperar que exista
un número pequeño de especies de flora y fauna en general,
así como de especies endémicas, con relación al
continente. Sin embargo, se ha definido un 11% de endemismo en general
(Cuadro 7). En diciembre de 1997, la UNESCO
designó a la Isla del Coco Patrimonio de la Humanidad y en mayo
de 1998 fue declarada Humedal de Importancia Internacional, por el Convenio
Internacional sobre Humedales Ramsar.67
La región
del Pacífico Central podría considerarse, según
expertos, otra de las regiones nacionales de alto endemismo en flora,
particularmente las fajas costeñas de Puriscal, Acosta, Tarrazú
y Dota, específicamente los cerros Turrubares, Carara, Fila Chonta
y Nara68 (Fig. 10). Conforme se avanza en la generación de información
sobre biodiversidad de las diferentes áreas de conservación,
podrían surgir otras regiones importantes desde el punto de vista
de endemismo.