Especies domesticadas


Las especies domesticadas (o cultivadas) representan una pequeña fracción de la biodiversidad de la Tierra, sin embargo, estos pocos organismos, plantas y animales proveen más del 90% de los alimentos para el ser humano, además de satisfacer otras necesidades. La domesticación es el proceso por medio del cual plantas, animales o microorganismos extraídos de su medio natural se adaptan a hábitats especiales creados por los humanos para ellos, con fines de reproducción.90 Pueden ser especies introducidas o nativas. Se habla de especies domésticas cuando éstas forman parte de la vida del ser humano, como la gallina, el perro y el gato.

En plantas, el Estudio de Biodiversidad estima que se han domesticado unas 500 especies para fines alimenticios y ornamentales, entre las cuales se encuentran tanto introducidas como nativas. Algunos ejemplos son el café, el banano, la guayaba, el maíz y la guanábana (los nombres científicos en los anexos 2 y 3). En el caso de bromelias, orquídeas, heliconias y palmas, que poseen algunas especies nativas de amplio uso ornamental, el proceso de domesticación está aún en etapas de desarrollo. Lo mismo sucede con algunas especies de plantas de uso medicinal y árboles de uso maderable como pochote (Bombacopsis quinata), jaúl (Alnus acuminata) y laurel (Cordia). Se están realizando esfuerzos a pequeña escala en plantaciones forestales para domesticar especies nativas como ron-ron (Astronium graveolens), pilón (Hieronima alchorneoides e Hieronima oblonga), botarrama (Vochysia ferruginea), chancho (Vochysia guatemalensis) y caoba (Swietenia macrophylla).91

Las aves domésticas son cerca del 8% de las especies introducidas; dentro de ellas están las gallinas, gansos y chompipes, además de las mencionadas al referirnos a especies exóticas. El tepezcuintle (Agouti paca) y la iguana verde (Iguana iguana) se están domesticando con fines alimenticios, especialmente la última. Con respecto al tepezcuintle, existen varios esfuerzos de investigación.

Casi todas las especies domésticas que se encuentran en Costa Rica son introducidas o exóticas, como el perro, la vaca, el cerdo, el caballo, el conejo, la cabra y la oveja. Otras especies domésticas se utilizan como mascotas y en estudios médicos, como el hamster, el conejillo de indias y el cuilo. La cucaracha (Blattaria orientalis) es una típica especie de insecto doméstico, igual que la mosca (Musca domestica).

En insectos se pueden mencionar varias especies introducidas, que también han sido domesticadas, como la mariposa de seda (Bombix mori), la abeja de miel (Apis mellifera) y otras abejas de los géneros Trigona y Melipona, los cuales tienen especies nativas y domesticadas. En el apartado de ecosistemas agrícolas se pueden encontrar más detalles.

Diversidad genética 


La diversidad genética de una especie y entre las especies que conviven en un ecosistema es fundamental para su adaptación a los cambios en el ambiente. Esta diversidad es el resultado de las diferencias que existen entre las unidades responsables de la herencia, llamadas genes. Los genes son segmentos del ADN (donde se encuentra la información a partir de la cual se construyen los seres vivos) que se agrupan en cromosomas cuyo número y forma varía entre las especies. Las diferencias pueden heredarse de generación en generación y son la materia prima sobre la cual se moldea la rica y variada complejidad de los seres vivos.

La diversidad genética puede ser vista y comparada en tres niveles: entre individuos pertenecientes a una población92 de determinada especie, entre poblaciones dentro de la misma especie y entre las diferentes especies.93 Entre mayor sea la diversidad de genes, mayores serán las posibilidades de supervivencia. Por lo tanto, una de las razones más importantes para conservar la diversidad genética es el mantenimiento del potencial de supervivencia y evolución de las especies.94

Las investigaciones en el campo de la diversidad genética tienen también enorme importancia presente y futura desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, apoyadas por el uso y los avances en la biotecnología en la búsqueda de genes resistentes a enfermedades, químicos y control de plagas, así como de variedades de crecimiento más rápido en diferentes condiciones. Esta actividad comenzó en Costa Rica en las décadas de 1950 y 1960.95 Aunque la investigación muestra crecimiento, tanto en el sector privado como en universidades y centros de investigación, en estos momentos los estudios son puntuales y la información se encuentra dispersa.

El grupo del cual existe más información genética en Costa Rica es el de los virus, seguido del grupo de las plantas, específicamente las superiores de uso comercial agrícola (como pejibaye, árboles maderables, arroz, banano, café y maíz) y ornamental.

En el grupo de los animales, se han estudiado algunos invertebrados (nematodos, onycóforos, insectos como la mosca de la fruta de gran interés científico), corales, anfibios (ranas y salamandras), peces (tilapia), reptiles (serpientes) y mamíferos (cerdos de la Isla del Coco, roedores y murciélagos). También existen investigaciones asociadas a enfermedades de origen genético en el ser humano.

En cuanto a la investigación de las bacterias, se ha puesto énfasis en la bacteriología médica para humanos y animales; también se están analizando los usos potenciales por su enorme capacidad de adaptación (igual que los hongos)95. Para mayores detalles ver más adelante, cuando se traten los ecosistemas agrícolas.