Los esfuerzos de conservación de la biodiversidad
Conservación in situ: áreas silvestres protegidas128

La protección de los recursos naturales en Costa Rica se remonta a los primeros años de vida independiente (1828), cuando se atribuía a las municipalidades la responsabilidad de "velar por los montes y plantíos del común", y más tarde con la exigencia a estas mismas instituciones de sembrar árboles y velar por la calidad de las aguas de ríos y nacientes. Con la expansión cafetalera y agrícola la protección cayó en el olvido y los esfuerzos de conservación pasaron a un segundo plano; la idea prevaleciente era acumular capital y colonizar montañas. No es sino hasta 1942, con la participación de Costa Rica en la Convención de Washington sobre la Protección de la Flora, Fauna y Belleza Panorámica, que se logró influir en la legislación ambiental y con ello se reanudó la protección de la biodiversidad, con el establecimiento de cuatro espacios protegidos y las categorías de manejo, posteriormente incluidas en la Ley Forestal de 1969. A partir de entonces también se logró que los gobiernos tomaran disposiciones para la creación de áreas protegidas y se intentó, aunque muy tímidamente, tener cierto control sobre ellas.101

En las décadas de 1970, 1980 y especialmente en la de 1990, se produjo el establecimiento del mayor número de Áreas Silvestres Protegidas (ASP) de Costa Rica, 44% (período 1971-1990) y 50% (período 1991-1999), respectivamente (Fig. 22). En los últimos años se han establecido pequeñas pero numerosas áreas, particularmente en las categorías de Refugio Nacional de Vida Silvestre mixto y privado, Zona Protectora y protección de humedales (Fig. 23).

Las ASP deben cumplir con el objetivo de conservar la mayor cantidad de biodiversidad del país, así se asegura que permanezca para uso y bienestar de las próximas generaciones.

Pocos países del mundo dedican tanto esfuerzo a la conservación de la biodiversidad, debido quizás a que no reconocen todavía el valor y la utilidad de tales iniciativas.

En 1991 la extensión de ASP era de 1.094.413,6 hectáreas y cubría el 21% del territorio nacional; en 1993 cubría el 22,6% con 1.154.945 hectáreas.129 El porcentaje actual es de 25,1%, para 1.291.307 hectáreas (Cuadro 10, Fig. 24). En este porcentaje del territorio nacional se encuentra el 41,4% del bosque con que cuenta el país en la actualidad (Fig. 25).
Al analizar el detalle de la cobertura boscosa por categoría de manejo, las reservas biológicas son las que tienen el mayor porcentaje de área con cobertura (81%); sin embargo, cubren apenas el 0,42% del territorio nacional (Cuadro 10). Le siguen las reservas forestales (79%), las zonas protectoras (71%) y los humedales (59%). Los parques nacionales, que representan la categoría de manejo que cubre el mayor porcentaje del territorio nacional (12%), poseen cerca del 54% de cobertura.130

Desde el punto de vista de la conservación, cuando se establecían las ASP los criterios eran subjetivos o se basaban en la observación empírica, la cual permitía establecer diferencias entre los ecosistemas. En general, se carecía de un criterio técnico que permitiera determinar la ubicación y extensión idóneas de estas áreas para que cumplieran ampliamente con su objetivo de conservación. El establecimiento de la mayoría de las ASP obedeció principalmente a una situación de crisis, por la pérdida acelerada de biodiversidad en el período 1970-1990, época en que la tasa de deforestación fue muy alta, especialmente al comienzo. Aunque todavía hace falta un mayor conocimiento para tomar las decisiones más adecuadas sobre las ASP, al menos se cuenta con parámetros generales para orientar su proceso de creación.131

Figura 22
Establecimiento de áreas silvestres protegidas por número de áreas, por década. Total de áreas incluidas:134*


Figura 23
Establecimiento de Áreas Silvestres Protegidas por categoría de manejo, por década. Total de áreas incluidas: 134*


El establecimiento de áreas silvestres protegidas constituye uno de los esfuerzos más relevantes en materia de conservación en Costa Rica.
Actualmente Costa Rica tiene el 25.1% de su territorio bajo alguna categoría de manejo; este porcentaje protege cerca de la mitad de los bosques que aún existen.

Figura 24
Categorías de manejo de las Áreas Silvestres Protegidas


Figura 25
Distribución de la cubierta forestal, 1999


Figura 26
Propuesta de GRUAS

Como parte de estos parámetros o criterios, a la experiencia generada por más de 25 años en manejo de ASP se suma la existencia de sistemas de clasificación, antes anotados, que permiten identificar y diferenciar los ecosistemas del país. También se añaden los esfuerzos por realizar inventarios en áreas protegidas y el mapeo de ecosistemas que se lleva a cabo en la actualidad (ECOMAPAS), que se mencionaron anteriormente. De esta forma, se pueden aplicar los principios de la biología de la conservación, una disciplina reciente, en busca de la mayor representatividad en especies y ecosistemas.

En 1995, el MINAE inicia el primer estudio de revisión de cobertura por ASP y su relación con los distintos ecosistemas del país, con amplia participación de expertos, funcionarios y sociedad civil. El objetivo era determinar la ubicación idónea de las áreas manejadas principalmente con fines de conservación (Parques Nacionales y Reservas Biológicas) y que puedan conservar la mayor cantidad de su biodiversidad. Esta investigación recibió el nombre de GRUAS y sus resultados se presentan en la Fig. 26.

LAS ASP albergan el 78% de la vegetación propia del territorio nacional.

De acuerdo con García (1997),132 en GRUAS se utilizó el sistema de Macrotipos de Vegetación, porque se considera el más preciso en los diferentes tipos de vegetación que propone. Los resultados se resumen a continuación:

  • Quedó claro que el proceso de establecimiento de parques y reservas biológicas obedeció, entre otras cosas, al criterio de incluir muestras representativas de los principales ecosistemas. Esto se demuestra en el hecho de que si bien se tiene una adecuada representación de sólo 22 macrotipos de los 53 definidos, estos corresponden a la vegetación propia133 del 78% del territorio nacional. Por esta razón, la propuesta se enfocó en buscar oportunidades para la conservación de gran cantidad de ecosistemas de pequeña extensión, dispersos por todo el país.

  • Se lograron identificar posibilidades para la inclusión en ASP, como parques y reservas biológicas, de muestras representativas de nueve ecosistemas más. Además se identificaron áreas para promover iniciativas de conservación en propiedad privada, con lo cual se lograría la adecuada representación de ocho macrotipos más (propios del 9% del territorio nacional). No se pudieron identificar posibilidades de conservación para 14 macrotipos, que abarcan el 4% del país, la mayoría ubicados en áreas de explotación intensiva.
    o Se determinó que debía ampliarse el área bajo categoría de Parque o Reserva Biológica, para que pasara de cerca del 11,8% en aquel momento (1997) al 19,5% (9.986,7 km2). Actualmente el porcentaje que cubren ambas categorías es de casi 13% (Cuadro 10). También se determinó que el 14,8% del territorio (7.550 km2) debía manejarse bajo el régimen de propiedad privada, con los objetivos de conservación. Esto se ha venido ejecutando con el pago de servicios ambientales a los propietarios de esos terrenos. La propuesta de GRUAS es parte de los criterios que se utilizan actualmente para distribuir los fondos de este pago.

  • Con relación a las ASP establecidas, se determinó que el 75% requiere cambios en cuanto a tamaño o categoría de manejo. En el caso de reservas biológicas y parques nacionales, 21 de las 34 existentes requieren ampliaciones a fin de dar mayor viabilidad a la conservación. Ya se han hecho algunos avances en este sentido.

  • En el estudio no se incluyeron las necesidades de conservación de la biodiversidad marina y costera, algo necesario para poder identificar las acciones necesarias para conservar de manera adecuada estos ecosistemas.

  • Las nuevas áreas que es necesario proteger resultan complementarias de los planes de desarrollo hidroeléctrico de Costa Rica.

Aunque el Estado realiza importantes esfuerzos para pagar las tierras declaradas ASP, el problema se viene acumulando desde hace décadas. No se han planificado adecuadamente las consecuencias del establecimiento de las áreas, los montos reales por pagar y la disponibilidad de los fondos requeridos.135 Sin embargo, es necesario hacer notar que, gracias a estas áreas silvestres, Costa Rica aún posee una enorme riqueza silvestre que es la base de su desarrollo actual y futuro.

El Estado ha concentrado sus esfuerzos de compra en parques nacionales y reservas biológicas, que son las principales categorías para fines de conservación de la biodiversidad. De estas dos categorías de manejo, falta por cubrir el 15% y el 49%, respectivamente (Cuadro 10).

El apoyo de gobiernos y ONG nacionales e internacionales, así como de las agencias de cooperación, ha sido de gran importancia para la labor de gestión de la biodiversidad que realiza el SINAC. Al respecto, Costa Rica es uno de los países que han contado con importante apoyo financiero de instancias como el Fondo Global Ambiental (GEF), mediante sus agencias implementadoras (Banco Mundial y PNUD), gracias a la experiencia generada en la consecución de fondos con el apoyo de las ONG.

El 44% del territorio dedicado a áreas silvestres protegidas está en manos privadas, especialmente en categorías como zonas protectoras, reservas forestales, refugios de vida silvestres y humedales.