A.
Políticas nacionales
3. Incentivos: Nuevos instrumentos
de política
El concepto de pago por servicios
ambientales que prestan el bosque y las plantaciones forestales,
que inciden directamente en la protección y el mejoramiento
del ambiente, es un instrumento de política muy novedoso,
que se viene implementando desde hace unos años y se fortalece
en la nueva Ley Forestal de 1996. Este hecho es muy significativo
tanto en política ambiental como en la económica,
pues por primera vez se reconoce en una ley nacional que los bosques
proveen bienes y servicios que deben ser retribuidos, además
de la madera y la tierra para la agricultura, y que es necesario
valorar adecuadamente, aunque para muchos de ellos no exista un
mercado tradicional.
La Ley Forestal de 1986 (No. 7032)
democratiza los programas de incentivos en materia de manejo de
recursos naturales, ampliando los incentivos de deducción
de impuestos sobre la renta existentes desde 1979, y crea los
Certificados de Abono Forestal, como títulos valor nominativos.
Posteriormente, estos incentivos fueron ratificados en la Ley
Forestal de 1990 (Nº7174), poniéndose en operación
en cuatro categorías, a saber:
-
Certificado de Abono Forestal
(CAF): se dirige a promover las plantaciones forestales con
fines comerciales.
-
Certificado de Abono Forestal
por Adelantado (CAFA): se dirige a pequeños y medianos
propietarios interesados en reforestación y pertenecientes
a organizaciones de base.
-
Certificado de Manejo de
Bosque Natural (CAFMA): promueve el manejo del bosque sujeto
a explotación comercial mediante prácticas silviculturales.
-
Certificado para Protección
de Bosque (CPB): dirigido a promover el incremento del área
y permanencia del bosque natural en áreas de importancia
para producción de agua potable, áreas protegidas
o corredores biológicos.
La actividad de reforestación
fue la de mayor promoción en la década de los 80
y principios de los 90, mientras que en la actualidad se promueven
principalmente acciones dirigidas a recuperación y conservación
de bosques (Cuadro 1). Esto responde principalmente a la política
nacional de disminuir la tasa de deforestación que en los
últimos 4 años se mantiene en un promedio de 14000
ha. por año, después de estar en 50000 ha./año
en la década de los 80 e inicios de los 90. Se puede decir
entonces que se está dando a partir de 1992 un balance
positivo entre la deforestación y la reforestación.
El concepto de servicio ambiental,
desarrollado en la nueva Ley Forestal Nº. 7575, plantea el
pago a propietarios de bosque y reforestadores, como una compensación
por el servicio que sus actividades ofrecen a la sociedad en general.
Esta Ley estableció el marco no sólo para el desarrollo
de proyectos de implementación conjunta, sino que además
posibilitó el fortalecimiento del Fondo Nacional de Financiamiento
Forestal (FONAFIFO), como una institución especializada
en el manejo de mecanismos de financiamiento de acciones de recuperación,
manejo y conservación de bosques, dotando al programa de
incentivos forestales, de una estructura organizativa más
adecuada.
Inicio
Cuadro 1
AREA FORESTADA
CON INCENTIVOS
FORESTALES
Período: 1979-1995
-en hectáreas-
|
Año
|
Total
Anual |
|
1979-1991
|
67.235,50
|
|
1992
|
15.241,80
|
|
1993
|
16.080,90
|
|
1994
|
14.627,80
|
|
1995
|
25.981,00
|
|
Total
|
139.166,50
|
FUENTE: Ministerio de Ambiente
y Energía.
SINAC y FONAFIFO. 1996.
Cuadro
2
AREA MANEJADA
Y PROTEGIDA CON
INCENTIVOS FORESTALES
Por: Tipo de financiamiento
Período: 1972-1995
-en hectáreas-
| Año |
Total |
CAFMA |
CPB |
Art.63* |
| 1972-78 |
12.173,1 |
n.a.
|
n.a.
|
12.173,1 |
| 1979-85 |
8.125,0 |
n.a.
|
n.a.
|
8.125,0 |
| 1986-91 |
4.627,4 |
n.a.
|
n.a.
|
4.627,4 |
| 1992 |
514,1 |
73,9 |
n.a.
|
440,2 |
| 1993 |
1.644,9 |
75,0 |
n.a.
|
1.569,9 |
| 1994 |
13.441,0 |
9.971,4 |
n.a.
|
3.469,6 |
| 1995 |
34.942,0 |
12.000,0 |
22.199,8 |
742,2 |
| Total |
75.467,5 |
22.120,3 |
22.199,8 |
31.147,4 |
Fuente: Ministerio de Ambiente y Energía. Sistema Nacional
de Areas de Conservación y Fondo Nacional de Financiamiento
Forestal (FONAFIFO). 1996.
* excensión de impuestos
Desde 1995 la política de servicios ambientales
para la reforestación o el manejo de bosques se concreta
en decretos ejecutivos en los que se define la asignación
de recursos para los distintos tipos de incentivo, tal como se
registra en el Cuadro 3.
Inicio
Cuadro 3
DISTRIBUCION
DE LOS INCENTIVOS FORESTALES
1995-1997, SEGUN TIPO DE INCENTIVO (en Ha.)
|
Período
|
Decreto Ejecutivo
|
CAF
|
CAFA
|
CAFMA
|
CPB
|
Total
|
|
1995
-
1996
|
No.
24007 MIRENEM-H Febrero 1995 |
1515
|
1515
|
2493
|
2000
|
7523
|
| No. 24018
MIRENEM-H Febrero 1995 |
1500
|
6000
|
0
|
1000
|
8500
|
| No. 24609
MIRENEM Setiembre 1995 |
0
|
0
|
0
|
0
|
1500
|
| No. 24841
MAE-H Diciembre 1995 |
s.e.
|
s.e.
|
s.e.
|
s.e.
|
24500 |
|
1997
|
No. 26141
H-MINAE
Julio1997 |
7000
|
7000
|
7000 |
50000
|
71000
|
Fuente: Fonafifo, 1997. *
s.e.: sin especificar
Inicio
Este último decreto de
julio de 1997, mostrado en el Cuadro anterior, dejó abierta
la posibilidad de reasignar las cuotas de cada tipo de incentivo,
según las necesidades. Es así como la distribución
final, si bien respetó el total asignado, se reordenó
de la siguiente forma: 79236 Ha. de CPB , 9727 Ha. de CAFMA y
el resto para reforestación. Las Areas de Conservación
Tempisque y Pacífico Central, fueron las que más
CPB asignaron.
Los proyectos de la OCIC y el
impuesto a la gasolina, aprobado en el marco de la Convención
de Cambio Climático, son las principales fuentes de financiamiento
para FONAFIFO. Dicho impuesto aportó para 1997 una cantidad
cercana a los US$7 millones y además los compromisos asignados
para los cuatro años siguientes de US$7 millones al año.
También es de mencionar el aporte de países cooperantes
para fortalecer el componente de certificados de abono forestal
para pequeños y medianos productores.
El tema de servicios ambientales
se ha tratado en relación a otros componentes de la conservación
y uso sostenible de la biodiversidad, pero no se han concretado
en igual forma que los incentivos forestales. El PPA (1996), plantea
la necesidad de un programa de incentivos no fiscales para propiciar
el uso sostenible de la biodiversidad y la necesidad de replantear
las políticas de incentivos agropecuarios, sin que esto
aún se haya concretado.
Se hizo además la primera
emisión de Certificados Transferibles de Compensación
(CTE), un instrumento financiero por medio del cual se van a comercializar
internacionalmente en los mercados bursátiles, los créditos
por la captura de carbono provenientes de proyectos de implementación
conjunta. El producto de esto se utilizará en el pago de
servicios ambientales a pequeños y medianos propietarios
privados de bosque que realicen actividades de reforestación
o protejan voluntariamente sus bosques, en la forma CPB (a partir
de 1998 se le denominará Certificado de Conservación
de Bosque). Es importante destacar también, que se aprobó
un impuesto a los hidrocarburos, del cual un tercio se destinará
a promover actividades de reforestación y conservación
de bosque que contribuyan a la fijación de gases que causan
efecto de invernadero. Además se han realizado estudios
para incorporar en las tarifas de agua potable, el costo de protección
de los acuíferos que se encuentran en áreas protegidas.
Por otro lado, desde 1996 se iniciaron
las discusiones sobre la inclusión en las Cuentas Nacionales
del gasto e inversión pública tanto en la conservación
de la biodiversidad, como del ambiente en general. En este sentido,
el Centro Internacional de Política Económica para
el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional (CINTERPEDS)
y el CCT han realizado estudios detallados.
Por su parte, la Ley Forestal
y la de Conservación de la Vida Silvestre incluyen incentivos
fiscales y administrativos como mecanismos de compensación
para la protección de bosques y el manejo de refugios nacionales
de vida silvestre, entre estos excensiones de impuestos, protección
contra invasiones de tierras y asistencia técnica.
Las actividades de prospección
de la biodiversidad, llevadas a cabo especialmente por el INBio,
se pueden considerar también como un instrumento de política,
dirigido a incentivar la conservación de la biodiversidad,
mediante la distribución equitativa de beneficios generados
por la investigación para la obtención de nuevos
productos provenientes de la biodiversidad.
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