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A. El sistema
de áreas protegidas
Conservación
Situ
4. Deficiencias
opuestas:
Elementos
de la biodiversidad que no están suficientemente representados
en las áreas protegidas
El desarrollo de los fundamentos
de la biología de la conservación y la consolidación
de esta disciplina en los años siguientes, como el marco
técnico para la gestión de la biodiversidad, permitió
que en 1994 el MINAE iniciara un proceso nacional de revisión
de la cobertura de las áreas silvestres protegidas dedicadas
a la conservación de la biodiversidad (parques nacionales
y reservas biológicas).
Este proceso, conocido como proyecto
GRUAS (García, 1996), y que finalizó en setiembre
de 1996, permitió identificar que de los 53 macrotipos
de vegetación del país (utilizado como sistema de
clasificación ecológica para el análisis
de brechas, Gómez y Herrera, 1986), 22 están debidamente
representados en los parques y reservas biológicas, mientras
que de los 31 restantes, no se protegen o se encuentran muestras
de ellos en áreas silvestres p rotegidas con otros objetivos
de manejo; incluso dos de ellos han desaparecido por completo,
dado el uso que se le da a esos sitios (véase figura 6)..
Los macrotipos representados corresponden
a muestras de la vegetación potencial del 78% del territorio,
es decir, representan los ecosistemas más extensos del
país.
El proyecto permitió identificar
áreas potenciales para parques nacionales, así como
importantes extensiones del país en que se deben promover
acciones de conservación en propiedad privada. Se trata
de un cambio en la estrategia de conservación del país,
buscando una corresponsabilización de la sociedad civil
en la gestión de la biodiversidad.
Esta estrategia se evidencia en
la importancia que en el último quinquenio se le ha dado
a los programas de incentivos y de compensación por servicios
ambientales (Véase Incentivos).
Figura
6

Fuente: Proyect, MINAE. 1996.
Durante el estudio de GRUAS, al
precisar la extensión territorial de los parques y reservas
actuales utilizando el sistema de información geográfica,
se determinó que cubren el 11,8% del territorio nacional;
mientras que las áreas propuestas como nuevos parques o
reservas alcanzan una extensión de 3.953 Km2, o sea, un
7,7% adicional del territorio nacional.
De igual manera se llegó
a la conclusión de que la extensión definida como
áreas prioritarias para promover acciones de conservación
en propiedad privada, cubre el 14,8% del país (7.550 km2),
compuesto principalmente por terrenos de importancia por su función
de corredores biológicos.
Los resultados del proyecto GRUAS
se representan en la figura 7. Según esto, el SINAC debería
velar porque el 19.5% del territorio nacional se maneje en forma
de reservas absolutas con objetivos de conservación de
biodiversidad bajo responsabilidad directa del Estado, que es
el área que se considera deben ocupar los parques y reservas
biológicas. Las acciones de fomento a actividades forestales
deberían centrarse en el 14.8% en que debe promoverse manejo
y conservación en propiedad privada, como complemento a
las acciones que se realicen en las reservas absolutas. En el
65.7% restante, el SINAC debe centrar sus acciones en el campo
del control, asociado a la protección y el aprovechamiento
de recursos, el saneamiento y el impacto ambiental.
Se da el caso de dos macrotipos
para los que no se identificaron del todo, propuestas de conservación,
ambos se ubican en la región sur del país; se trata
de las sabanas arboladas en los alrededores de Potrero Grande,
Cabagra y Helechales, y de los bosques del extremo sur de la Punta
Burica.
La propuesta de ordenamiento territorial
con fines de conservación de biodiversidad, resultante
del Proyecto GRUAS, fue integrada como una de las variables a
considerar en el ordenamiento por parte de la Comisión
Nacional de Ordenamiento Territorial (Terra).

Fuente: Proyect, MINAE. 1996.
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