Preservación
y respeto a los conocimientos, innovaciones y prácticas
de las comunidades indígenas y locales
El proceso de preservación
de la variedad de culturas no es asunto fácil, sobre todo
en una Costa Rica globalizada, con gran influencia y presión
de corrientes internacionales. Sin embargo a través de
los años, el país tomó la decisión,
con la cual se debe ser congruente, de conservar una gran parte
de su territorio, como área protegida. Las consecuencias
de esta decisión tienen que ver con todos los sectores
de la sociedad costarricense, incluyendo el sector campesino e
indígena.
Ambos sectores están pasando
por reestructuraciones y adaptaciones socio-culturales y económicas
desde hace varios años, a fin de lograr integrarse a las
políticas nacionales de globalización. En cuanto
al uso sostenible de la biodiversidad, paradójicamente
los caminos van en diferentes direcciones. Por un lado, hay grandes
amenazas de que la comunidad indígena pase a ser parte
del resto de la población costarricense, desapareciendo
como tal, y por otro lado, los campesinos están iniciando
un proceso de concientización para utilizar racionalmente
los recursos naturales, con metodologías y sistemas ecológica
y económicamente sostenibles.
Al respecto se ha venido dando
un proceso muy positivo de discusión e integración
de ideas y propuestas dentro y entre los sectores campesino y
las comunidades indígenas. El concepto de desarrollo sostenible,
que viene incursionando en la vida costarricense en los últimos
años, incluye dentro de sus planteamientos como por ejemplo,
la necesidad de que los campesinos tengan parcelas diversificadas,
la importancia de un uso forestal sostenible y el uso de plantas
medicinales como una alternativa a la medicina tradicional. Esto
está haciendo que los productores se interesen más
por la naturaleza que los rodea, que sientan la necesidad de cuidar
de los recursos fundamentales para la producción agrícola,
el agua, el suelo, el bosque y la biodiversidad en general. Los
dirigentes campesinos ven como fundamental la incorporación
de organizaciones indígenas, que aportan su visión
y su forma de vida en relación con la naturaleza (Hidalgo,
J. 1997). En este sentido, el concepto de desarrollo sostenible
valoriza las tradiciones en comunidades indígenas.
En el marco del Convenio
sobre la Diversidad Biológica, aunque falta mucho por hacer,
la Ley de Biodiversidad, proyecto elaborado por consenso y con
la participación del sector indígena y campesino,
busca reafirmar el valor de las prácticas tradicionales
(Anexo 2).
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