Costa Rica: Primer Informe de PaĆ­s

La labor de Costa Rica con respecto al Artículo 8 de la Convención sobre la Diversidad Biológica

C. Preservación y respeto a los conocimientos, innovaciones y prácticas de las comunidades indígenas y locales

Conservación In Situ

1. Sector Indígena:

Los indígenas representan el 1% de la población nacional, divididos en 9 grupos autóctonos, viviendo en 22 reservas indígenas o territorios. Para 1992 la población se estimaba en 30 000 (Espinoza y Aguilar, 1996), y según el Panorama Nacional de 1996, son 40 000 (MIDEPLAN, 1996). La mayor concentración y las poblaciones indígenas con una mayor identidad y especificidad cultural en Costa Rica, se encuentra en la región de Talamanca y Osa en la zona sur del país, en donde los indígenas representan un 45% de la población total del cantón. Esta región de Talamanca es además, una de las zonas más ricas en recursos naturales en el país.

El separar la problemática social de la conservación y uso sostenible de la biodiversidad especialmente en las comunidades indígenas, no tiene sentido. De acuerdo a la cultura indígena, basada en la relación con la naturaleza, ambos temas son inseparables. Es por esto que al analizar el uso sostenible de la biodiversidad en la cultura indígena, deben tratarse también aspectos generales socio-económicos, tal como lo describen Borge y Castillo (1997).

Talamanca, la reserva indígena más grande y poblada del país, es hoy más pobre (posibilidad de tener acceso a una buena calidad de vida y bienestar general) que hace 15 años. Los cambios se están dando muy rápido y la población no los percibe en toda su dimensión. Los fenómenos naturales han acelerado un proceso de extracción para fines comerciales. Por otro lado, Talamanca cuenta con más líderes capacitados y conscientes de la problemática y que viven un momento muy importante de reflexión e integración; sin embargo la educación y capacitación en los diferentes campos sociales, productivos y ambientales, es necesaria. Las amenazas que se ciernen sobre la región debido a la presión económica y social, consume valioso tiempo de los dirigentes, lo que se presenta, según los expertos y los mismos indígenas, como un obstáculo para su desarrollo.

La conservación de la cultura indígena no es tarea fácil, requiere del firme apoyo del Estado, de las organizaciones no gubernamentales y del resto de la sociedad costarricense e internacional. Se necesitan recursos económicos para programas de producción, comercialización, capitalización y capacitación y espacios para discusión y que se respete la legislación vigente en toda su extensión, pero sobre todo, programas que se basen en la voluntad soberana de las comunidades indígenas y en su capacidad para asumir los retos del futuro.

En cuanto a la problemática indígena, particularmente en aspectos referentes al Convenio, es preciso señalar, en particular para la región de Talamanca, los siguientes problemas (basados en la información de la Defensoría de los Habitantes, 1995; Espinoza y Aguilar, 1996 y Borge y Castillo, 1997):

  • Lucha interna por continuar tradiciones en el manejo de la naturaleza, especialmente por parte de las nuevas generaciones.
  • Se está dando una monetización de una economía de autoconsumo y de intercambio local, a una más comercial orientada a los mercados externos. Todo esto por necesidad de dinero en las comunidades y una fuerte presión externa comercial hacia los mercados nacionales e internacionales. Esta presión está contribuyendo a la tala, caza y pesca indiscriminada y clandestina, con métodos incorrectos.
  • El monocultivo del plátano, introducida por agentes externos, ha desplazado la siembra de granos básicos, y a la agricultura de policultivo tradicional. Con el abandono de la producción y recolección de productos tradicionales, se han incrementado los problemas de desnutrición y de salud, los alimentos tradicionales que permitían un balance en la dieta, están siendo reemplazados por productos comerciales.
  • La escasez de tierra para cultivo ha producido deforestación en importantes zonas que antes eran bosques primarios y secundarios, así como reducción en el sistema rotativo de siembra, que daba descanso y promovía la regeneración en los terrenos.
  • En Talamanca no existe catastro que permita saber con exactitud cuáles son los problemas de tenencia y distribución de la tierra, esto debido a la Ley Indígena que otorga una sola escritura y un solo plano catastrado para todo el territorio.
  • Las proyecciones de aumento de la población en los próximos 10 años, supone una densidad de población de 50 individuos/km2 (hoy día es de 32,5 hab/km2, considerada alta, si se compara con otros pueblos indígenas de bosque tropical, en donde es de 12/km2).
  • La zona se ha convertido en el foco de atención tanto para compañías nacionales como internacionales, para la explotación de minerales de gran valor que se encuentran en suelo y subsuelo (petróleo, cobre, oro, carbón, zinc, plomo, óxido de hierro y sulfatos carbonatados) y por su potencial hidroeléctrico, maderable y faunístico.

Como parte de la respuesta a parte de esta problemática, en 1994 se conformó la Mesa Indígena, promovida por el Plan Nacional de Desarrollo para los Pueblos Indígenas, en el marco del desarrollo sostenible, pero siendo una decisión comunal, privada y consecuente con las tradiciones indígenas, ha dado cierta cohesión a la comunidad. En estos momentos es la máxima expresión de participación y organización indígena en el país.

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