Costa Rica: Tercer Informe de País
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Resumen ejecutivo

Costa Rica es un pequeño país centroamericano ubicado entre Nicaragua y Panamá. Tiene una extensión territorial de 51.100 km2, equivalente al 0,03% de la extensión terrestre mundial. Su extensión marítima es de cerca de 568.000 km2, lo que representa el 0,16% de los océanos del planeta.  Varias cordilleras cruzan el país de lado a lado, brindando una enorme variedad de climas y microclimas y diferencias climáticas y biológicas significativas entre el Caribe y el Pacífico y entre los diferentes puntos cardinales, lo cual hace al país, entre otras cosas, especialmente rico en biodiversidad.  Costa Rica se cataloga entre los países más ricos en biodiversidad por unidad de área;  comparte cerca del 80% de su riqueza biológica con los países de la región centroamericana, la cual es considerada megadiversa y un hotspot en biodiversidad.

Informe de paísLos indicadores socioeconómicos mundiales siguen colocando al país en puestos competitivos y semejantes, en muchos de los casos, a los de los países desarrollados. El país avanza en el cumplimiento de algunas de las metas de los Objetivos del Milenio. Existe en la sociedad costarricense cierto grado de conciencia ambiental, desarrollada por los procesos educativos a todo nivel, pero especialmente en la educación primaria y secundaria y la informal, con el apoyo de diferentes ONG a lo largo de muchos años y de los medios de comunicación masiva especialmente en la última década.  Esto ha promovido y mantenido de alguna forma un marco legal y de políticas sectoriales e intersectoriales que fomentan la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, mediante diversos mecanismos innovadores como por ejemplo, el Programa de Pago de Servicios Ambientales (PSA) y el Certificado de Sostenibilidad Turística (CST) y aquellos que promueven la participación ciudadana. 

El Sistema de Áreas Protegidas, SAP, es uno de los mayores esfuerzos en conservación que el país ha realizado en las últimas 4 décadas, el país, con un 26.2% de su extensión terrestre y un 0.19 de su jurisdicción marino-costera, se encuentra entre los 14 países del mundo que tienen mas de un 20% de su territorio bajo alguna categoría de protección.  La inversión para mantener y fortalecer estas áreas protegidas es de enormes proporciones y los desafíos son especialmente significativos en la protección marino-costera (Apéndice IIIB). Cerca del 50% de la población nacional valora significativamente este esfuerzo y todo aquel que promueva una relación armoniosa con la naturaleza, sin embargo de esta cifra, estudios demuestran que solo un 24% de la población nacional además de valorar, actúa en forma comprometida llevando a cabo mejores prácticas ambientales.  

Esto es un ejemplo de lo que sucede a todo nivel y que hace de Costa Rica un país de contradicciones.  Por un lado se cuenta con una sólida agenda verde y en crecimiento, mediante el fortalecimiento de diversas iniciativas pioneras e innovadoras como el PSA, CST y el enfoque de turismo sostenible y otras más recientes como el monitoreo biológico (PROMEC-CR), el establecimiento y fortalecimiento de corredores biológicos, de metas de conservación, de las Unidades Socioecológicas de Gestión (USEG), reservas privadas en aumento, el fortalecimiento de los órganos de participación ciudadana, la agenda agroambiental y de salud, entre otros, que han permitido tener por ejemplo, una creciente cobertura forestal, contrario a lo que sucede en la mayoría de los países. Además de estos esfuerzos, son numerosas las iniciativas, procesos, instrumentos legales y de planificación que se mencionan en los diferentes capítulos, apéndices y anexos de este Informe, como avances significativos en los últimos 4 años, incluyendo la implementación de la Estrategia Nacional de Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad, ENB, y su Plan de Acción, instrumento de planificación en el marco del CDB, al cual se le dedica el Capítulo II y Anexo 5 de este informe. 

Por otro lado, los resultados del IV Informe en su Capítulo I, muestran situaciones de atención crítica para los ecosistemas marino-costeros y para los de aguas continentales, y bajo estado de amenaza para los ecosistemas boscosos, pero con tendencias positivas. No hay un solo grupo taxonómico especialmente de vertebrados, que no indique de alguna forma pérdida o situación de amenaza en sus poblaciones y es especialmente crítica la tendencia en corales y peces de agua dulce, así como en peces y crustáceos marinos de interés comercial (Anexo 4).  De esta forma, la información disponible muestra que hay pérdida de biodiversidad en grado variable y en magnitud aún no determinada, por falta de estudios, indicadores en medición y sistematización de la información.  Los indicadores proporcionados como guía por el CDB que fueron analizados para el país, con información en general cualitativa y no exhaustiva, son en su mayoría para el caso de Costa Rica, en la actualidad, buenos indicadores pero sin datos cronológicos, o hay que mejorar el indicador o se dispone de datos limitados o ambos.  La valoración general para estos indicadores es positiva solo para el indicador de cobertura de áreas protegidas, el resto de indicadores que se pudieron analizar, están con tendencias crecientes negativas o de atención (Anexo 6).

Recientes análisis de la huella ecológica del país dan como resultado un 12% de deuda; Costa Rica es en estos momentos un país ecodeudor, producto de su modelo de consumo y la escasa gestión ambiental integrada que realiza. Los problemas causados por la contaminación-sedimentación a todo nivel, el urbanismo poco planificado, la construcción de infraestructura de todo tipo, la sobreutilización de los recursos del suelo y del agua, la pérdida de hábitat por estas y otras causas y el cambio climático, son considerados para el país como los principales impulsores directos de cambio que aumentan la pérdida de biodiversidad (Capítulo I). 

Estos impulsores directos de cambio provienen principalmente de la falta de visión y de trabajo intersectorial. Los esfuerzos para alinear los diferentes sectores son dispersos y poco sistemáticos. Los fondos son escasos, así como la capacidad humana y las herramientas disponibles para lograrlo. Se requiere un enfoque de Estado para alcanzar la integración de elementos de la biodiversidad en asuntos sectoriales e intersectoriales (Capítulo III), que guíe el alineamiento de instituciones y sector privado hacia un mismo objetivo de conservación y uso sostenible. Este es uno de los campos de acción más importantes para revertir las tendencias negativas en la pérdida de biodiversidad.  La incorporación del sector privado, en todas las formas posibles, es uno de los retos más grandes que tiene el país.

Sin embargo, como se vio también en el Capítulo I y en los Capítulos II y III, y anexos respectivos, los esfuerzos para disminuir los impulsores de cambio, son significativos y se avanza rápidamente y como nunca antes, en generar información y mecanismos de planificación, administración, control, coordinación, financiamiento, monitoreo ecológico y medidas de conservación en los ecosistemas mas amenazados, como son los de aguas continentales y los marino-costeros y así mismo, para fortalecer los ecosistemas boscosos.

Se han tenido avances significativos en sectores como turismo, agricultura y planificación nacional con el Plan Nacional de Desarrollo que incluye temas de DB, por lo menos de manera formal.  Se han generado además, avances en procesos de integración con otros convenios tales como CITES, RAMSAR, Cambio Climático, el Tratado sobre Recursos Fitogenéticos de la FAO, el convenio de Lucha contra la Desertificación y la Sequía y con los convenios subregionales de la región centroamericana.  La región tiene amplia experiencia en el tema de la integración y uno de los temas donde se trata de reflejar esta integración, es en biodiversidad

Es sin duda también un enorme avance, la definición de metas de conservación, por parte del SINAC, en el marco de la iniciativa Costa Rica por siempre, cuyo objetivo es convertir a Costa Rica en el primer país en desarrollo que cumpla las metas asumidas bajo el Programa de Trabajo en Áreas Protegidas de la CDB, mediante la consolidación de un sistema de áreas protegidas terrestres, marinas y de agua dulce ecológicamente representativo y eficazmente administrado. Recién definidas y aún no divulgadas a todos los involucrados, el país cuenta ya con estas metas sobre representatividad ecológica y efectividad del manejo de las áreas silvestres protegidas, establecidas entre otros, con base en el análisis de la propuesta de vacíos de conservación (GRUAS II) y en línea con el Programa de Trabajo de AP del CDB (Apéndice IIIB). El reto es su implementación, sistematización y el establecimiento de un proceso estable de obtención de información, que se encuentre dentro de un mecanismo también estable en la estructura del SINAC. El apoyo de la academia es vital para poder realizar la medición de los indicadores bajo el marco de proyectos conjuntos con SINAC, de forma tal que el financiamiento no se vuelva una variable indispensable.

Por lo tanto, bajo esta perspectiva, se puede decir que Costa Rica está contribuyendo al cumplimiento de la meta al 2010 de “Contribuir significativamente a reducir el ritmo de pérdida de diversidad biológica” (Capítulo IV). 

Para Costa Rica, la implementación del CDB ha sido un impulso y una tarea importante en su agenda de conservación desde su ratificación en el año 1994. La aplicación del Convenio con sus fortalezas y debilidades, ha contribuido, entre otros aspectos, a aumentar la conciencia en ciertos sectores sobre la importancia de la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, para promover un incremento en la investigación y conocimiento sobre la biodiversidad, para fomentar la movilización de recursos a nivel nacional e internacional, para proveer de herramientas técnicas y científicas que contribuyan a una gestión sostenible de la biodiversidad, incluyendo la toma de decisiones a todo nivel, a fomentar la creación de capacidades, así como a promover y fortalecer la participación de los actores pertinentes para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad.

Como acciones futuras que se le recomiendan al Convenio, está un mayor apoyo a los puntos focales nacionales de países en desarrollo para que puedan ejercer de manera más eficaz su función de coordinación en la aplicación del Convenio. Por otra parte, El GEF, como mecanismo financiero del CDB, debe ser remozado para que sus procedimientos sean más ágiles y permitan acceder a los recursos de forma más fácil y en menor tiempo, esto aplica también a las agencias de implementación del GEF. El generar instrumentos de aplicación en temas de los programas de trabajo, indicadores, cambio climático, especies invasoras y que estos sean fáciles y prácticos, es una necesidad imperiosa para avanzar en la meta 2010 y mas allá. Seguir mejorando las directrices para la elaboración de Informes de País, como ha venido sucediendo desde el primer informe, es una tarea que será muy bien recibida.  Al respecto y como conclusión general sobre el Informe, puede decirse que este Cuarto Informe de País ha permitido visualizar la situación de la biodiversidad en forma más integral, lo cual no es solo de utilidad  para el CDB, sino que también cumple con el objetivo principal de contribuir con el país, al suministrar el panorama nacional de la situación actual de la biodiversidad, y con ello colaborar para que se tomen las medidas pertinentes para su eficaz implementación, tanto en el ámbito nacional como global. 

Introducción

El IV Informe de País al Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), se elaboró tomando en consideración las directrices emitidas por la Secretaría del Convenio, las cuales fueron preparadas con base en las experiencias y lecciones aprendidas de los informes de país anteriores, en particular el segundo y tercero. 

Por primera vez para los países parte del Convenio, el informe dejó de ser un cuestionario de múltiples opciones, para pasar a ser un texto narrativo de análisis sobre el estado de situación de la biodiversidad, así como una importante herramienta de revisión y toma de decisiones sobre el cumplimiento del Convenio a escala nacional. Además, brindó a cada parte la oportunidad de divulgar los alcances del Convenio, generar discusiones nacionales con diferentes actores, en torno a su biodiversidad y tener una visión más realista de la situación mundial. 

El Informe consta de 4 capítulos principales.  Se inicia con una breve reseña de Costa Rica y su gente para entender con mayor claridad el estado de situación y los avances del país para conservar y utilizar sosteniblemente su biodiversidad. 

El primer capítulo, Panorama de la situación de la diversidad biológica.Tendencias y amenazas ilustra en forma no exhaustiva, el estado del conocimiento, las amenazas y tendencias, así como los esfuerzos nacionales para contrarrestar estas tendencias.  El segundo capítulo, Situación Actual de la Estrategia Nacional de Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad y su Plan de Acción, brinda una perspectiva sobre la implementación de la Estrategia, las lecciones aprendidas en su ejecución y seguimiento, obstáculos para su ejecución y recomendaciones para su actualización.

El tercer capítulo, Integración sectorial e intersectorial  trata las relaciones intersectoriales y la manera en que los sectores han integrado en sus acciones los asuntos relacionados con biodiversidad.  El cuarto capítulo, Conclusiones: Progreso hacia la Meta 2010 y Aplicación del Plan Estratégico, resume las conclusiones generales, avances hacia la meta 2010 y algunas reflexiones relativas al Convenio sobre la Diversidad Biológica, así como algunas acciones que se requiere emprender  en apoyo al avance del país en el tema.

Finaliza el informe con un apartado de referencias, los apéndices solicitados en las directrices y  los anexos que el país proporciona para ahondar en aspectos tratados en el Informe.

Este informe ha sido preparado con el apoyo financiero del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), por medio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

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IV Informe de País - Costa Rica