Defensa

Los opistobranquios han desarrollado novedosos sistemas de defensa. Los grupos más primitivos dependen de la concha en un grado u otro. Una gran variedad de productos químicos han sido encontrados en estos animales. Por ejemplo, Thompson (1998) describe la presencia de secresiones ácidas que son producidas por algunos opistobranquios cuando los animales son molestados. Sin embargo, el sistema químico de defensa más común es la producción de metabolitos secundarios como los terpenoides. Estos compuestos son obtenidos a través de la ingestión de esponjas, algas y tunicados, entre otros y posteriormente transformados por los opistobranquios en compuestos similares con más o menos actividad que los originales. Los metabolitos de defensa están normalmente distribuídos en áreas expuestas de los animales y en otros casos estan concentrados en estructuras especializadas como las glándulas del manto.

 


Hypselodoris ghiselini

 

Los nudibranquios aeólidos se alimentan normalmente de anémonas, hidrozoos y otros cnidarios los cuales tienen células urticantes llamadas nematocistos. Este grupo de opistobranquios almacenan los nematocistos no disparados en sacos especializados en las puntas de las papilas del dorso que luego son usados para su propia defensa.

 

Navanax inermis
Planaria imitando opistobranquios

Las coloraciones brillantes de numerosos opistobranquios también juegan un importante papel defensivo y están relacionadas con la presencia de químicos tóxicos o disuasivos.



Elysia pusilla


Algunas especies de opistobranquios y otros organismos marinos como planarias, holoturias, crustáceos y caracoles marinos han adoptado patrones de coloración semejantes a algunos opistobranquios defendidos químicamente con el objeto de ser confundidos con éstos por depredadores potenciales. Muchos opistobranquios presentan coloraciones crípticas que les permiten pasar inadvertidos como en el caso de Elysia pusilla.

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