Generalidades
Los hongos poseen características muy particulares
que los hacen diferentes de las plantas, ya que no elaboran su propio
alimento mediante la fotosíntesis como ellas sino que viven a
expensas de otros organismos, vivos o muertos. También se diferencian
de los animales porque no poseen la capacidad de desplazarse o moverse
sobre el medio o superficie en que crecen. Constituyen un grupo de seres
vivos que pueden estar formados por una sola célula (unicelulares)
o por muchas (pluricelulares).
Los hongos se originan a partir de esporas,
que son células especializadas que tienen la misma función
que las semillas en las plantas. Cuando las esporas encuentran las condiciones
adecuadas de humedad, temperatura, luz y nutrientes, entre otras, germinan
y producen hifas, que son unas
estructuras filamentosas que constituyen la unidad estructural fundamental
de la mayoría de los hongos.
Las hifas se ramifican y forman una masa algodonosa llamada
micelio, que se extiende sobre
el medio o superficie (como tierra o madera, entre otros) y produce
los cuerpos fructíferos.
En realidad, el hongo lo constituye el micelio, y los cuerpos fructíferos
son el equivalente de los frutos en un árbol. Los cuerpos fructíferos
son las estructuras que se ven a simple vista sobre un sustrato, medio
o superficie y su función es producir esporas (que serán
dispersadas por el agua, el viento, insectos u otros elementos), después
de lo cual mueren. Los cuerpos fructíferos son estacionales y
aparecen sólo en ciertas épocas del año, pero el
micelio permanece sobre el sustrato, incluso durante cientos de años.
Los hongos juegan un papel muy importante dentro de sus
hábitats naturales, ya que al ser organismos descomponedores
y reciclar gran cantidad de desechos orgánicos pueden transformar
la materia muerta, devolviendo al medio ambiente elementos y sustancias
asimilables por otros seres vivos como plantas y animales, lo cual permite
el flujo de energía y nutrientes a través de los ecosistemas
naturales.
También forman asociaciones de beneficio mutuo
(simbiosis) con las raíces
de algunas plantas; a esta asociación se le llama micorriza.
Como resultado, el hongo absorbe carbohidratos de las raíces,
que a su vez obtienen del hongo elementos químicos como nitrógeno
y fósforo, necesarios para su crecimiento. Entre las algas y
algunas especies de hongos se da otro tipo de asociación simbiótica,
ya que mediante ésta se crean los líquenes,
que son organismos totalmente diferentes a las plantas y a los mismos
hongos.
Debido a que poseen una capacidad extraordinaria de adaptarse
y desarrollarse sobre cualquier medio o superficie, tanto terrestre
como acuática, no sólo en bosques sino en ciudades y otros
ambientes humanos, los hongos se pueden encontrar por todo el mundo
y en todos los medios. Poseen la capacidad de crecer tanto en ambientes
naturales, como en tela, cuero, plástico, hule, metales, vidrio,
papel, carbón, alimentos o cualquier otra sustancia o residuo.
Por ello, en algunos casos pueden resultar muy destructivos, como por
ejemplo cuando atacan alimentos almacenados o cultivos de valor económico
o causan enfermedades en plantas o animales, incluyendo humanos.
Sin embargo los hongos tienen gran importancia para la
medicina, la alimentación y la industria.
Algunos hongos tienen cuerpos fructíferos
visibles a los ojos humanos, son los llamados macrohongos,
también conocidos como setas o champiñones. Otros, llamados
microhongos, sólo se
pueden ver con lentes de aumento.