Macrohongos
El término macrohongo –también
seta o champiñón- se utiliza para referirse a la estructura
reproductiva o cuerpo fructífero de un hongo que se observa
fácilmente a simple vista. En realidad, el hongo como tal lo
constituye una serie de filamentos generalmente no visibles para el
ojo humano, que se desarrollan sobre una superficie (suelo, madera,
estiércol, etc.) y fructifican cuando las condiciones ambientales
(como temperatura, luz, acidez del suelo, humedad) son las adecuadas.
La mayoría de los macrohongos se encuentra en
el grupo Basidiomycota; sin embargo, muchos del grupo Ascomycota que
son llamativos por su tamaño, forma o color también
se consideran macrohongos. En resumen, macrohongos son todos aquellos
hongos generalmente carnosos que, por su tamaño, color y forma,
se pueden observar a simple vista.
Los cuerpos fructíferos más comunes son
los carnosos, formados en su mayoría por un sombrero o parte
superior llamada píleo.
El tejido generalmente fértil que se encuentra debajo del píleo
y que forma parte de este se llama superficie
fértil cuando se trata de especies del grupo Ascomycota
e himenóforo
cuando son del grupo de Basidiomycota.
Esta superficie fértil o himenóforo puede
ser totalmente lisa o estar formada por lamelas (láminas), venaciones,
arrugas, dientes, poros, etc., que se encuentran cubiertos o tapizados
por estructuras microscópicas reproductoras especializadas (ascas
y basidios) que producen las
esporas. Además, poseen un pie o talo que se denomina estípite.
En algunas especies el estípite
puede estar ausente (en cuyo caso son sésiles)
o ser de tamaño muy pequeño. La parte interna del píleo
y del estípite se llama contexto.
Principales partes de un macrohongo tipo “sombrilla”

Los macrohongos pueden encontrarse creciendo en forma solitaria, dispersos
(varios dentro de una misma área), gregarios (muy próximos
pero no enlazados entre sí) ó cespitosos (juntos formando
racimos y con una base en común). El sustrato donde se desarrollan
puede ser terrestre (sobre el suelo), coprófilo (sobre boñiga),
lignícola (sobre madera) o fungícola (sobre otros hongos).
También pueden encontrarse creciendo de forma parasítica
sobre otros seres vivos.