Familia Fulgoridae

O'Brien, L.

Los fulgóridos son muy grandes y llamativos, variando de los 7 a los 95 mm de longitud. Por lo general tienen alas anteriores crípticas de color cafesusco opaco, ya que ellos se posan sobre troncos de árboles o arbustos, pero frecuéntemente muestran color rojo, anaranjado o amarillo en la base de las alas posteriores y varias especies presentan manchas en forma de ojo, también como coloración de protección. La característica única distintiva de este grupo es la presencia de venas transversales en el área anal y apical de las alas posteriores. Algunas especies poseen una proyección de la cabeza con forma exajerada. El Neotrópico posee la cantidad de géneros y especies más grande de estos insectos arborícolas de todas las áreas biogeográficas, con 67 géneros y 253 especies. En Costa Rica han sido reportadas 20 especies en 15 géneros.

Los huevos son puestos en un grupo que semeja una masa de huevos de mántido o son puestos en grupos sobre los troncos de los árboles, pegados unos con otros por medio de un fluido proveniente del conducto reproductivo de la hembra y cubiertos con cera. A pesar de que la mayoría de los homópteros producen cera, los fulgóridos son los que más lo hacen y algunas veces acarrean manojos mucho más largos que su cuerpo. De sólo 4 especies han sido asociadas las ninfas con sus adultos.

En esta familia se incluye la famosa machaca (Fulgora sp) que se creía erroneamente que era luminiscente. Su cabeza semeja un maní o una cabeza de lagarto y quizá debido a esto fué usado por los curanderos indígenas como uno de sus amuletos. Es probable que su forma pueda ser una defensa contra la depredación por las aves. Esta especie no ha sido estudiada ya que aparentemente son muy poco comunes. Existe una historia muy común principalmente entre los varones pretensiosos, de que si uno es picado por una machaca, se debe tener relaciones sexuales dentro de las 24 horas siguientes o si no muere. Esto lo hacen confiados en que alguna voluntaria probablemente se ofrescerá a salvarles la vida.

Los Fulgoridae son fáciles de colectar. Si uno sostiene entre los dedos un frasco de vidrio y lo aproxima lentamente al insecto posado sobre un tronco, éste puede desplazarse hacia uno de los lados alrededor del árbol o brincar hacia el frasco que lo concidera como espacio vacío. Las especies de esta familia frecuentemente son atraidas por la luz artificial. Algunas aves como golondrinas y mosqueros se sabe que comen fulgóridos. En México se han visto grandes cantidades de Cerogenes auricoma volando al amanecer, en enjambres, recordando copos de nieve, al reflejarse el sol en su cera. La especie Phrictus diadema ha sido reportada como plaga de cacao en Brasil.

Bibliografía recomendada