Los adultos son potentes voladores teniendo la capacidad de recorrer varios kilómetros. Los huevecillos, larvas y pupas son acuáticos. Los diminutos huevecillos (Fig__) son colocados por la hembra adheridos a rocas o vegetación sumergida, en grupos de varios cientos y generalmente recubiertos de un material gelatinoso. Las larvas (Fig__) son cilíndricas, en forma de boliche, con órganos especializados para sugetarse a las piedras o vegetación sumergida, por medio de una propata en la región torácica y un anillo terminal, ambos con numerosos dientecillos. El desplazamiento de la larva ocurre como el del gusano medidor, haciendo uso de la pata torácica. Además se puede desprender y por medio de un potente hilo de seda producido por sus grandes glándulas salivales, se deja llevar por varios centímetros, en el curso de la corriente. La pupa también adherida al sustrato, está recubierta por un capullo y presenta en la región anterior del cefalotórax una serie de filamentos o tubos respiratorios, más o menos complicados (Fig__). La duración del ciclo de vida varía dependiendo de la temperatura y según la especie entre uno y dos meses.
Se reconocen unas 1000 especies de simulíidos, de los cuales unas dos docenas se encuentran en Costa Rica. A los moscos del café se les encuentra en zonas al nivel del mar, hasta las grandes alturas. En Costa Rica son especialmente abundantes en el Valle Central, asociados a quebradas con corrientes de marcada velocidad, con cascadas y buena aireación.
Los simulíidos afectan al hombre y a los animales, bien por sus molestas picaduras y sus consecuentes problemas de alergias, o porque son transmisores de parásitos. Son de hábitos diurnos y atacan de preferencia en días soleados. En Costa Rica una especie viciosamente picadora del hombre, es el Simulium quadrivittatum, especie pequeña, de color negro.