Familia Cicadidae (Chicharras)

Young, A.M.

Los cicádidos o chicharras son los miembros más grandes en tamaño de los Homoptera, y su forma corporal característica es reconocible de forma inmediata (Figura). Generalmente son insectos gruesos y robustos, con una longitud entre 10 a 50 mm en las especies de Costa Rica. Son cafés, verdosas, negras o grisáceas, con sus cuerpos con patrones de coloración moteados, o de áreas brillantes u opacas. Mientras la mayoría de las 23 especies conocidas de Costa Rica (en 6 géneros) presentan alas transparentes o ligeramente opacas de una longitud dos veces el largo del cuerpo, algunas especies poseen alas llamativamente manchadas con parches o puntos negros. Las chicharras son fácilmente reconocidas no sólo por su gran tamaño, sino también por la presencia de tres ocelos, ojos compuestos bulbosos y órganos productores de sonidos en los machos. A diferencia de muchos otros Homoptera, las chicharras no saltan, y sólamente los Fulgoridae se aproximan en tamaño a las chicharras.

Las Cicadidae estan ampliamente distribuidas por todo el país, sin embargo sólo un grupo relativamente pequeño de especies son notables por sus fuertes cantos específicos de cada especie. A pesar de que los adultos de muchas especies no se les ve fácilmente, ya que se esconden alto en los troncos de los árboles y entre el follage, sí se les oye muy fácilmente. Los sonidos de las chicharras son muy audibles para los humanos, siendo producidos por órganos situados en la base del abdomen llamados timbales. Los machos poseen además una cavidad corporal más grande que las hembras lo que les ayuda a amplificar el sonido, facilitando la comunicación a largas distancias. Los machos de algunas especies muestran el comportamiento de cantar en coros sincronizados, mientras que otros cantan individualmente. El canto de muchas especies ocurre a través del todo el día, sin embargo las chicharras cantan intensamente al anochecer. Se cree que el canto es utilizado para cortejo. En Costa Rica, algunas especies cantan durante días muy nublados y aún en días con lluvias ligeras, mientras que otras son más activas en días soleados. Cuando una chicharra vuela, o es apresada por un ave o una persona, emite un sonido estridente parecido a un graznido, muy diferente a su elaborado canto normal.

Las hembras colocan sus huevos en ranuras que ellas perforan en tejidos leñosos vivos o muertos de ciertas plantas. Las ninfas recién emergidas caen y cavan en el suelo donde chupan savia de raíces usando un estilete. Los adultos chupan la savia de ramas de árboles. El tiempo transcurrido entre huevo y adulto se desconoce para las especies de Costa Rica. Pero algunas especies en otras partes del mundo poseen ciclos de vida que tardan varios años. A pesar de que hay poca evidencia directa de específicidad de las chicharras con respecto a las plantas de que se alimentan, varias especies en los bosques de Costa Rica emergen con mucha frecuencia alrededor de grandes árboles de leguminosas como Pentaclethra en las tierras bajas del Atlántico. La mayoría de las chicharras se encuentran en los bosques, sin enbargo algunas especies se les encuentra en árboles de sombra en las plantaciones de café y otras en potreros. A pesar de que todas las chicharras de Costa Rica son activas como adultos todo el año, algunas emergen en grandes cantidades en la estación lluviosa, otras en la estación seca y unas pocas durante la mayor parte del año. Los adultos emergen en la noche después de cavar hacia la superficie del suelo, dejando atrás una muda o cascarón cafesusco, generalmente colgando en el follage del sotobosque. Lagartijas, aves y roedores son algunos de los animales que depredan las ninfas cuando éstas se preparan para mudar a adultos. Algunos tipos de hongos matan ninfas en el suelo. Las hembras de algunas especies son atraídas a las luces eléctricas en las noches.