Las larvas son reconocidas fácilmente por tener los tres notos torácicos fuertemente esclerotizados, por tener sus branquias abdominales altamente ramificadas y por su denso cepillo de setas adyacente a cada uña anal. Construyen habitáculos fijos sobre las piedras, troncos, ramas u otros sustratos disponibles en ríos y quebradas de todos los tamaños, velocidades y temperaturas. Estas larvas hilan una red de captura de seda en la abertura del habitáculo. Unas pocas construyen sus habitáculos y redes arriba del nivel del agua, sobre la superficie del agua y sobre las piedras, en la zona de salpicado. Otras construyen cavidades en rocas suaves y algunas confeccionan un habitáculo muy irregular y hacen su red entre las raices sumergidas de las plantas. Unas se alimentan de diatómeas, otras de algas y partículas de detritus de un amplio ámbito de tamaños, asi como de pequeños invertebrados acuáticos capturados en la red. Algunas especies hilan redes con agujeros de diámetros específicos y esto determina el tamaño de las partículas de alimento que consumen. Las larvas son capaces de producir sonidos por raspado del borde del femur protorácico contra estrías transversas de la cara inferior de la cabeza. Los adultos machos de muchas de las especies de Centromacronema, Macronema y Macrostemum de Costa Rica, se ven volando en enjambres durante el día y no son atraidas fácilmente por las luces.