Los adultos generalmente son activos en la noche y pueden volar atraidos hacia las luces. La mayoría se alimentan de excreciones melosas de otros insectos y polen, pero unos pocos son depredadores. La presenencia de un órgano timpánico en la base de las alas los capacita para detectar y evitar a los murciélagos. Algunas especies se ha demostrado que ejecutan un cortejo complicado involucrando llamadas transmitidas por el sustrato donde se encuentran y que producen por bibraciones del abdomen. Otras golpean sus alas contra el sustrato o tienen órganos estridulatorios. Los huevos de forma oval, pedicelados son depositados solitarios o en grupos sobre el follaje. Las larvas son similares en apariencia a las de los Hemerobiidae pero pueden ser distinguidas por la presencia de un empodio en forma de tallo sobre las uñas tarsales. Las larvas de la mayoría de los géneros son de apariencia jorobada, de movimientos lentos y con numerosas setas toráxicas en forma de gancho, entre las cuales se colocan una gran variedad de basuritas o restos de presas. En unos pocos géneros las larvas son delgadas, de movimientos rápidos y no acarrean basuras. Todas las larvas son depredadoras y la mayoría de ellas se alimentan de insectos de cuerpo blando que encuentran en el follaje. Sin embargo, las larvas de las especies del género Nacarina, que incluye al menos 2 especies de Costa Rica, se alimentan de larvas de hormigas en los nidos de éstas. Los capullos de seda de forma redondeada son tejidos sobre el follaje.