Familia Tachinidae

Wood, D. M.

Los taquínidos adultos varían en tamaño desde los 2 a los 20 mm de longitud. A pesar de que casi todos son de forma similar a la mosca común, unos pocos son delgados y con forma de avispa y los miembros del género Trichopoda semejan abejas meliponinas (del género Trigona). En Costa Rica pueden haber unas 2000 especies. Son encontradas en todos los hábitats y en todas las elevaciones, y muchas de ellas aún no han sido nombradas. Casi todos son activos sólo en las horas soleadas del día pero unos pocos son de hábitos crepusculares o nocturnas. Generalmente son muy activos y rápidos, y no permanecen en reposo por más de unos pocos segundos, y por lo tanto son difíciles de colectar. Muchas especies, principalmente las más grandes son de cuerpo duro y muy peludas y frecuéntemente de colores vistosos (el abdomen puede ser anaranjado, azul, ocre o amarillo con el extremo negro). La mayoría de estos taquínidos grandes y peludas se les encuentra sólo a elevaciones superiores a los 1000 m, donde pueden ser encontradas sobre flores o excreciones melosas. La mayoría de las especies que se encuentran en las montañas de Costa Rica y Panamá son endémicas de esta área, existiendo especies relacionadas en Guatemala y Los Andes. A bajas elevaciones la mayoría de los taquínidos son menos espectaculares; hay unas pocas especies del género Belvosia, grandes y negros con un abdomen con el extremo dorado y otros pocos que son completamente negros, pero la mayoría son grises y se asemejan a los Sarcophagidae, siendo fácilmente confundidos con ellos. Sin embargo los sarcofágidos (al menos en la subfamilia Sarcophaginae) poseen 3 franjas negras en la parte dorsal del tórax, mientras que casi todos los taquínidos semejantes a sarcofágidos pueden tener cuatro franjas o ninguna. Estas especies son encontradas frecuentemente sólo en excreciones melosas y pueden ser atraídas derramando miel sobre la vegetación.

Las larvas de todos los Tachinidae cuyos hábitos se conocen son parasitoides internos de otros insectos (además de algunas arañas y ciempiés). Al comienzo de su desarrollo son verdaderos parásitos, consumiendo los cuerpos grasosos sin producir daños serios a su hospedero. Sólo en el último estadío, las larvas destruyen a su hospedero, a pesar de que hay unas pocas especies que no lo hacen y el hospedero puede sobrevivir y completar su desarrollo. Los hospederos de la gran mayoría de los taquínidos son orugas de Lepidoptera. Las hembras de algunas especies escoge un hospedero apropiado y depositan un huevo directamente sobre él. Pero la mayoría de los taquínidos no necesita encontrar directamente un hospedero para parasitarlo. Los Tachinidae de setas largas depositan huevos a punto de eclosionar sobre plantas apropiadas; las larvas que salen de estos huevos esperan, como lo hacen las garrapatas, a que un hospedero apropiado pase para sugetarse a él, penetrarlo y completar su desarrollo. Las especies del género Belvosia así como muchas de las especies semejantes a sarcofagidos de las tierras bajas, ponen huevos diminutos con una concha dura que son adheridos al follaje. Cuando son comidos por el hospedero correcto, los huevos eclosionan y las pequeñas larvas perforan el tracto digestivo para completar su desarrollo dentro de la cavidad corporal. Un tercer grupo de especies dispersan sus huevos en el suelo o sobre troncos podridos donde existe la posibilidad de que hayan larvas de Scarabaeidae o Cerambycidae. Las larvitas recién emergidas se desplazan casi a ciegas entre el suelo o la madera en busca de sus hospederos. De los cientos que son depositados, pocos tienen éxito.

La pupación ocurre en el suelo dentro del pupario formado por la cutícula del último estadío larval. Alli están relativamente protegidos de hormigas y otros depredadores. Sin embargo no pueden resistir ataques de himenópteros parasíticos.