Familia Tipulidae

Gelhaus, J.

Los tipúlidos constituyen una gran familia de moscas de distribución mundial, de forma característica y comúnmente vistas aún por los observadores casuales. Los adultos pueden ser reconocidos por las siguientes características: cuerpo delgado, de longitud que varía desde unos pocos hasta los 60 mm. Presentan patas muy largas y delgadas, fácilmente desprendibles de su cuerpo en la base del fémur. El tórax tiene una sutura en forma de V que divide el mesonoto en dos. Las alas son angostas con patrones de coloración variables y una venación también variable, pero siempre con 2 venas anales. En las especies de Costa Rica los ojos son sin pelos, no hay ocelos y frecuentemente tienen un rostro visible o piezas bucales alargadas. La coloración del cuerpo es principalmente de tonalidades café, aunque hay especies con colores llamativos y contrastantes. Las larvas presentan la cutícula unida al rededor de mitad de la cabeza, permitiéndole retraerse y espiráculos abdominales terminales rodeados por 5 ó 6 lóbulos carnosos.

Comúnmente son reconocidas tres subfamilias: Cylindrotominae, Limoniinae y Tipulinae. De estas, sólo las dos últimas se encuentran en Centro América. De las más de 15000 especies descritas de tipúlidos en el mundo, sólo 225 especies en 56 géneros y subgéneros han sido registradas para Costa Rica y paises vecinos; este número seguramente representa sólo una pequeña parte de la fauna que realmente se encuentra en Costa Rica y puede aumentar mucho si se le le dá un mayor énfasis a su colecta y estudio.

Los adultos de Tipulidae pueden ser encontrados en hábitats variados: a lo largo de corrientes de agua, en bosques nubosos, en suampos y aún en desiertos, pero generalmente cerca del hábitat de las larvas. Pueden ser colectados con una red de mano, en trampas Malaise o son frecuéntemente atraidos por las luces. En el campo los adultos se preservan mejor secos dentro de sobres y luego son montados colocándolos de lado sobre triángulos o rectángulos de cartulina. Las larvas pueden encontrarse en una gran variedad de hábitats acuáticos y terrestres y son comunes en los sedimentos o entre las hojas del fondo de corrientes o escurrideros, en bromelias epífitas, troncos podridos y otra materia vegetal en descomposición, hongos, musgos y suelo del bosque. Unas pocas especies pueden causar daño económico a cultivos agrícolas. Sólo en un porcentaje muy pequeño de las especies (<5%) se ha conseguido asociar las larvas con sus respectivos adultos y los inmaduros de muchos géneros aún no se han descubierto.

Bibliografía recomendada