Familia Mycetophilidae

Grimaldi, D.A.

Los micetofílidos o mosquitos de los hongos son de 2 a 13 mm de largos con patas alargadas, las cuales tienen 1 ó 2 espolones al extremo de cada tibia, coxas grandes, pastas frecuentemente muy espinosas, con una cabeza pequeña y con apariencia general de ser jorobadas (la unión de la cabeza con el protórax esta relativamente baja) (Figura). Los ocelos laterales están frecuentemente cerca de los bordes internos de los ojos. Las alas frecuentemente con manchas, tienen una venación bastante variable y algunas veces reducida. Las antenas son largas con muchos segmentos, algunas veces tan largas como su cuerpo. Generalmente son de cuerpo amarillo con manchas más oscuras en el abdomen, pero también pueden ser completamente café oscuras y negras, algunas veces con porciones amarillas llamativas. Las genitalias de los machos por lo general son muy complicadas. Existen alrededor de 2200 especies de micetofílidos conocidos en el mundo, en unos 150 géneros. A las subfamilias reconocidas por los taxónomos americanos, los taxónomos europeos les dan frecuentemente el rango de familia. En Costa Rica sólo hay especies representantes de 3 subfamilias, Ditomyiinae, con alrededor de 5 especies conocidas, Keroplatinae, que es la más conocida en Costa Rica, Lygistorrhininae, con dos especies conocidas y Mycetophilinae con más de 300 especies en Costa Rica, más de la mitad de las cuales aún no han sido descritas.

Los adultos poseen un período de vuelo crepuscular o nocturno y son encontrados donde las larvas se crían, más abundantemente en el bosque húmedo. Las larvas son claras a blanquecinas, algunas veces con patrones intrincados de pigmentación llamativa en la parte superior y con la cabeza oscura. Las larvas de la mayoría de las especies, particularmente las de la subfamilia Mycetophilinae, infestan varios tipos de hongos carnosos y además algunos de los más duros hongos leñosos, alimentandose directamente de ellos. Otras larvas, principalmente las de la subfamilia Keroplastinae pueden ser encontradas bajo troncos o en madera muy podrida, probablemente alimentandose de micelios de hongos. Algunas construyen redes de hilos mucosos entrelazados para artrapar pequeños artrópodos de los que se alimentan. Este hábito está más desarrollado en las especies de la subfamilia Keroplatinae que viven en cavidades bajo pedrones, y en el cielo de cavidades o cuevas. Se conoce de algunas larvas que habitan los túneles de las lombrices, nidos de aves y mamíferos, y algunas que se alimentan de musgos y hepáticas. Para la colecta de adultos la trampa Malaise es lo más eficaz, los cuales son luego montados en triángulos de papel o en alfileres minutos. La historia natural y ciclos de vida de muchísimos Mycetophilidae aún quedan por conocerse y describirse.

Bibliografía recomendada