Los machos se posan en puntos fijos característicos tales como parches soleados, sobre rocas en cauces de ríos o al lado de animales muertos, donde esperan a las hembras para volar tras ellas. Ellos generalmente atrapan a las hembras en pleno vuelo, y pueden ser engañados y capturar pequeños objetos, como piedritas, si son lanzadas cerca de sus perchas.
Los sarcofágidos adultos requieren de azúcares como su combustible para el vuelo. Estos azúcares normalmente son obtenidos de las sustancias melosas que producen algunos homópteros, del nectar de las flores y de nectarios extraflorales o de frutos reventados. Si los adultos no consiguen azúcares, no viven lo suficiente como para reproducirse. Algunas hembras son incapaces de producir huevos sin alimento proteínico. Estas sustancias generalmente son obtenidas de animales muertos o de excrementos de mamíferos pero también pueden ser obtenidas de otras fuentes como los aminoácidos de las excreciones melosas de los homópteros. Las larvas de algunas especies se alimentan de bacterias que son extraidas por filtración de los líquidos de los excrementos o de insectos, caracoles o vertebrados muertos. Algunas larvas atacan huevos de tortuga, de lagartija, de saltamontes y de arañas. Otras atacan adultos de escarabajos, saltamontes, mántidos, milpiés, caracoles, lombrices, ranas, lagartijas, tortugas o cachorros de mamíferos. Sin embargo la alimentación de las larvas se desconoce para la mayoría de las especies.