El hecho de que las especies acuáticas permanezcan
fijas al sustrato dentro de las quebradas, permite que los humanos las
utilicen como indicadores biológicos de calidad del agua, ya que sus
poblaciones responden de manera sensible a los cambios físicos y químicos
que ocurren en una quebrada o río.
Algunas especies
semiacuáticas han sido utilizadas con mucho éxito en el control del
crecimiento de plantas acuáticas no deseadas en lagos.