¿Una costa sin igual en todo el Caribe?

Desde abril de 1999 hasta marzo del 2001, el Departamento de Malacología del INBio ha realizado actividades relacionadas con el inventario de los moluscos marinos del Caribe costarricense, mediante ocho giras de recolecta en el Área de Conservación La Amistad Caribe. Dicho trabajo ha formado parte del convenio entre el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) y el Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica (MINAE), financiado por el Gobierno del Reino de los Países Bajos (Holanda). El apoyo científico y taxonómico ha sido aportado principalmente por los doctores José Espinosa, del Instituto de Oceanología de la Habana, Cuba, y Jesús Ortea, de la Universidad de Oviedo, España, quienes han publicado los resultados de este trabajo en la revista hispano-cubana Avicennia.

Inicialmente, el inventario se ha concentrado en las áreas marinas que presentan mayor biodiversidad, tales como los arrecifes coralinos que predominan hacia el sur de Cahuita (arrecifes de Cahuita y Manzanillo), y se ha enfocado muy especialmente el Refugio de Vida Silvestre Gandoca - Manzanillo.


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Debido a la gran cantidad de nuevas y raras especies encontradas durante el desarrollo de esta labor, se continúa concentrando la atención en esta área, donde, al igual que en el resto de Costa Rica, los moluscos han sido poco estudiados. En el área estudiada, desde Cahuita hasta Gandoca, se ha identificado un total de 484 especies (341 gasterópodos, 122 bivalvos, 14 poliplacóforos, 5 escafópodos y 2 cefalópodos).

Los resultados de este inventario inicial están publicados en el catálogo "Moluscos Marinos del Mar Caribe de Costa Rica: desde Cahuita hasta Gandoca," suplemento de la revista Avicennia.(suplemento 4, 2001) Dicho catálogo presenta una referencia a un espécimen representado en la colección del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) por un testigo, o por un lote de ejemplares de cada una de las especies recolectadas. Estos testigos de referencia exhiben un código alfanumérico, editado junto con la especie, que permite obtener información sobre estos por medio de Internet (http://atta.inbio.ac.cr).

De las especies identificadas, 233 (47,8%) representan nuevos registros para la fauna marina de Costa Rica, y 292 especies (60,3%) se reportan por primera vez en el área estudiada. Un género y 34 especies (7%) se han descrito como nuevos para la ciencia. Se han recolectado especies de géneros que no habían sido reportados en el Caribe (Ancula y Phillinopsis), así como otras especies que mostraban un solo representante (Eubranchus y Dendrodoris), e incluso especies de géneros que se encontraban representados únicamente en el Caribe insular (Rissoella). Otros géneros (Doto) duplican el número de especies conocidas hasta el momento en todo el Caribe. El incremento medio del inventario consistió en 112 especies por gira.

Por otra parte, el área de estudio ocupa una posición intermedia entre dos zonas del Caribe continental, donde importantes faunas de moluscos han sido descritas recientemente: Honduras e Isla Guanaja (Petuch,1987) y Bocas del Toro, Panamá (Olsson y Mcginty, 1958). Varias de las especies de Petuch fueron sinonimizadas posteriormente, ya que habían sido descritas como fósiles en otros puntos del Caribe, en tanto que se mantenían vivas en el Caribe continental. Algunas de las especies descritas en Bocas del Toro se encuentran en nuestra área de estudio; sin embargo, aquellas que presentan desarrollo larvario intracapsular no han sido recolectadas, probablemente debido a la sedimentación del río Sixaola, que constituye una barrera de especiación.

Gracias a la extraordinaria biodiversidad y endemismo existentes en los moluscos encontrados en la costa desde Cahuita hasta Gandoca, sería posible deducir que el Caribe sur costarricense podría ser valorado como área de alta biodiversidad. Esto también podría abarcar otros grupos (Crustacea, Echinodermata, Porifera, Cnidaria, etc.), debido a que los moluscos se consideran un grupo focal para monitorear la biodiversidad marina por la gran cantidad de nichos ecológicos que ocupan en ecosistemas marinos: consumidores primarios, carnívoros, parásitos, filtradores (detritófagos), etc., y de igual manera, por la riqueza de las interrelaciones de los moluscos con otros Phila (UNESCO, 1989). Otro aspecto importante que se debe destacar es la importancia económica que algunos de estos moluscos pueden presentar para los habitantes del Caribe costarricense. Por ejemplo, en este inventario se han encontrado especies tales como Polymesoda arctata y Tivela mactroides, bivalvos que han sido explotados en exceso en otros sitios del Caribe.

Es necesario efectuar estudios de inventario con otros grupos de la fauna marina costarricense, tal como el realizado con los moluscos, para así poder estimar el valor de la biodiversidad del Caribe sur de Costa Rica, que apenas estamos empezando a conocer.



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